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El insólito gol de Jacy Maranhao y su caída

En el Couto Pereira, la euforia duró apenas unos segundos. Lo que debía ser una noche perfecta para Jacy Maranhao terminó convertido en una de esas escenas que el fútbol no olvida: mitad celebración, mitad accidente, con un toque cruel de ironía tecnológica.

Minuto 41. Coritiba manda 1-0 ante Chapecoense en la Serie A brasileña cuando el central de 29 años se eleva en el área y conecta un cabezazo que parece ampliar la ventaja. Gol. Estallido en la grada. Y Jacy, un defensa que no está acostumbrado a verse en el marcador, pierde por un instante la noción de todo.

Sale disparado hacia los aficionados, salta por encima de las vallas publicitarias… y desaparece.

Detrás de los carteles no había césped ni pista de atletismo, sino un túnel que conduce al vestuario del equipo visitante. Un hueco. Un vacío. El defensor de Coritiba, todavía con la adrenalina del gol, cae por el pasadizo y se esfuma de la vista de sus compañeros y de las cámaras durante un segundo que parece eterno.

El estadio se queda entre la risa nerviosa y la preocupación. Jacy reaparece poco después, trepando con cuidado desde la zona del túnel, visiblemente dolorido. Se lleva la mano al tobillo. Cojea. La celebración se ha convertido en susto.

El propio jugador lo resumiría después con sencillez: se torció el pie. Nada roto, pero suficiente para dejarle tocado. “Está un poco dolorido, pero estoy bien”, explicó, restando dramatismo a una escena que ya circula por todo Brasil. Su frase lo dice todo sobre el momento: “Los centrales casi nunca marcan goles. Así que cuando marcas… me dejé llevar”.

El problema es que el fútbol moderno no perdona excesos ni siquiera en la alegría. Mientras Jacy intenta recomponerse, entra en acción el VAR. Revisión. Silencio. Y el golpe definitivo: el tanto queda anulado tras la intervención tecnológica. El gol que le llevó a lanzarse hacia la hinchada ni siquiera sube al marcador.

Para completar la noche contradictoria, Coritiba acabaría ganando 2-1, pero sin su protagonista accidental sobre el césped. El defensa fue sustituido poco después del descanso, todavía afectado por el esguince en el tobillo que se hizo en la caída.

No es un episodio inédito en el Couto Pereira. El estadio ya había sido escenario de una escena casi calcada en 2014, cuando el delantero camerunés Joel, entonces jugador de Coritiba, también saltó las barreras en plena celebración y terminó cayendo por el mismo pasillo hacia los vestuarios durante un triunfo 3-1 ante Sao Paulo.

Diez años después, el agujero vuelve a cobrar protagonismo y deja una imagen que resume la delgada línea entre la gloria y el ridículo en el fútbol: un central que marca, se deja arrastrar por la emoción, salta hacia su gente… y termina lesionado por un gol que, al final, ni siquiera existió en el acta.