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Inglaterra: dudas en la defensa tras el debut mundialista

La goleada ilusiona, la zaga inquieta. Inglaterra salió de Dallas con la sensación de poder arrasar a cualquiera… y de poder meterse sola en problemas. El estreno mundialista ante Croacia encendió todas las alarmas en la línea más delicada del equipo de Thomas Tuchel: la pareja de centrales.

Konsa–Stones: dudas confirmadas

La decisión de alinear a Ezri Konsa junto a John Stones, dejando a Marc Guehi en el banquillo, ya había generado debate antes del pitido inicial. Noventa minutos después, las sospechas tenían base.

En el primer gol croata, Stones se lanzó al suelo a destiempo y abrió una autopista. En el segundo, Konsa calculó mal un pase bombeado a su espalda y permitió la carrera que desnudó a Inglaterra. Dos errores, dos golpes directos en la confianza de una zaga que ya caminaba sobre el alambre.

Gary Neville, en el descanso, lo resumió sin rodeos en ITV: la gran pregunta era si una pareja formada por Konsa y Stones podía ganar un Mundial. Su veredicto parcial tras 45 minutos no invitaba al optimismo. El exdefensa apuntó también a la necesidad de que Declan Rice y Elliot Anderson se multiplicaran para proteger a los centrales, mucho más de lo que habían hecho en esa primera mitad.

El problema no fue solo la defensa del área. La salida de balón también tembló bajo la presión alta de Croacia. Stones y Konsa perdieron balones en zonas en las que un equipo con aspiraciones serias no puede fallar.

Las cifras finales de pase maquillan la sensación, pero otras estadísticas son más crudas. Stones, en 87 minutos, solo registró una entrada —fallida— y una despeje, con cuatro duelos ganados de siete. Konsa ganó tres de ocho duelos, apenas uno de cinco aéreos, y no firmó ni una sola entrada ni una sola intercepción. Para un Mundial, es poco.

Jamie Carragher fue aún más contundente al día siguiente en Sky Sports News: a su juicio, a esta Inglaterra le falta algo atrás para llegar hasta el final del torneo. El despliegue ofensivo ante Croacia ilusiona, sí. La base defensiva, no tanto.

La carta Guehi y un City que ya eligió

Ahí aparece el nombre que puede cambiar el relato: Marc Guehi. El siguiente partido, ante Ghana en el Grupo L, se presenta como la oportunidad ideal para restaurar al central de Manchester City al once y rearmar la estructura.

Los datos de su última temporada en la Premier League dibujan el perfil de un defensor más combativo que Stones y Konsa. Desde que debutó con City en enero, Guehi se instaló entre los mejores del campeonato tanto en métricas defensivas como en la construcción del juego: décimo en balones recuperados en el último tercio defensivo, cuarto en intercepciones, sexto en pases hacia adelante y quinto en pases completados en ese tramo de temporada.

No es solo una cuestión de números. Es jerarquía. A sus 25 años, Guehi ha dado un salto de nivel evidente desde su etapa en Crystal Palace. Llegó a City en enero, se hizo un hueco inmediato y levantó su segunda FA Cup consecutiva en mayo. Un defensor que crece en escenarios grandes.

El contraste más duro lo sufre Stones. La irrupción de Guehi le ha costado el puesto en su club. El central termina contrato este verano y dejará Manchester City, pero ha insistido en que estaba en plenas condiciones para jugar el tramo final. Pep Guardiola, sin embargo, eligió a Guehi. La pregunta cae sola: si City ya ha tomado partido, ¿debería hacerlo también Tuchel con Inglaterra?

El contexto no ayuda a Stones. Solo cinco partidos disputados con City en 2026, cinco titularidades ligueras en el último año… y cuatro derrotas en esos encuentros. Pese a todo, Tuchel le ha protegido. Valora su experiencia, su liderazgo, su capacidad defensiva y su calidad con balón. Lo llevó al Mundial precisamente por eso.

El lado equivocado y el ajuste lógico

Entonces, ¿dónde estuvo el error ante Croacia? Más que en la elección de Stones, en el encaje. Tuchel lo colocó en el perfil izquierdo para mantener a Konsa en su zona natural, la derecha. La idea ya se había probado ante Costa Rica en el último amistoso. El problema es que la teoría chocó con la realidad.

