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Julián Álvarez: Conflicto con el Atlético y posible traspaso al Arsenal

Julián Álvarez lleva dos días sin aparecer por la ciudad deportiva del Atlético de Madrid. Oficialmente, está enfermo. Extraoficialmente, el pulso con el club ya está encima de la mesa: el argentino quiere ir al Barcelona, pero desde el Metropolitano le han cerrado esa puerta de forma tajante. Y la única rendija abierta apunta a Londres, al Arsenal.

El “no” rotundo al Barcelona

Según fuentes consultadas por BBC Sport, el Atlético comunicó de forma privada a Álvarez y a su entorno a comienzos de semana que no negociará con el Barcelona. No hay matices, no hay margen. Con el club azulgrana, nada que hablar.

La respuesta del delantero de 26 años ha sido inmediata: dos entrenamientos seguidos ausente, alegando problemas de salud. Justo en los días en los que su futuro se ha convertido en uno de los grandes focos del mercado.

El club, lejos de rebajar el tono, ha endurecido el mensaje. En apenas 24 horas ha emitido dos comunicados públicos insistiendo en la misma idea: Álvarez no cumplirá su deseo de vestir la camiseta del Barça en los próximos días.

El miércoles, después de que el presidente del Barcelona, Joan Laporta, reiterara públicamente su intención de fichar al argentino, el Atlético respondió con una frase que no deja lugar a interpretaciones: “Hay un 0% de opciones de venderlo al Barça”.

El jueves, el consejo de administración fue un paso más allá y se alineó de forma unánime con la postura del club: “Los miembros del consejo de administración de Atlético de Madrid han expresado unánimemente su apoyo absoluto a la decisión de no negociar el traspaso de Julián Álvarez a FC Barcelona”.

Cortado el puente hacia Barcelona, el tablero cambia.

El Arsenal espera su momento

Porque el Atlético sí está dispuesto a vender. Pero solo a un club: el Arsenal. Y ahí se abre otro capítulo.

El conjunto madrileño ya ha mantenido conversaciones directas con los campeones de la Premier League por el que sería uno de los grandes movimientos del verano. Mateu Alemany, director del Atlético, viajó a Londres la semana pasada y se reunió con representantes del club inglés. Sobre la mesa, una cifra clara: 150 millones de euros (128 millones de libras).

Ese es el precio. Sin rebajas.

Mikel Arteta, mientras tanto, aprieta. Quiere a Álvarez este mismo mes, lo considera pieza clave para dar otro salto competitivo. Pero hay un problema que frena la operación: la firme voluntad del jugador de ir al Barcelona, no a Londres.

La situación deja al Arsenal en una especie de espera tensa. El trabajo entre clubes avanza, las conversaciones han sido calificadas como “positivas”, pero todo está condicionado a un gesto del propio delantero.

Si Álvarez da luz verde al Arsenal en los próximos días, el traspaso podría acelerarse de inmediato. El acuerdo entre clubes, aseguran, no sería un obstáculo una vez el argentino acepte cambiar de rumbo.

Un verano en el alambre

El caso ya no es solo un pulso de mercado. Es también una cuestión de poder. El Atlético ha marcado territorio frente al Barcelona con un mensaje contundente, repetido en privado y en público. Y, al mismo tiempo, ha abierto la puerta a un traspaso récord que reforzaría sus cuentas y debilitaría a un rival directo en España, enviando a su estrella a Inglaterra.

En medio, un jugador que no se entrena, un técnico como Arteta que lo espera y un Barcelona que, por ahora, choca contra un muro del 0%.

La pelota está en los pies de Julián Álvarez. ¿Aceptará Londres para escapar del bloqueo o insistirá en un sueño azulgrana que su club se niega a escuchar?