Haaland y su gol decisivo: Manchester City sigue invicto en la Premier
Erling Haaland volvió a elegir a un recién ascendido como víctima. Un cabezazo imponente, un 1-0 corto y tenso ante Coventry, y el Manchester City de Enzo Maresca sigue con pleno de victorias en la Premier League.
El noruego ya suma 20 goles en 21 partidos contra equipos recién llegados a la élite. Solo se le resistió Sunderland la temporada pasada. Esta vez, su martillazo de cabeza bastó para sostener una noche incómoda en el Etihad y para firmar, además, su gol número 300 a nivel de clubes. Números que explican por qué, pese a los 440 millones de libras gastados en fichajes este verano, él sigue siendo el gran factor diferencial.
Un gol made in Enzo
El City presentó dos debutantes, pero todas las miradas se detuvieron en uno: Enzo Fernández. Fichaje de 125 millones en el último día de mercado, ni siquiera iba a ser titular. Saltó al once a última hora por la lesión en el calentamiento de Nico O’Reilly, y respondió como si llevara semanas en el engranaje de Maresca.
En el minuto 22 ya había dejado su sello: encontró a Rayan Cherki con un pase filtrado que el francés convirtió en un disparo seco al palo. Aviso serio. Cuatro minutos después, participó en la jugada que decidió el encuentro. Un envío preciso a Antoine Semenyo, carrera del atacante por la derecha y centro medido. Haaland atacó el espacio, se elevó y clavó el 1-0 en el 26’. Un movimiento, un cabezazo, partido encarrilado. O eso parecía.
Maresca lo resumió sin adornos tras el choque: necesitaban este tipo de victoria “un poco fea”, con sufrimiento colectivo y portería a cero. Lo consiguieron, pero Coventry se encargó de que nada resultara sencillo.
Coventry se rebela en el Etihad
Frank Lampard llegó al Etihad sin goles en su regreso a la Premier League. Se marchó igual, pero con argumentos para creer que su equipo puede competir en este nivel. Y con la sensación, muy real, de que se le escapó algo grande.
El partido empezó con nervios en la portería local. Al 6’, Gianluigi Donnarumma se complicó la vida con un mal control sobre la línea de gol ante la presión de Taiwo Awoniyi. Dos minutos después, el delantero de verano tuvo la ocasión que todo recién ascendido sueña: robo a un Semenyo despistado, carrera limpia hacia el arco y un mano a mano franco. La definición, sin embargo, salió desviada. Primer aviso desperdiciado.
Coventry no se descompuso. Orden defensivo, líneas juntas, presión medida. El plan de Lampard era claro: aguantar, morder cuando se pudiera y castigar cualquier error del City. Y el guion se mantuvo incluso tras el gol de Haaland. El campeón territorializó el balón, pero nunca terminó de matar el duelo. Esa falta de colmillo mantuvo con vida a un rival que fue creciendo con el paso de los minutos.
La segunda parte se convirtió en una prueba de madurez para los de Maresca. El Etihad pasó del murmullo a la inquietud cuando las ocasiones visitantes empezaron a caer. Donnarumma tuvo que aparecer a lo grande: primero, con una parada clave a un cabezazo de Jack Rudoni en el segundo palo; después, con una intervención gigantesca al 80’, en un remate a quemarropa de Ellis Simms, justo cuando Coventry apretaba con todo.
Cada pérdida del City en salida se transformaba en amenaza. Cada balón colgado al área recordaba que el 1-0 era una ventaja mínima ante un equipo que no dejaba de creer. Lampard lo vio claro: tres oportunidades claras, ninguna dentro, pero un mensaje lanzado al resto de la liga.
Maresca abraza la victoria fea; Lampard no suelta la fe
El técnico del City no se engañó. Admitió que su equipo “mantuvo vivo” a Coventry al no cerrar el partido con un segundo o tercer gol. Pero también subrayó que este tipo de triunfos, con sufrimiento, refuerzan tanto como las goleadas. El premio extra: una nueva portería a cero.
Sobre Enzo Fernández, el italiano fue directo: el centrocampista llegó hace apenas dos días, arrastraba frustración por las últimas semanas, pero respondió de inmediato. Ambos ya se conocen de etapas anteriores, y esa conexión se notó desde el primer balón. Maresca no dudó: está convencido de que el argentino les va a dar victorias.
En el otro banquillo, Lampard evitó el dramatismo pese a sumar tres partidos sin marcar. Habló de una “buena actuación”, de una organización defensiva sólida y de tres grandes ocasiones generadas en un estadio donde muchos se encogen. Recordó que no se enfrenta a Manchester City cada semana y que el calendario ha sido cruel de inicio, con duelos ante gigantes como Arsenal y el propio City.
Para el técnico de Coventry, la diferencia entre el estreno, que describió como el primer partido de Premier en 25 años, y lo visto en el Etihad es clara: ahora ve un equipo competitivo, con idea, con amenaza real. Y se agarra a eso para pedir calma y fe en el vestuario.
El City, mientras tanto, se coloca de forma provisional en lo más alto de la Premier League, desplazando a Arsenal a la espera de su duelo ante Chelsea. Pleno de victorias, un goleador que no se cansa de romper registros y un fichaje estrella que ya empieza a mandar señales.
La pregunta es evidente: si este equipo gana incluso cuando juega “feo”, ¿quién va a ser capaz de bajarlo del trono?






