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José Mourinho y el plan para Arda Güler: El nuevo Özil en el Real Madrid

José Mourinho ya tiene un plan para Arda Güler. Y huele a Bernabéu de hace una década.

El técnico portugués quiere exprimir al máximo el potencial ofensivo descomunal de este Real Madrid y, según la prensa española, prepara una vuelta a las transiciones vertiginosas que marcaron su primera etapa en el club. Correr, atacar espacios, castigar a la defensa rival en tres toques. Fútbol directo, pero con cerebro entre líneas.

En ese mapa, dos nombres se enlazan de forma inevitable: Kylian Mbappé y Arda Güler. El diseño de Mourinho se apoya en la sintonía que ambos ya mostraron al inicio de la temporada pasada. No fue casualidad. El francés atacando el espacio como antaño lo hacía Cristiano Ronaldo; el turco filtrando pases y conectando líneas como en su día Mesut Özil.

En Valdebebas la comparación ya está asumida. Mbappé ocupa el rol que convirtió a Cristiano en una máquina de goles. Y a Güler, con 21 años, lo ven como la pieza ideal para asumir las tareas que Özil dominó durante sus tres años vestido de blanco: último pase, lectura del espacio, pausa en la frontal y la capacidad de desmontar defensas replegadas con un solo balón.

No es una etiqueta nueva. La prensa española lleva tiempo colocándole el espejo de Özil desde que aterrizó en Madrid en el verano de 2023, tras su traspaso de 30 millones de euros desde Fenerbahce. Más allá del origen turco que comparten, el paralelismo nace del juego: pase progresivo, visión privilegiada en espacios reducidos y una sensibilidad especial para encontrar al compañero libre donde otros solo ven piernas y camisetas.

Que el entrenador ahora sea Mourinho solo alimenta el relato. El portugués fue precisamente quien exprimió la mejor versión de Özil en el Santiago Bernabéu. Con él, el alemán se convirtió en el socio perfecto de Cristiano, el hombre del último toque antes del gol. Mourinho sabe lo que puede dar un mediapunta de ese perfil en un equipo que vive de la velocidad de sus puntas.

Desde su llegada a Madrid, Güler no se ha quedado quieto, pero tampoco ha logrado asentarse como titular indiscutible en una plantilla plagada de estrellas. Ha ido saltando de posición: extremo derecho, mediapunta en el costado, incluso bajando unos metros para participar en la salida de balón. Esa versatilidad ha reforzado su valor táctico, aunque le ha impedido tener un rol claramente definido.

Ahí entra ahora la mano de Mourinho. El técnico quiere explotar al máximo a un futbolista cuya esencia es la combinación y la creatividad. Toque corto, pared, giro y pase que rompe líneas. Según informa Mundo Deportivo, todavía no está claro si el entrenador ya ha presentado internamente su plan detallado, pero trabaja de forma intensa en la configuración de la plantilla y en el encaje del turco en el once.

El calendario también se alía con el proyecto. La temprana eliminación de la selección turca en el Mundial libera a Güler de una larga carga internacional y le permite regresar antes a la dinámica de club. Para Mourinho es oro: semanas de trabajo continuo con el jugador en el césped de entrenamiento, sin interrupciones, sin viajes, sin desgaste extra.

Ese margen convierte la pretemporada en un laboratorio. Un banco de pruebas perfecto para comprobar si el rol descrito como “Mesut Özil 2.0”, tal y como lo define el diario, funciona sobre el campo con la contundencia que promete sobre el papel. Güler ya ha dejado destellos de que tiene las condiciones naturales: visión, técnica, personalidad para pedir la pelota en zonas calientes.

Ahora le espera el siguiente paso: transformar esos destellos en jerarquía. En un Real Madrid que vuelve a correr como en los viejos tiempos de Mourinho, el desafío es claro. ¿Será Güler el nuevo arquitecto silencioso de un equipo construido para que Mbappé termine las jugadas?