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Groningen castiga a Zwolle con un contundente 3-0

La noche en el Euroborg dejó dos historias muy distintas. FC Groningen voló. PEC Zwolle volvió a estrellarse.

El equipo de Dick Lukkien necesitó apenas unos minutos para imponer su ley. Intensidad, presión alta, balón bien cuidado. Zwolle, todavía con las cicatrices abiertas del 0-7 ante Feyenoord, entró tímido, sin colmillo. Y lo pagó pronto.

A los 20 minutos llegó el golpe inicial. Marco Rente vio el desmarque, filtró un pase perfecto a Jorg Schreuders y el atacante no se puso nervioso. En lugar de rematar forzado, levantó la cabeza, esperó el momento y cedió atrás para Thom van Bergen. Definición fría, rasa, sin estridencias: 1-0 y el Euroborg respiraba fútbol sencillo y eficaz.

El tanto no despertó a PEC Zwolle. Al contrario, lo dejó aún más inseguro. El balón les quemaba y cada pérdida parecía una invitación a la catástrofe. La siguiente llegó en los pies de Ryan Thomas. Error en la salida, Schreuders olió sangre, robó y no dudó. Esta vez decidió terminar la jugada él mismo: zurdazo desde fuera del área, con su teórica pierna “mala”, directo al 2-0. Groningen mandaba en el marcador y en todo lo demás.

Solo después del descanso Zwolle mostró algo de orgullo. Algo. Gabriël Reiziger se lanzó al primer palo para cazar un centro raso desde la izquierda y llegó a tocar el balón, pero lo vio irse lamiendo el poste. Era la primera amenaza real de los visitantes. También fue un aviso de que, si Groningen bajaba una marcha, el partido podía complicarse.

No ocurrió. El conjunto local mantuvo la distancia, gestionó el ritmo y eligió bien cuándo acelerar. El tercer gol fue una declaración de preparación y confianza. Minuto 68, falta indirecta, jugada ensayada. Toque corto, espacio abierto y Tygo Land apareció para soltar un martillazo a la escuadra. Un disparo seco, violento, imposible: 3-0 y la sensación de que la noche ya no admitía discusión.

Con el duelo roto, Groningen aún rozó el cuarto. Van Bergen, siempre activo, cazó un balón suelto en el área y se perfiló para su zurda. Esta vez, sin embargo, la puntería le falló por centímetros. El estadio ya cantaba su doblete.

El 3-0 final empuja a FC Groningen hasta la sexta plaza y refuerza la idea de un equipo que empieza a encontrar automatismos, confianza y pegada. PEC Zwolle, en cambio, cae al puesto 16 y arrastra dos semanas de pesadilla: primero el 0-7, ahora un 3-0 sin apenas respuesta. La cuestión ya no es solo cómo va a reaccionar. Es cuánto tiempo puede permitirse seguir viviendo al borde del abismo.