Fifa prohíbe botellas reutilizables en estadios del Mundial
A una semana del inicio del Mundial, Fifa ha cambiado de rumbo y ha encendido a los aficionados: ya no se permitirán botellas de agua reutilizables en los estadios. Ni vacías, ni transparentes, ni de plástico. Directamente, prohibidas.
Hasta ahora, el código de conducta oficial de los estadios era claro: se podían introducir botellas de plástico reutilizables, transparentes, vacías y de hasta un litro de capacidad. Era una concesión básica en un torneo marcado por las alertas por calor. Esa línea ha desaparecido. En su lugar, una nueva norma veta botellas, vasos, tarros y latas, con el argumento de reducir el riesgo de lesiones por lanzamiento de objetos desde la grada.
Fifa lo envolvió en un mensaje institucional. “Fifa está comprometida con proteger la salud y la seguridad de todos los jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal”, aseguró el organismo en un comunicado. Seguridad ante todo. Pero el giro llega tarde y en un contexto envenenado.
La decisión se conoce después de que científicos hayan advertido de que las medidas de seguridad frente al calor para este Mundial son “inadecuadas”. En 14 de las 16 sedes se esperan temperaturas por encima de niveles considerados peligrosos. Es decir, estadios abrasadores y decenas de miles de personas buscando sombra y agua.
Ante el veto a las botellas, Fifa promete que los aficionados podrán comprar agua dentro de los estadios y que no se cobrará por encima de los precios habituales de cada recinto. El organismo insiste en que trabaja con cada comité organizador local y con las autoridades de las ciudades sede en planes de mitigación del calor para los aficionados: zonas de nebulización, ventiladores, puntos de hidratación, carpas de refrigeración y otros recursos alrededor del perímetro de los estadios.
Dentro de ese perímetro, recalca Fifa, el precio de las botellas de agua durante el Mundial 2026 será “coherente” con el de otros eventos celebrados en los mismos recintos. Una frase que no calma precisamente a unos aficionados que ya se quejan de entradas “exorbitantes” y de tarifas de tren disparadas en los días de partido.
El malestar no es nuevo. En el último Mundial, en Qatar, tampoco se permitió la entrada de botellas a los estadios. La sensación de déjà vu es evidente. Esta vez, el giro de última hora ha encendido a grupos organizados de hinchas, que se sienten engañados tras meses de reuniones y promesas.
El colectivo Free Lions, que agrupa a aficionados de la selección de Inglaterra, calificó la medida como un “cambio extraño y tardío”. En un comunicado publicado en X, recordó que la disponibilidad de agua gratuita en los estadios había sido uno de los puntos clave en sus conversaciones con Fifa. Según el grupo, el organismo les aseguró que habría agua gratuita y que los aficionados podrían llevar su propia botella.
Ese compromiso, a ojos de los hinchas, salta ahora por los aires. “Naturalmente, el pensamiento inmediato de los aficionados es que esto es solo otro movimiento para sacar más dinero”, denunciaron. Y apuntan a lo esencial: con estadios muy calurosos, muchos de ellos al aire libre, “simplemente dejen que los aficionados lleven una botella si quieren”.
El choque es frontal: Fifa se parapeta en la seguridad y en un dispositivo de mitigación del calor que los expertos consideran insuficiente, mientras los aficionados ven cómo se limita una de las pocas herramientas que tenían para protegerse del calor sin pasar por caja.
Queda un consuelo, mínimo pero simbólico: los seguidores esperan que las fuentes de agua en los estadios sigan siendo gratuitas. “Esperemos que no te cobren en la cola”, ironizan. La pelota, esta vez, no está en el césped, sino en el torno de acceso. Y la pregunta es clara: ¿cuánto más está dispuesto a soportar el aficionado antes de que el negocio acabe expulsándolo de su propio Mundial?






