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Ipswich Town busca redención en la Premier League

La Premier League no perdona. Instantes antes del descanso en Old Trafford, Ipswich Town rozó el 0-2 ante Manchester United, un marcador que habría hecho justicia a su valentía y a su plan de partido. Sesenta minutos después, se marchaba del campo con cinco goles en contra y la sensación amarga de haber dejado escapar algo más que un resultado.

El segundo tanto encajado lo dice todo de la tarde: muy polémico, probablemente decisivo, y un golpe emocional del que el equipo nunca terminó de levantarse. Gary O'Neil lo explicó con claridad. Su equipo no se encerró, no fue a “aparcar el autobús”. Lo intentó, compitió, generó fases de buen fútbol. Pero también reconoció algo igual de importante: la disciplina emocional de este grupo tiene que dar un salto.

Ahí está una vieja herida que vuelve a abrirse. En su última etapa en la élite, Town ya sufrió demasiado cuando el viento cambiaba de dirección. Demasiadas veces se vio por delante o dominando partidos para acabar desmoronándose tras el primer golpe serio. El patrón no puede repetirse. No en esta categoría. No si el objetivo es asentarse y no solo sobrevivir.

El calendario tampoco concede tregua. Llega Liverpool, bajo los focos de Portman Road, este viernes por la noche. Un escenario grande, un rival todavía mayor y una grada que puede empujar como pocas. El apoyo en casa no es un detalle menor: puede sostener al equipo cuando el físico flaquee o cuando una decisión arbitral vuelva a encender los ánimos.

En ese contexto, todas las miradas se posan también en Zian Flemming, fichaje de última hora de mercado. El atacante aterriza con argumentos: viene de firmar un buen inicio de temporada en su antiguo club, Burnley, y arrastra una cifra que invita al optimismo, 11 goles en Premier League el curso pasado. No es solo un número; es una base sobre la que construir si recibe el suministro adecuado.

Ahí entran en escena otros dos recién llegados que ya empiezan a sentirse en casa: Julio Enciso y Abdul Fatawu. Ambos se han asentado con rapidez y ofrecen algo distinto entre líneas y por fuera. Si conectan con Flemming con la regularidad que sugiere su talento, Ipswich puede encontrar un filo ofensivo capaz de castigar incluso a defensas de la zona alta.

Pero el viernes no se decidirá solo por lo que haga un nombre propio. El partido se jugará en los detalles colectivos: en cuándo y cómo elegir los momentos para lanzarse al ataque, en la sincronía entre líneas para no quedar partidos ante una delantera que, perfectamente, puede presentar tres futbolistas con precio de traspaso de nueve cifras cada uno. Cada pérdida mal gestionada, cada desajuste en la presión, puede convertirse en una ocasión clara en contra.

El duelo también promete un capítulo especial en el centro del campo. Podría llegar el estreno como titular de Exequiel Palacios, campeón del mundo con Argentina, un mediocampista que entiende el ritmo y los tiempos de los grandes escenarios. Enfrente, un viejo conocido: su compatriota Alexis Mac Allister. Y, como guinda, la posible batalla táctica y emocional con su excompañero en Bayer Leverkusen, Florian Wirtz. Un triángulo de talento que puede marcar la temperatura del encuentro.

La historia reciente ofrece un pequeño rayo de esperanza: Ipswich ha sabido morder en Anfield en este siglo. Pero Portman Road cuenta otra cosa. Han pasado más de 40 años desde la última victoria de los Blues en casa ante los Reds. Demasiado tiempo. Demasiados recuerdos en blanco y negro.

Sin embargo, el primer tramo en Old Trafford dejó una pista clara de lo que este equipo puede ser. Si Town es capaz de replicar esos 40 minutos iniciales, con personalidad, presión alta y criterio con el balón, y esta vez no levantar el pie ni bajar la cabeza cuando llegue el golpe inevitable, la estadística deja de ser una condena y se convierte en un reto. La pregunta ya no es si la Premier League es brutal. La pregunta es si Ipswich está por fin preparado para responderle con la misma dureza.