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Derek McInnes y el mal inicio en Rangers: ¿crisis inminente?

La luna de miel de Derek McInnes en Rangers ha durado cuatro partidos. Y ya parece eterna.

El empate 1-1 ante Jagiellonia Bialystok en Ibrox, que selló una eliminación europea por un global de 3-2 en la tercera ronda previa de la Europa League, dejó una imagen contundente: gradas vaciándose mucho antes del pitido final, pese a que un solo gol llevaba el duelo a la prórroga. La paciencia se está agotando a una velocidad alarmante.

El peor arranque… y la herida de la temporada pasada

Contando solo entrenadores permanentes, McInnes ya había firmado el peor inicio de un técnico de Rangers tras tres partidos. Ahora la marca se estira a cuatro. El recuerdo es reciente: hace un año, el proyecto de Russell Martin se tambaleó desde el principio y no sobrevivió más allá de octubre.

Ahora el escocés es el encargado de enderezar un club que terminó tercero la pasada campaña y que se declaró insatisfecho con “lo que se ofreció”. De momento, el giro no llega. Y la eliminación europea solo agranda la sensación de que el equipo sigue atrapado en los mismos problemas.

McInnes no se esconde. Admite que, pese a los millones invertidos en nueve fichajes este verano, la plantilla no da el nivel que exige el escudo.

«El club está construido para la Champions League y la Europa League, pero no creo que el equipo esté preparado para eso y me duele decirlo», reconoció. «Necesitamos más calidad, necesitamos más confianza. Ese es el trabajo por el que vine a Rangers. Lo del año pasado no fue suficiente. Tenemos que poner esto en marcha rápido».

El diagnóstico del técnico es claro: se arrastra una incapacidad para completar 90 minutos sólidos. Destellos, sí. Partidos completos, no.

Un cambio de sistema que lo rompió todo

El partido ante Jagiellonia lo retrató. Un primer tiempo con fases de buen nivel, extremos participativos y sensación de control. Y una segunda parte en la que el equipo se desmoronó tras un movimiento clave desde el banquillo.

McInnes retiró al noruego Thelo Aasgaard y dio entrada al lateral Ross McCrorie, pasando de una defensa de tres a una línea de cuatro. La idea, explicó, era clara: Aasgaard “no se estaba involucrando lo suficiente” y el nuevo dibujo debía permitir que los extremos participaran “más arriba en el campo”.

El plan sonaba lógico. El resultado fue desastroso.

«Perdimos el control del partido en la segunda parte», admitió el propio técnico, que no discutió los abucheos del público al final: «Creo que fueron justificados. Lo que ofrecimos tras el descanso no fue suficiente. En los cuatro partidos ha habido buenos momentos, pero no ha sido suficiente ni un rendimiento fuerte durante 90 minutos. No es agradable de ver».

Andy Halliday, excentrocampista de Rangers, fue directo en BBC Radio Scotland. «La explicación tiene sentido, pero no funcionó, así de simple», señaló. Y apuntó al corazón del problema: sin ese tercer hombre en el medio, el equipo se quedó desnudo.

«Lo único que cuestiono es que pensé que Djeidi Gassama y Daisuke Yokota recibieron mucho balón relativamente alto en la primera parte. Perdieron todo el control sin ese cuerpo extra en el centro del campo».

La consecuencia fue letal: Jagiellonia se adueñó del ritmo, Rangers se partió y la eliminatoria se escapó.

Mercado agitado, plantilla desequilibrada

La derrota llega en una semana ya envenenada. Youssef Chermiti, uno de los activos más valiosos del club, ha quedado fuera por una lesión de rodilla de larga duración justo después de que Rangers rechazara una oferta importante por el delantero de 22 años. Un golpe deportivo y estratégico.

