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Iraola defiende a Mac Allister mientras Liverpool se reconstruye

Andoni Iraola no se anda con rodeos. Sabe que el nuevo proyecto de Liverpool nace con cicatrices profundas y, precisamente por eso, hay jugadores que son intocables. Uno de ellos se llama Alexis Mac Allister.

El argentino, con dos años aún de contrato, aparece una y otra vez ligado a un posible movimiento hacia Madrid. El ruido no cesa. Pero el técnico ha querido marcar territorio desde la pretemporada: Mac Allister es pilar, no moneda de cambio.

“Creo que Alexis ha sido uno de los mejores jugadores del club el año pasado y ha hecho un Mundial muy bueno”, recordó Iraola, subrayando el peso del mediocampista tras un curso agotador que le llevó hasta la final del mundo con Argentina. Es lógico que otros gigantes miren hacia Anfield. Él lo asume. Lo que no acepta es perder a su brújula en la medular.

Su mensaje es claro: los grandes siempre verán cómo les tocan a sus figuras, pero su prioridad no es vender, sino sumar. “Quiero mantener a mis buenos jugadores. Probablemente tengo más ganas de fichar nuevos que de pensar en los que ya tenemos aquí”, deslizó. Declaración de intenciones en plena gira veraniega.

Un vestuario con agujeros de peso

El contexto obliga a la firmeza. Liverpool ha perdido a Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté, tres nombres que definían el esqueleto competitivo del equipo. Se han ido un goleador histórico, un lateral que marcaba la salida de balón y un central dominante. No son simples bajas; son vacíos estructurales.

Iraola no los disfraza. Habla de la “necesidad obvia” de incorporar caras nuevas. No maquilla el diagnóstico. Este verano no va de retoques, va de reconstrucción.

La prioridad está marcada en rojo: un extremo. Un futbolista que devuelva profundidad, desborde y amenaza a una banda que ha perdido a su referencia más determinante. “Hay situaciones obvias donde necesitamos fichar jugadores. Extremo, por ejemplo, definitivamente necesitamos fichar un extremo”, admitió el entrenador.

No se casa con cifras ni listas cerradas. El mercado manda, y él lo sabe. Habla de opciones, de coste, de cómo encajan las piezas que ya tiene. La idea es clara: reforzar sin romper el equilibrio salarial ni bloquear a los jóvenes que asoman.

Lesiones, dudas y un mercado condicionado

A la sangría de salidas se suma otro frente: la enfermería. Iraola mira su plantilla y ve posiciones “trampa”, con jugadores en los que confía, pero que aún no están disponibles al cien por cien. Eso condiciona cualquier decisión.

“Tenemos algunas posiciones complicadas donde tenemos jugadores lesionados en los que confiamos, pero no es la situación ideal, así que dependerá de muchas cosas”, explicó. Su plan para las últimas semanas de ventana se moverá al ritmo de las recuperaciones. Si los regresos se retrasan, la presión para acudir al mercado aumentará.

El técnico no quiere fichar por fichar. Quiere respuestas específicas. Un extremo, sí. Y luego, lo que el mercado y el estado físico de los suyos dicten.

Laboratorio en Estados Unidos

Todo esto se cocina lejos de Anfield. Liverpool está instalado en Estados Unidos, en plena gira de pretemporada de la Premier League. No es un simple tour comercial: es el laboratorio donde Iraola pretende inyectar su idea de juego y medir quién está preparado para sostenerla.

Allí se integran los nuevos fichajes, Jeremy Jacquet y Victor Muñoz, llamados a ganar peso en un vestuario en transición. El cuerpo técnico exprime cada sesión, cada amistoso, para calibrar niveles técnicos, ritmo competitivo y personalidad, sobre todo en los más jóvenes.

Los partidos ante Sunderland, Leeds United y Wrexham servirán como termómetro. No solo para el sistema, también para el mercado: de lo que ocurra en esta gira dependerá en buena parte cuántos refuerzos más lleguen y en qué posiciones.

Mientras tanto, la gran incógnita sigue en el aire: cuándo se reincorporará Mac Allister tras sus esfuerzos con Argentina y el descanso posterior. Su regreso marcará un antes y un después en la preparación. Con él sobre el césped, Iraola podrá empezar a dibujar el centro del campo que imagina para su nuevo Liverpool.

La pregunta es otra: con medio continente pendiente de su situación, ¿hasta cuándo podrá el club resistir las miradas sobre su mediocampista estrella?

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