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Iraola inicia la Champions con Liverpool y polémica de contratos

La primera noche de Andoni Iraola en la Champions con Liverpool llega envuelta en algo más que la visita de Atlético de Madrid. El césped de Anfield espera un duelo de alto voltaje ante el equipo de Diego Simeone, pero el murmullo que rodea al club habla de otra cosa: renovaciones, malestar y un vestuario que mira de reojo al futuro.

El cruce repite cartel y escenario del curso pasado, cuando Liverpool se impuso 3-2 en un partido eléctrico. El técnico español firmaría ahora mismo un guion parecido. Necesita impulso. Necesita que la noche europea vuelva a encender a un equipo que apenas acaba de lograr su primera victoria de la temporada: un 2-0 sólido ante Ipswich Town, con un doblete de Alexander Isak que alivió tensiones y devolvió algo de calma a la grada.

Barcola, estreno millonario y primer revés

Ese triunfo en Portman Road dejó también el debut de Bradley Barcola tras su fichaje de 123 millones procedente de Paris Saint-Germain. Una operación de peso, un mensaje al mercado, un jugador llamado a marcar diferencias. Pero el entusiasmo duró poco.

El francés ha recibido un golpe inesperado lejos del césped. No aparece entre los 30 nominados al Balón de Oro. La lista, publicada el martes, dejó fuera al atacante de 24 años, una de las ausencias más llamativas junto a la de su excompañero en PSG, Desire Doue.

El contraste es brutal: el vigente campeón de la Champions presenta diez futbolistas entre los candidatos, incluido el fichaje veraniego Ferran Torres. Barcola, en cambio, se queda fuera pese a una última temporada notable en Francia, con 13 goles y 7 asistencias en 49 partidos en todas las competiciones.

El golpe también salpica al propio Liverpool. La pobre defensa de su título de Premier League el curso pasado, cerrada sin un solo trofeo, ha dejado al club completamente ausente de la lista de nominados. Ningún representante. Un reflejo incómodo del bajón competitivo reciente.

Mac Allister rompe el silencio: “Muy, muy triste”

Si la no nominación de Barcola escuece, lo que realmente ha agitado la previa europea es la situación de Alexis Mac Allister. El argentino acompañó a Iraola en la rueda de prensa del martes y no se escondió. Todo lo contrario.

El centrocampista reconoció que tuvo opciones reales de salir en verano y, sobre todo, desveló su decepción con el club por la falta de una propuesta de renovación.

“Hubo una posibilidad (de que me fuera), por supuesto, como todo el mundo sabe. Recibí la noticia de que el club no estaba en posición de ofrecerme un nuevo contrato, lo que me pone muy, muy triste porque todo el mundo puede ver que doy el 100 por cien por este club cada día en los entrenamientos. Siempre doy lo mejor de mí”, explicó, directo, sin rodeos.

En un equipo que busca reconstruir jerarquías y liderazgos, escuchar a uno de sus referentes hablar así, en la víspera de una noche grande, no es un detalle menor. Es una grieta que se ve y se oye.

La respuesta de Iraola: calma pública, foco en el césped

La reacción de Iraola, al ser preguntado por las palabras de Mac Allister, fue contener el incendio sin alimentar titulares. Mensaje corto, claro.

“Para mí, lo más importante es que Alexis quiere estar aquí”, subrayó el técnico. Cuando le insistieron sobre si había hablado directamente con el jugador de su situación contractual, se mantuvo en su línea: “No. Intento ayudar a todos mis jugadores. Espero poder mejorar a mis jugadores para ayudarles a ganar partidos. Lo mismo con Alexis y con todos los demás. Estoy muy contento con Alexis y con sus actuaciones, especialmente el viernes. Espero poder ayudarle a mejorar. Es un jugador muy bueno”.

Iraola se aferra al terreno de juego. A la idea de que el rendimiento y las victorias terminen silenciando el ruido de los despachos. Pero la realidad es que uno de sus futbolistas más importantes se ha declarado “muy, muy triste” públicamente justo antes del estreno en la Champions.

Un Anfield encendido, un vestuario en ebullición

El ambiente, en cualquier caso, promete ser el de las grandes noches. Anfield se prepara para recibir a Atlético de Madrid con la memoria fresca de aquel 3-2 del año pasado y con la necesidad de marcar territorio desde el primer día en Europa.

Iraola busca que la historia se repita. Que la presión, el ritmo y el ruido empujen a Liverpool hacia un inicio fuerte en la competición. Que el doblete reciente de Isak no sea una anécdota, sino el comienzo de una racha. Que Barcola encuentre en la Champions el escaparate que le ha negado la lista del Balón de Oro.

Y, sobre todo, que el caso Mac Allister no se convierta en el hilo del que tirar durante todo el curso. Porque la temporada apenas empieza y ya ha dejado una pregunta incómoda en el aire: cuánto tiempo puede sostener un club sus ambiciones europeas cuando sus mejores jugadores dudan del proyecto y del reconocimiento que reciben dentro de casa.