Fifa abre expediente disciplinario contra Argentina tras final con España
La resaca de la final mundialista entre Argentina y España no se detuvo en el marcador. Días después del 1-0 en el New York New Jersey Stadium, el partido sigue jugándose en los despachos. Fifa ha abierto un procedimiento disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino por la conducta de varios de sus futbolistas y miembros del cuerpo técnico, tanto tras el pitido final como a lo largo del torneo.
El organismo ya había dado el primer paso la semana pasada, al nombrar a un fiscal disciplinario y de ética para reconstruir lo ocurrido en los minutos de máxima tensión posteriores al título de España. Sobre el césped, entre la frustración argentina y la euforia española, se produjeron varios encontronazos que ahora pasan del videoarbitraje emocional al análisis jurídico.
La recomendación del fiscal es contundente: Fifa investigará a Nahuel Molina (por dos cargos) y a Leandro Paredes (por tres cargos), además del asistente de la selección argentina Roberto Ayala (un cargo), todos ellos por presunta agresión bajo el artículo 14 del Código Disciplinario de Fifa. No se trata solo de gestos airados o protestas encendidas; el término “agresión” en el reglamento implica un umbral de gravedad que puede traducirse en sanciones importantes.
Molina, además, se expone a un expediente adicional por un posible acto de conducta antideportiva, también encuadrado en el artículo 14. En esa misma línea, el informe apunta a otro nombre de la campeona del mundo en 2022: Thiago Almada. El mediocampista aparece señalado por la misma presunta infracción de comportamiento antideportivo, un capítulo que no se limita a Argentina.
Del lado de España, Gavi también figura en el foco disciplinario por el mismo tipo de falta. La tensión no fue patrimonio exclusivo del vestuario argentino; el ambiente cargado de una final mundial, con el título decidido por la mínima, dejó cicatrices en ambos bandos que ahora se revisan fotograma a fotograma.
El Código Disciplinario de Fifa marca el marco de castigo: al menos un partido de suspensión para los casos de conducta antideportiva y un mínimo de tres encuentros de sanción cuando se confirma una agresión. No son detalles menores. Hablamos de ausencias que pueden condicionar convocatorias futuras, fases de clasificación y el armado de un equipo que vive cada fecha internacional bajo el microscopio.
Argentina, que llegó a la final con la etiqueta de campeona vigente y la ambición de sostener su hegemonía, se enfrenta ahora a un escenario distinto: defender su imagen y a sus protagonistas ante el comité disciplinario. España, reciente campeona, también deberá responder por el nombre de una de sus jóvenes figuras.
La pelota ya no rueda. Ahora la juegan los informes, las pruebas y los artículos del reglamento. Y de ese partido, a puerta cerrada y sin hinchadas, pueden salir sanciones que pesen mucho más que una derrota en el marcador.






