El futuro incierto de Frenkie de Jong en el Barça
El nombre de Frenkie de Jong vuelve a estar rodeado de dudas en Barcelona. No es la primera vez. Pero ahora el contexto es distinto: lesión, cambio de ciclo en el banquillo y la llegada de un gigante del centro del campo como Rodri.
El periodista neerlandés Valentijn Driessen ha sido contundente en el podcast de De Telegraaf: el curso 2026/27 podría ser el último de De Jong como jugador del Barça.
“Ha estado lesionado muchas veces; ya intentaron quitárselo de encima antes, y ahora traen a Rodri. No creo que ahora que está lesionado estén intentando traspasarlo, no me lo imagino, pero sí creo que está en su última temporada en el Barça”, afirmó.
Rodri llega para mandar… y para mover a De Jong
La operación que lleva a Rodri al Barça cambia el tablero. El club incorpora a uno de los mediocentros más dominantes del fútbol mundial, un jugador llamado a ser pieza central en los planes de Hansi Flick.
De Jong, mientras tanto, continúa fuera por lesión. Y su rol, cuando vuelva, ya no será el mismo por inercia. Tendrá que ganárselo.
Driessen no ve la llegada de Rodri como una invitación inmediata a vender al neerlandés mientras se recupera. Pero sí como un golpe directo a su estatus dentro del vestuario.
“Él quería quedarse en Barcelona hasta el final de su carrera, pero ese es un privilegio reservado a muy pocos jugadores”, subraya el periodista. Y va más allá: “No es el tipo de futbolista del que pensarías que será titular indiscutible en el Barça hasta los 35 años. En resumen, no va a terminar allí su carrera”.
La pregunta que flota en el ambiente es evidente: ¿pueden convivir Rodri y De Jong en el mismo once inicial de forma habitual?
Driessen lo ve complicado: “Siempre tienes que rendir para seguir jugando. Si llega un jugador excelente que actúa en tu misma posición, no me imagino a esos dos jugando juntos”.
Un Frenkie distinto o un Frenkie prescindible
Ahí entra el matiz táctico. De Jong ha construido su carrera desde la base: iniciar el juego, conducir desde atrás, dar continuidad, ofrecer una salida limpia bajo presión. Es su zona de confort. Y, precisamente, el territorio natural de Rodri.
Para compartir campo con el internacional español, el neerlandés tendría que transformarse. Adelantar su posición, pisar más área, asumir más riesgo ofensivo.
Driessen no está convencido de que pueda hacerlo: “Podría intentarlo, pero tiene que ser más ofensivo, y ese suele ser el punto de crítica: que le falta eso. Nunca lo ha conseguido”.
El reto es mayúsculo. De Jong necesitaría sumar llegadas, último pase, impacto en los metros finales. No solo tocar y ordenar, también decidir partidos. Y hacerlo en un Barça que, con Flick, apunta a un ritmo más alto y un equipo más agresivo sin balón.
Flick, el sistema y una batalla silenciosa
Hansi Flick tendrá la última palabra. El técnico alemán dispone de un centro del campo con perfiles variados y una pieza nueva que reclama el centro del escenario. Rodri, por jerarquía y características, parece destinado a ser intocable.
A partir de ahí, todo dependerá del dibujo. Si Flick apuesta por un doble pivote o por un interior más posicional, De Jong tendrá una puerta. Si el sistema se cierra alrededor de un único mediocentro puro, la competencia será feroz.
No hay una garantía inmediata de que la llegada de Rodri expulse a De Jong del once. Pero sí una certeza: el margen de error del neerlandés se reduce al mínimo.
Entre lesiones, cambios tácticos y un nuevo líder en la sala de máquinas, Frenkie se asoma a una temporada que puede definirlo todo. ¿Reinvención o despedida anunciada? El Barça y De Jong están a punto de descubrirlo.






