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Fenerbahce pierde un derbi doloroso ante Besiktas

Fenerbahce dejó escapar mucho más que tres puntos en el Chobani Stadium. Cayó 2-1 en casa ante su eterno rival Besiktas en la cuarta jornada de la Trendyol Super Lig y lo hizo con la sensación de haberse disparado en el pie.

El partido empezó de cara. En el minuto 26, Milan Skriniar apareció como un delantero más en el área, cazó un balón suelto y lo mandó a la red. Ventaja, estadio encendido, el guion soñado para un derbi.

Pero Fenerbahce no supo protegerlo.

Besiktas encontró aire en cuanto le ofrecieron metros. Ridvan Yilmaz castigó esa concesión y firmó el empate, devolviendo el silencio a la grada y la incertidumbre al equipo local. A partir de ahí, cada pérdida de balón de Fenerbahce olía a contraataque peligroso.

Las ocasiones para cerrar el partido existieron. Irfan Can Kahveci celebró un gol que duró segundos: el asistente levantó la bandera y el tanto fue anulado por fuera de juego en la primera parte. Más tarde, Mason Greenwood rozó el 2-1 con un disparo que se estrelló en la parte exterior de la red. Detalles que, en un derbi, marcan la frontera entre la euforia y la frustración.

La presión, al final, se volvió en contra. En el minuto 73, Dusan Vlahovic aprovechó una nueva transición de Besiktas y firmó el 2-1 definitivo. El estadio quedó helado. Fenerbahce, obligado a remar contracorriente en su propia casa.

Skriniar, capitán y goleador, no se escondió tras el pitido final. Su análisis fue tan directo como el cabezazo de su gol. Admitió que Fenerbahce concedió demasiado espacio y jugó excesivamente abierto, justo lo que Besiktas necesitaba para explotar el contragolpe.

“Dimos demasiado espacio a nuestro rival y jugamos demasiado abiertos. Sabíamos que querían crear oportunidades a través de contraataques. Por supuesto, no podemos seguir así. Simplemente tenemos que ser mejores”, reconoció el eslovaco, sin rodeos.

El central fue más allá y señaló los puntos concretos que deben corregir de inmediato. Reclamó un bloque mucho más compacto, mejores decisiones a la hora de presionar y más claridad en la construcción ofensiva. No se trata solo de actitud, sino de estructura.

En el tramo final, el plan de Fenerbahce se fue empobreciendo. El equipo se quedó sin ideas para romper la zaga de Besiktas y terminó recurriendo una y otra vez a centros colgados al área. Muchos de ellos salieron de las botas de N’Golo Kanté, pero la defensa visitante respondió con solidez y sin sobresaltos.

“Tenemos que mejorar ofensiva y defensivamente, especialmente en términos de mantenernos compactos. Debemos saber cuándo presionar y cuándo permanecer juntos, y al mismo tiempo generar más opciones en ataque”, añadió Skriniar, marcando la hoja de ruta.

El golpe llega en mal momento, porque no hay margen para lamerse las heridas. Fenerbahce debe girar la página a toda velocidad: este jueves 10 de septiembre recibe a Roma a las 19:45 en su estreno en la fase de grupos de la Champions League.

El derbi deja dudas, pero también una advertencia clara. Si Skriniar y sus compañeros no aplican de inmediato los ajustes tácticos que el capitán reclama, la noche europea ante el rival italiano puede convertirse en algo más que una simple prueba de carácter.