Isak se marcha frustrado en el regreso a St. James' Park
Alexander Isak volvió a la que fue su casa y salió con un nudo en la garganta. El delantero sueco, ahora referencia de Liverpool, soportó una lluvia de cánticos desde antes del saque inicial en St. James' Park… y nunca encontró la forma de responder en el césped.
El partido, estreno de la temporada de Premier League para los de Andoni Iraola, terminó en un 2-2 que supo más a rescate que a punto trabajado. Newcastle United golpeó primero, abriendo en canal a un Liverpool frágil atrás para que Anthony Elanga firmara el 1-0 en la primera parte. Demasiado fácil, demasiado pronto.
Tras el descanso, Liverpool apretó los dientes. El premio llegó con Cody Gakpo, que cazó la ocasión y puso el 1-1, dando la sensación de que el encuentro cambiaba de dueño. Pero la reacción duró un suspiro.
Apenas unos instantes después del empate, Newcastle lanzó una contra perfecta. Toques precisos, carrera al espacio y definición de Joe Willock, que había salido desde el banquillo, para devolver la ventaja a los locales. El golpe anímico fue duro. A Liverpool le quedaban más de 30 minutos, pero le faltaban ideas y filo en los metros finales.
En medio de ese atasco ofensivo, la tarde de Isak se fue torciendo todavía más. Superado el minuto 70, el sueco se encontró bien colocado en el área, listo para atacar un centro desde la izquierda. Milos Kerkez levantó la cabeza, colgó el balón… y lo mandó a ninguna parte. Isak explotó. Un grito de “Milos!” cargado de rabia, seguido de las manos a la cabeza, retrató el momento.
El enfado con el lateral, sin embargo, no tapó sus propios errores. Poco antes de esa jugada había mandado un disparo muy por encima del larguero. Ya en el tramo final, dentro de los últimos diez minutos, falló también un remate de cabeza que ni siquiera encontró portería. Regreso amargo, sin gol y con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad para marcar territorio ante su antiguo club.
Mientras Isak se consumía en la frustración, otro fichaje veraniego sí dejó huella. Victor Munoz, incorporado desde Osasuna, entró en la segunda parte por Rio Ngumoha y cambió el guion en el descuento. En una de las últimas acciones, encaró en el área y Lewis Hall lo derribó. Penalti en el último suspiro.
Isak seguía sobre el campo, pero el balón no fue para él. Lo tomó Dominik Szoboszlai, uno de los nuevos vicecapitanes. El húngaro no tembló: carrera corta, golpeo limpio y balón a la escuadra. 2-2 y alivio inmediato para Iraola y para todo Liverpool, que se llevaba un punto que, por juego, no había terminado de merecer.
El empate dejó al descubierto más de un problema. La falta de claridad en el último tercio es solo una parte. El técnico español vio también grietas preocupantes en el centro del campo y en los laterales, zonas donde el equipo sufrió cada vez que Newcastle aceleró.
La directiva de Liverpool dispone de 10 días para rematar un mercado estival que, de momento, ha traído la cesión de Ronald Araujo desde Barcelona y la llegada de Munoz. Pero el vacío que deja Mohamed Salah sigue ahí, enorme, sin un sustituto claro en la plantilla.
Los nombres están sobre la mesa: Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye, ambos de Paris Saint-Germain, figuran entre los objetivos, aunque las conversaciones con el club francés están bloqueadas. Brighton protege también a Yankuba Minteh, otro jugador que gusta y que, además de caro, se encuentra lesionado.
Y mientras se buscan soluciones por fuera, dentro del vestuario también hay decisiones pendientes. Cody Gakpo, autor del primer gol en St. James' Park, sigue rodeado de rumores. Tottenham lo tiene en su agenda y un posible traspaso planea sobre su futuro.
Liverpool arrancó la liga con un empate agónico, un nueve frustrado y un entrenador con más preguntas que respuestas. La cuestión es clara: ¿llegarán los refuerzos a tiempo para que este punto en Newcastle no se convierta en el preludio de una temporada a contracorriente?