La prioridad, que ya pasaba por sumar extremos y defensas, se amplía ahora a un nuevo ‘9’. McInnes insiste en que el club está «trabajando muy duro para traer el tipo de jugadores necesarios», con el extremo de PSV Eindhoven Couhaib Driouech preparado para convertirse en el siguiente en llegar.

Para Halliday, el problema va más allá de un nombre propio. «La plantilla no debería estar tan descompensada a estas alturas del mercado», avisó. Su lista de necesidades es larga: «Tres centrales, un lateral izquierdo, dos, quizá tres extremos».

Y, aun así, el exjugador no compra la coartada de la falta de recursos para explicar todo: «La plantilla actual debería ser suficiente para ganar a Dundee United, debería ser suficiente para ganar a Hibs y, siendo honestos, debería ser suficiente para ganar a Jagiellonia Bialystok».

El peso de la camiseta sobre Shankland

Rangers apostó por un reencuentro que parecía tener algo de destino. McInnes y Lawrence Shankland, la dupla que rozó arrebatarle el título a Celtic la pasada temporada con Hearts, vuelven a juntarse en Ibrox. Esta vez, con el delantero como nuevo capitán.

El contexto, sin embargo, es muy distinto. La presión es otra. Y se nota.

El exdelantero de Rangers Steven Thompson ve a Shankland cargado de responsabilidad. «Es el peso de jugar para Rangers, el peso de no haber tenido el inicio que quería y el peso de un mal control», explicó. En Ibrox, cada toque cuenta.

«En otros clubes, si haces un mal control y pierdes el balón, quizá recibes algún grito. Aquí, cuando el juego de enlace de Lawrence Shankland no fue tan bueno o cuando debía chutar y no lo hizo, están encima de ti. Le va a llevar un tiempo acostumbrarse. No es físico, es mental».

La grada no perdona. Y el capitán, de momento, no encuentra el aire.

La afición se divide… pero el ruido crece

El debate ya está en marcha. Y es ruidoso.

Entre los aficionados, las opiniones se enfrentan con fuerza. Simon lo tiene claro: quería dar tiempo a un entrenador, pero asegura que con McInnes “cortaría pérdidas” ya mismo. «Nunca pensé que fuera el hombre para este trabajo, y me está dando la razón. Gastando una fortuna y haciéndonos mucho peores».

Alan va en la misma línea: «No más excusas. McInnes está demostrando que no está a la altura del puesto».

En el otro lado, Jonny pide calma. «La gente que dice que McInnes debe ser despedido tiene que tranquilizarse. Mirad la plantilla. ¿Quién lo haría bien con esto? Dadle tiempo. Nos arreglará con el tiempo».

Pero el ambiente en Ibrox no ayuda a la paciencia. Kris lanza una pregunta que duele: «¿Ha tenido ya McInnes un partido con Rangers en el que su equipo no haya sido abucheado fuera del campo?».

Alex, por su parte, mira al horizonte y ve nubarrones: «Preveo otra temporada sin títulos para Rangers: sin cohesión, sin lucha, sin calidad, nada. Rangers es lamentable».

Kevin va todavía más lejos en su comparación: «Rangers se ve tan mal como con Mark Warburton en Championship. De hecho, aquel equipo aplastaría a este».

De Europa a la Conference… y un futuro en juego

La derrota ante Jagiellonia no solo hiere el orgullo europeo. Cambia el mapa de la temporada. Rangers cae a un play-off de Conference League ante el Jablonec checo, un escenario muy por debajo de las expectativas de un club que se define “construido” para los grandes escenarios continentales.

La presión ya no es teórica. Se palpa en cada silbido, en cada grada vacía antes del final, en cada rueda de prensa en la que McInnes admite que el equipo no está listo para el nivel que se le exige.

Europa se ha complicado demasiado pronto. El mercado sigue abierto, la plantilla pide equilibrio, y el técnico reclama tiempo para construir algo reconocible. La pregunta es si Ibrox está dispuesto a concedérselo mientras los resultados siguen contando una historia tan incómoda.