En el fútbol actual, los detalles importan. Y Stones casi nunca ha jugado a la izquierda en City en las últimas tres temporadas: apenas 371 minutos en ese perfil, por 1.151 en la derecha. Su cuerpo, sus automatismos, todo está orientado a girar hacia el lado opuesto.

Guehi, en cambio, ha vivido gran parte de su carrera en el costado izquierdo, pese a ser diestro. En Palace llegó a actuar en el lado zurdo de una defensa de tres. Como Stones, puede adaptarse a ambos perfiles, y de hecho en City también ha actuado como central derecho. Pero su zona más natural es la izquierda.

Él mismo lo explicó en diciembre a Sky Sports: cambiar de lado después de mucho tiempo jugando en uno puede descolocar. Y eso fue exactamente lo que pareció sucederle a Stones.

La solución más lógica para Ghana asoma sola: devolver a Guehi al once en el perfil izquierdo y recolocar a Stones a la derecha. Es la pareja que Tuchel utilizó en el primer amistoso de preparación ante Nueva Zelanda y la que muchos imaginaban como titular en este Mundial. Orden, perfiles naturales y una base más estable para que el equipo pueda sostener su fútbol ofensivo.

¿Tres centrales encubiertos y la víctima inesperada?

Pero el rompecabezas no termina ahí. Porque si entran Guehi y Stones… ¿qué pasa con Konsa?

El defensor de Aston Villa es uno de los hombres de confianza de Tuchel. Solo Jordan Pickford y Harry Kane han acumulado más minutos con Inglaterra desde que el técnico alemán tomó el cargo. Y, de hecho, Guehi ha compartido más veces el eje de la zaga con Konsa que con Stones bajo este seleccionador.

Quitarle el sitio después de un solo partido de Mundial —que además terminó en victoria— sería un golpe duro, casi despiadado. Tuchel, no obstante, tiene otra vía: encajar a los tres.

Ya lo hizo en octubre ante Gales. Konsa actuó como lateral derecho, con Guehi y Stones como pareja de centrales. El plan no es casual. Tuchel ha dejado fuera a perfiles como Trent Alexander-Arnold para priorizar laterales más físicos, capaces de cerrar como un tercer central. Konsa encaja como un guante en esa idea.

El coste de ese movimiento sería evidente: la salida del once de Reece James, uno de los jugadores que mejor terminó el choque ante Croacia, entrando por dentro y sumándose al centro del campo. James, hasta ahora, parece el lateral derecho preferido de Tuchel. Ha sido titular cinco veces en esa posición, más que nadie en esta etapa.

Pero su historial médico pesa. Administrar sus minutos en la fase de grupos tiene lógica. James ha sido titular en los dos últimos partidos de Inglaterra, ante Costa Rica y Croacia, pero antes de eso no encadenaba dos titularidades seguidas con Chelsea desde marzo. Forzarle ahora puede ser caro más adelante.

Ahí surge otra decisión fina: ¿es más prudente reservarle ante una Panamá, a priori más débil, en la última jornada, o hacerlo ya frente a Ghana, con la clasificación y la posición final en el Grupo L aún en juego?

Un equilibrio que marcará el Mundial

Tuchel camina sobre una cuerda fina. Inglaterra ha demostrado que tiene pólvora de sobra para asustar a cualquiera. La segunda parte ante Croacia fue un aviso al resto del torneo: cuando este equipo acelera, es difícil contenerlo.

Pero el Mundial no se gana solo con fuegos artificiales arriba. Se gana con una estructura fiable atrás, con centrales en su perfil natural, con laterales que sepan cuándo lanzarse y cuándo cerrar, con un mediocampo que no viva permanentemente al borde del abismo.

Entre Guehi, Stones, Konsa y James se esconde la fórmula de ese equilibrio. El técnico ya sabe lo que le ofrece cada uno. Lo que no tiene es tiempo que perder. Ghana llega pronto. Las eliminatorias, si Inglaterra cumple, aún antes.

La pregunta ya no es solo quién juega. Es si Tuchel se atreverá a tomar una decisión dura ahora para evitar un golpe irreparable más adelante. Porque en un Mundial, una mala noche en defensa no siempre se perdona. Y esta Inglaterra no puede permitirse que su talón de Aquiles siga expuesto cuando el torneo apenas ha empezado.

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