Cristiano Ronaldo lidera victoria de Al Nassr en la Saudi Pro League
Al Nassr volvió a vivir al límite y volvió a ganar. Esta vez, el héroe tuvo nombre y apellido de siempre: Cristiano Ronaldo. El portugués firmó el 2-1 definitivo ante Al Taawoun y sostuvo el pleno de victorias de su equipo en el inicio de la Saudi Pro League: cuatro partidos, cuatro triunfos, liderato en solitario.
El equipo de Ange Postecoglou llegó al duelo todavía con la adrenalina de la remontada ante Al Ettifaq del martes, aquel 3-2 épico tras ir 0-2 abajo al descanso y quedarse sin el portero Bento por expulsión. Entonces, el técnico australiano incluso se vio obligado a sacrificar a Ronaldo para rehacer el plan y terminar volteando el marcador en los últimos 16 minutos.
Otro golpe temprano, otra reacción
Ronaldo fue titular y completó los 90 minutos, pero el partido volvió a torcerse pronto. Al Nassr arrancó frío y lo pagó. A los 11 minutos, Mohammed Bassam Al Hurayji silenció al público local con un disparo que adelantó a Al Taawoun y obligó a los de Postecoglou a remar de nuevo contracorriente.
El gol despertó al líder. El balón empezó a circular con más intención, las bandas se activaron y la presión se adelantó unos metros. Al Taawoun aguantaba como podía, cerrando espacios y arañando segundos en cada interrupción. Parecía que el descanso llegaría con ventaja visitante.
Hasta que apareció Samú Costa.
En el quinto minuto del tiempo añadido de la primera parte, el centrocampista encontró el hueco que tanto buscaba Al Nassr y firmó el 1-1 justo antes de que el árbitro señalara el camino a vestuarios. Un golpe anímico enorme para Al Taawoun, oxígeno puro para el líder.
La jugada por la izquierda y el toque decisivo de Ronaldo
Con el empate, Al Nassr salió del vestuario con otra cara. Más ritmo, más agresividad, más metros ganados. El dominio se convirtió en asedio. Y el asedio, en premio.
A los 50 minutos, el costado izquierdo se abrió como una autopista. João Félix aceleró, encaró, se metió en el área y levantó la cabeza. Su pase atrás encontró a Mohamed Simakan en la frontal, perfilado para el disparo. El defensor armó la pierna y conectó un remate que llevaba destino de gol.
Entonces apareció Ronaldo, a seis metros de la portería, para rozar lo justo el balón y desviar su trayectoria. Toque sutil, pero definitivo. El esférico se coló y el portugués celebró con la rabia de quien sabe que acaba de firmar otro tanto para su colección: el número 978 de su carrera.
Simakan se llevó las manos a la cabeza, entre la sorpresa y la incredulidad, al ver la repetición: su disparo iba directo a la base del poste y probablemente habría acabado dentro sin ayuda. Pero el gol se lo apuntó Ronaldo, que ya corría hacia la grada, dueño del momento y del marcador.
Al Nassr defendió la ventaja con oficio en el tramo final, sin necesidad de otra remontada milagrosa, pero con la misma intensidad competitiva que ha marcado su arranque de temporada. Cuatro victorias en cuatro jornadas, carácter para levantarse dos veces seguidas tras empezar perdiendo y un líder que, a sus 41 años, sigue decidiendo partidos.
La pregunta ya no es si Ronaldo puede sostener este nivel, sino cuánto tiempo más podrá seguir empujando a Al Nassr hacia la cima.






