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Dossena y su dedo dislocado en amistoso sin goles

El amistoso de 70 minutos en el AXA Training Centre terminó sin goles, pero dejó una escena difícil de olvidar. Liverpool presentó un once potente, con nombres de peso como Alexis Mac Allister, Federico Chiesa y Kostas Tsimikas, pero ni ese músculo ofensivo logró abrir la defensa de Como en un duelo atípico de pretemporada.

El momento más impactante no llegó de una ocasión de gol, sino de un choque aéreo. En una disputa por un balón alto con James McConnell y Will Wright, el defensor de Como, Dossena, cayó mal sobre la mano. El resultado fue inmediato y estremecedor: un dedo severamente dislocado que las cámaras de televisión captaron en un primer plano tan explícito que los comentaristas de LFCTV se vieron obligados a disculparse con la audiencia.

La imagen heló a más de uno. Dossena, 27 años, se retorcía de dolor mientras entraba el cuerpo médico de Como. Atendido sobre el césped, el defensor recibió tratamiento y un vendaje rápido en el dedo lesionado. Todo apuntaba a un cambio obligado, a un final prematuro para su partido.

Pero no se bajó del barco.

Contra todo pronóstico, y pese a la gravedad aparente de la lesión, el central regresó al terreno de juego. Volvió para disputar los últimos seis minutos de un encuentro ya acortado de antemano, decidido a no abandonar a su equipo en el tramo final.

Esos minutos finales tuvieron poco de amistoso para él: cada balón dividido, cada choque, cada gesto defensivo se sintió como una prueba de carácter. Y la zaga de Como respondió. Con Dossena de nuevo en la línea de fondo, el conjunto italiano aguantó el empuje final de un Liverpool con más cartel y cerró el duelo con la portería a cero.

En una pretemporada llena de experimentos tácticos y rotaciones, el marcador quedará como una simple anécdota. La imagen de Dossena, con el dedo vendado y apretando los dientes para terminar el partido, no. Esa se queda como la verdadera historia de la tarde.