Daizen Maeda se une a Ipswich Town: nuevo desafío en la Premier League
Ipswich Town ya tiene su nueva flecha en ataque. El club de Portman Road ha cerrado el fichaje de Daizen Maeda, internacional japonés, procedente de Celtic con un contrato de tres años y un traspaso en torno a los 10 millones de libras. Un movimiento que habla tanto de la ambición del recién ascendido como del peso que ha ganado el delantero en el fútbol europeo.
Maeda, de 28 años, llega a la Premier League después de consolidarse en Escocia como uno de los atacantes más influyentes del Celtic de los últimos tiempos. Sus números lo respaldan: 79 goles en 212 partidos, cinco títulos de liga, tres Scottish Cups y dos League Cups. Un palmarés que explica por qué Ipswich ha decidido apostar fuerte por él justo en el verano de su regreso a la élite.
El japonés aterriza en Inglaterra en el punto álgido de su madurez futbolística. Formó parte de la selección de Japón en el Mundial de 2026 y ayudó a su país a alcanzar los octavos de final, donde cayó ante Brasil. Ya no es la incógnita que cruzó medio mundo desde la J-League; es un jugador contrastado, con experiencia en escenarios de máxima presión.
“Siempre he soñado con jugar en la Premier League y estoy muy feliz de poder hacer realidad ese sueño con este club”, declaró Maeda a los medios oficiales de Ipswich.
No llegó para hacer turismo. “Mi objetivo será siempre luchar duro, marcar goles y dar asistencias a mi equipo. Siempre correré y lo daré todo”. La promesa encaja como un guante con la imagen que dejó en Glasgow: un atacante incansable, agresivo en la presión, capaz de desbordar por fuera y de castigar por dentro.
El nuevo proyecto de Gary O’Neil gana una pieza clave
Gary O’Neil, que tomó el relevo de Kieran McKenna este verano tras el ascenso, ve en Maeda algo más que un simple refuerzo. Lo ve como un pilar.
“Trabaja extremadamente duro y tiene atributos físicos impresionantes, además de haber demostrado durante años en Escocia que tiene capacidad para marcar y crear para su equipo”, subrayó el técnico. En una Premier cada vez más exigente físicamente, esa combinación de piernas, sacrificio y gol no es un lujo: es una necesidad.
Ipswich no se ha quedado corto en el mercado. Maeda se suma a las llegadas del defensa Issa Diop, el extremo Abdul Fatawu, el delantero Emersonn y el portero Kayne van Oevelen. A ellos se añaden las compras definitivas de Cedric Kipre y Chuba Akpom, que ya rindieron a gran nivel durante sus cesiones la pasada campaña. La plantilla se está rearmando con una idea clara: no volver al Championship a la primera embestida.
En ese contexto, el japonés encaja como pieza de alto impacto inmediato. Puede jugar en banda, puede actuar como referencia, puede alternar ambos registros en un mismo partido. Para un entrenador que busca intensidad y versatilidad, es oro puro.
De incógnita de la J-League a héroe en Celtic Park
El adiós de Maeda a Celtic cierra un capítulo que nadie vio venir con esa magnitud cuando aterrizó en Glasgow. Cuando llegó en 2022 desde Yokohama F. Marinos, en los primeros días de la era Ange Postecoglou, lo hizo casi en silencio, primero como cedido a finales de diciembre y después en propiedad en verano. Un fichaje de perfil medio, sin el ruido mediático que rodea a otras operaciones.
El tiempo se encargó de subir el volumen.
Su velocidad y su energía cambiaron partidos. Su capacidad para aparecer en los momentos calientes lo convirtió en referencia. Pero si hay una temporada que quedará grabada en la memoria de Celtic Park es la 2025-26. Ahí se forjó la leyenda.
Tras no encontrar un sustituto fiable para Kyogo Furuhashi en la punta, Celtic se volcó en Maeda como nueve casi todo el curso. El experimento no fue sencillo al principio. Entró en una racha seca: un solo gol en 18 encuentros. El equipo lo acusó. El club estaba segundo, a la estela de Hearts, y el título se escapaba entre los dedos.
Entonces algo cambió.
Maeda reaccionó cuando el margen de error era mínimo. Encadenó siete goles en cinco partidos de Premiership, dos de ellos decisivos para ganar. Se adueñó del área y del relato del campeonato. El momento cumbre llegó en la última jornada, en casa, ante Hearts. Con el marcador 1-1 y el título en el aire, apareció en el minuto 87 para batir a Alexander Schwolow y desatar la locura en Celtic Park. Ese segundo gol no fue solo el tanto de la victoria; fue el golpe definitivo que aseguró el campeonato y selló su lugar en la historia reciente del club.
Su despedida no pudo ser más simbólica. En su último partido con Celtic, abrió el marcador en una cómoda victoria en la final de la Scottish Cup frente a Dunfermline Athletic. Gol en un título, gol para cerrar el círculo.
Un adiós emotivo y un salto merecido
Maeda no se marchó de Glasgow de puntillas. En un mensaje a la “familia Celtic” en redes sociales, describió los últimos cuatro años y medio como “el capítulo más especial” de su carrera y de su vida. Habló de honor, de orgullo por llevar el escudo, de momentos inolvidables compartidos con compañeros, cuerpo técnico y una afición a la que calificó como “la mejor del mundo”. También dio las gracias por haberlo acompañado “en cada alto y cada bajo”.
El club respondió en la misma línea. En un comunicado, Celtic destacó su “energía implacable y sus goles vitales” como parte esencial del equipo en este periodo y recordó que se había convertido en uno de los grandes favoritos de la grada. No son palabras de cortesía: son el reconocimiento a un futbolista que transformó dudas en títulos.
Para muchos hinchas, su salida duele, pero se siente justa. Ha dado todo, ha ganado casi todo y ahora afronta un reto que siempre tuvo en mente: la Premier League.
Ipswich, la nueva frontera
El escenario cambia por completo. De la hegemonía en Escocia a la batalla diaria por la supervivencia en Inglaterra. De un gigante acostumbrado a pelear por cada trofeo doméstico a un club que vuelve a asomarse al escaparate más exigente del mundo tras un largo viaje por categorías inferiores.
Maeda llega a un Ipswich que quiere ser algo más que “el recién ascendido simpático”. El club ha invertido, ha apostado por un entrenador con ideas claras y ahora incorpora a un atacante que sabe lo que es vivir bajo presión. Su mentalidad competitiva encaja con un vestuario que acaba de demostrar en el Championship que no se arruga.
La gran incógnita ya no es quién es Daizen Maeda. La pregunta, ahora, es otra: ¿hasta dónde puede llevar su energía inagotable a este Ipswich Town que se niega a ser un simple invitado de paso en la Premier League?






