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Hull desafía los pronósticos con un inicio impactante en la Premier

Ollie McBurnie salió del CBS Arena con una sonrisa afilada y una frase que retrata el estado de ánimo de Hull: «Para ser el peor equipo de la historia de la Premier League, no es un mal comienzo de los chicos». Broma ácida, mensaje claro. Este equipo no ha venido a hacer turismo.

El gol tardío de Liam Millar en Coventry firmó la segunda victoria en dos jornadas y dejó a los Tigers en una especie de ensueño en su regreso a la élite. Si el estreno ante Manchester United fue un golpe de efecto, en el CBS Arena apareció la versión áspera, resistente, de un recién ascendido que sabe que estos duelos directos pueden marcar una temporada.

«No sentimos que tengamos nada que demostrar a nadie. Nadie nos ha regalado la Premier League, nos la hemos ganado», insistió McBurnie. «Estamos ahí por méritos propios, merecemos estar ahí, no tenemos nada que demostrar. Ha sido un gran comienzo».

Desde la grada visitante, el cántico de «we're going to win the league» acompañó el final del partido. Soñar es gratis, pero el trasfondo es otro: orgullo, reivindicación y un punto de desafío a quienes los daban por sentenciados antes de empezar.

Un inicio que reta a la historia

La estadística añade un matiz inquietante, pero también habla de carácter. Solo tres equipos descendieron tras ganar sus dos primeros partidos en la máxima categoría. Uno fue el propio Hull en la 2016-17. Los otros, Wolves en la 2011-12 y West Brom en la 2017-18. La advertencia está ahí, grabada en la memoria del club.

Sus opciones de permanencia parecían liquidadas casi al mismo tiempo que celebraban el ascenso, después de tumbar a Middlesbrough en la final del play-off de Championship. Hoy, dos jornadas después, miran la clasificación desde el segundo puesto.

En Coventry, Hull pareció un bloque construido para resistir en la Premier. Semi Ajayi se impuso en el centro de la zaga, mandando en el área y reduciendo a la mínima expresión a unos Sky Blues que se quedaron sin ideas con el paso de los minutos. Nobel Mendy y Lucas Gourna-Douath dominaron por arriba y por presencia física, mientras McBurnie se convirtió en una molestia constante para la defensa local.

Hull es el primer recién ascendido que gana sus dos primeros partidos de Premier en nueve años, desde que Huddersfield sorprendió a Crystal Palace y Newcastle. Aquellos Terriers se salvaron por cuatro puntos en la 2017-18. Ese sigue siendo el objetivo realista para Sergej Jakirovic, más aún tras un encuentro en el que su equipo se atascó en ataque hasta la aparición de Millar.

Antes del gol del suplente, el choque había dejado otra imagen poderosa: la frustración de Mendy, el fichaje más caro del club, marchándose sustituido a la hora de juego, manos al aire y camiseta sobre la cabeza. Señal de exigencia interna, de un vestuario que no se conforma.

Coventry tuvo casi el 70% de la posesión. No supo qué hacer con ella. Cuanto más se atascaba el equipo de Frank Lampard, más crecía la convicción de Hull. «Cuanto más tiempo estuvo 0-0, más presión había sobre ellos para ganar. Un empate no era un mal resultado para nosotros», remató McBurnie.

El regreso de Coventry se cruza con la realidad

Para Coventry, el regreso a la Premier tras 25 años se ha estrellado con un arranque que nadie imaginaba así. Toda la espera, toda la ilusión… y dos derrotas que devuelven al equipo a un escenario crudo: esta temporada será una pelea constante.

Hay un pequeño consuelo estadístico: diez equipos ascendidos perdieron sus dos primeros partidos de Premier y lograron salvarse, el último Aston Villa en la 2019-20. Pero eso no tapa lo evidente: deben mejorar, y rápido.

El curso pasado arrasaron en Championship, 97 goles para ganar el título. Esa pegada ha desaparecido en estas dos primeras jornadas. La baja de Haji Wright, lesionado en el muslo y fuera varias semanas, no ayuda a recuperar sensaciones.

Cuando salieron los calendarios, este Coventry–Hull en casa, entre la visita al campeón Arsenal y el viaje al campo del subcampeón Manchester City, aparecía subrayado como partido clave para sumar. Necesitaban algo. No llegó nada.

Desde el palco, el propietario Doug King observó con gesto serio cómo se escapaban los minutos y su equipo no encontraba respuesta al gol de Millar en el 82. La derrota 3-0 en el estreno en el campo de Arsenal podía entenderse por el contexto. Esta, ante un rival directo, pesa mucho más. Y les obliga ya a remar contracorriente.

Lampard se encontró con un once en el que siete titulares eran los mismos del 0-0 ante Hull que abrió la pasada temporada en Championship. La base es reconocible, pero el escenario ha cambiado. Y se notó.

Había nervios. Demasiados. El propio técnico lo detectó y no quiso esconderlo: habló de pases seguros, de falta de atrevimiento, de un punto de aprensión que no puede convertirse en coartada permanente. «Esta temporada siempre iba a ser muy diferente a la pasada, pero sentí un poco de tensión, esa calidad de pase y jugar seguro en lugar de jugar hacia adelante», explicó. Para él, esa sensación podía valer como explicación en el debut en Arsenal, con el impacto del regreso tras 25 años y muchos estrenos. Ya no ahora.

«Es un partido contra un equipo al que nos enfrentamos dos veces el año pasado y al que sacamos muchos puntos. La Premier da ese filo y tendremos que acostumbrarnos rápido. La lección es no esperar nada en la Premier. Depende de cuánto quieras que esto sea un golpe mental. Quedan 36 partidos, llevamos dos. Depende de cómo quieras reaccionar a las derrotas».

El golpe invisible: la confianza

Ashley Williams, que vivió un ascenso y una consolidación en la Premier con Swansea, puso el foco en lo psicológico. Sabe que los primeros golpes de la temporada se notan más de lo que parece.

«Arrasaron en Championship el año pasado y llegaron llenos de confianza. Pero tras dos derrotas todo se vuelve mucho más difícil», analizó en el programa Final Score de la BBC. Los jugadores mirarán la tabla y verán una imagen incómoda: fondo de la clasificación y ya seis puntos por detrás de Hull. «Es una patada en los dientes», resumió.

Es ahí donde empiezan a colarse las dudas, pequeñas pero persistentes. La respuesta, para Williams, está clara: trabajar, ajustar rápido, y confiar en que Lampard encuentre soluciones. El problema es el calendario: el siguiente rival es Manchester City, lejos de casa. El peor escenario posible para un equipo que busca aire.

Mientras Coventry intenta recomponerse, Hull se marcha con algo más que tres puntos. Se va con una identidad reforzada, con la sensación de que puede competir en este nivel, de que el relato de «peor equipo de la historia» duró exactamente dos jornadas.

La Premier no perdona a nadie, y menos a los que acaban de llegar. La cuestión ahora es simple: ¿quién aprenderá más rápido la lección, el Hull que desafía los pronósticos o el Coventry que ya juega a la desesperada en la jornada dos?