Cristiano Ronaldo guía a Al Nassr en victoria clave en Harmah
Al Nassr salió de Harmah con algo más que una victoria por 1-3. Salió con la sensación de que, cuando el partido se pone serio, Cristiano Ronaldo sigue marcando el compás. A los 39 años, omnipresente, abrasivo, decisivo.
El equipo de Ange Postecoglou se sostuvo sobre su estrella, que firmó el 0-2, rozó el doblete, estrelló un balón en el poste y obligó a Fernando Pacheco a una de las paradas de la noche. El portugués ya suma 982 goles en su carrera. La cifra impresiona. El impacto, todavía más.
Mientras tanto, Al Nassr se mantiene pegado a la parte alta de la tabla, enganchado a la pelea con Al Qadsiah, Al Hilal y Al Ittihad por el primer puesto. No domina como en la era de Jorge Jesus, pero compite. Y gana.
Gol tempranero, dudas y un Cristiano casi invisible
El guion arrancó torcido para los visitantes. Minuto 4. Al Hamdan recibe al borde del área, se perfila y coloca un disparo ajustado, seco, imposible para el portero. 1-0 y Harmah en ebullición.
Al Nassr acusó el golpe. El equipo de Postecoglou, que esta temporada sufre más para sacar adelante los partidos que en el curso 2025-26, tardó en asentarse. Aquella versión arrolladora que conquistó el campeonato con Jorge Jesus se ve ahora más terrenal, más vulnerable a los arreones rivales.
Al Faysaly lo olió y apretó. Encimó la salida de balón, incomodó a los mediocentros y alejó a Cristiano del área. Durante buena parte del primer tiempo, el luso apenas apareció. Ni espacios, ni balones limpios, ni posibilidad de girarse cerca del punto de penalti.
Su primer gran aviso llegó pasada la media hora. João Félix filtró un pase con intención y Cristiano, algo escorado, cruzó un disparo que besó el palo. El estadio se quedó helado durante un segundo. Fue el recordatorio de que, aunque parezca apagado, sigue ahí, esperando el mínimo resquicio.
El despertar tras el descanso
Tras el descanso, cambió el paisaje. Cambió el ritmo. Cambió Cristiano.
Al Nassr adelantó líneas, empezó a ganar segundas jugadas y a encerrar a Al Faysaly en su campo. La sensación de peligro se instaló alrededor del área local. Y la presión terminó por romper el partido.
En una falta lateral, João Félix colocó un centro medido, tenso, al corazón del área. Cristiano atacó el balón con la rabia de quien sabe que el momento es suyo. Cabezazo perfecto, dirección implacable. Gol. El 0-2 y su tanto número 982 como profesional.
El golpe anímico fue brutal. Tres minutos después, en una contra vertiginosa, el portugués volvió a definir para firmar lo que parecía el 0-3. Silencio, celebración, y de pronto, la revisión. El VAR entró en escena y anuló la jugada por un fuera de juego previo de Al Hamdan. El estadio respiró. Al Nassr, no tanto.
La reacción local y el cierre de un partido maduro
Al Faysaly no se rindió. Jaime Seoane y Theo Bongonda saltaron al césped y el encuentro cambió de tono. Más balón, más pausa, más criterio en tres cuartos. El público volvió a creer.
Y fue Bongonda quien encendió del todo el partido. En una acción aislada, encontró el espacio y conectó un buen remate de cabeza para poner el 1-2. El gol devolvió la tensión al marcador y obligó a Al Nassr a demostrar algo que esta temporada se le exige casi tanto como el brillo: madurez competitiva.
Lejos de desmoronarse, el equipo de Postecoglou ajustó líneas, manejó los tiempos y administró la ventaja. Cristiano siguió buscando su noche perfecta. Estuvo a punto de lograrlo cuando se plantó de nuevo ante Pacheco, pero el guardameta local respondió con una parada magnífica, negándole el tercer tanto que hubiera coronado su actuación.
El golpe definitivo llegó tras la pausa de hidratación. Al Nassr armó una jugada colectiva limpia, paciente, de equipo que sabe dónde hacer daño. La pelota terminó en los pies de Angelo, que definió con calma para sellar el 1-3. Sin alardes, sin estridencias, pero con la autoridad de quien sabe cerrar un partido complicado fuera de casa.
Con este triunfo, Al Nassr alcanza a Al Qadsiah en lo más alto de la clasificación, a la espera de lo que haga esta noche el equipo de Brendan Rodgers frente a Al Hilal, tercero. La batalla por la cima se aprieta. Y mientras la liga se enciende, una certeza se mantiene: mientras Cristiano siga mirando a portería como en Harmah, nadie en la parte alta podrá relajarse.






