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Juventus pierde a Locatelli por lesión de menisco

El empate áspero del domingo ante el Milan en el Allianz Stadium no solo dejó dos puntos por el camino. Dejó, sobre todo, a la Juventus sin su capitán. Manuel Locatelli salió tocado de la rodilla y las pruebas médicas posteriores confirmaron el peor escenario para el club bianconero.

Los exámenes revelaron una lesión importante en el menisco externo que obliga a una intervención inmediata. El club ha decidido no optar por el atajo, sino por el camino largo: reparación y no simple resección del tejido dañado.

Tres meses fuera… como mínimo

Según Tuttosport, la solución elegida es una sutura de menisco. Es el tratamiento más sólido para preservar la articulación y la carrera del jugador, pero tiene un peaje claro: al menos tres meses de baja.

En términos prácticos, Locatelli queda prácticamente descartado hasta el parón invernal. Sin su capitán, la Juventus pierde a su faro en la salida de balón y a uno de los pocos futbolistas capaces de dar orden a un centro del campo ya al límite.

Un centro del campo al borde del colapso

El momento no podría ser peor. La medular de la Juve ya vivía en estado de emergencia. Khephren Thuram está fuera de combate a muy largo plazo tras pasar por el quirófano para tratar un síndrome fémoro-rotuliano. El francés no volverá a competir hasta 2027. Un abismo.

Locatelli ayudaba a tapar ese agujero gigantesco en el eje. Ahora, esa manta también desaparece.

La lista de problemas no acaba ahí. Weston McKennie se ha perdido los dos últimos partidos por una fatiga muscular persistente que no termina de remitir. Pape Sarr, fichaje veraniego procedente de Tottenham Hotspur, todavía no ha encontrado su sitio: llegó con una pequeña molestia muscular y sin la preparación de pretemporada necesaria para entrar de golpe en el once.

Resultado: un centro del campo sin jerarquía, sin piernas y sin recambios fiables.

Golpe en ataque: sin Yildiz hasta después de noviembre

La plaga se extiende mucho más allá de la línea de medios. En ataque, la Juventus sigue sin su talento más desequilibrante. Kenan Yildiz continúa de baja a largo plazo tras ser operado del pie y no se espera su regreso hasta después del parón internacional de noviembre.

Su ausencia ya se nota en cada empate, en cada ataque que muere en la frontal. Falta su uno contra uno, su imprevisibilidad en los últimos metros. Ahora, sin la distribución limpia de Locatelli desde atrás, el problema se agrava: menos creatividad arriba, menos claridad en la base de la jugada. Un cóctel peligroso para un equipo obligado a perforar bloques defensivos cada fin de semana en Serie A.

Defensa tocada y rotaciones forzadas

Tampoco la zaga se libra del parte médico. Jeff Ekhator y Juan Cabal siguen en la enfermería y se espera que se pierdan aproximadamente otro mes de competición mientras completan sus respectivas recuperaciones.

Algo más leve es el caso de Andrea Cambiaso. El internacional italiano arrastra un esguince de tobillo de poca entidad y en el club confían en recuperarlo antes que al resto. Pero hasta que eso ocurra, la profundidad defensiva también se resiente.

Cada baja obliga a ajustar, a improvisar, a forzar a quienes sí están disponibles. Y el calendario no espera.

Spalletti mira a la Juventus Next Gen

Con el vestuario lleno de ausencias ilustres, a Luciano Spalletti no le queda otra que mirar hacia abajo. Hacia dentro. La Juventus Next Gen, el equipo de reservas que compite en las categorías inferiores del fútbol italiano, se convierte de golpe en una tabla de salvación.

Varios jóvenes serán llamados para reforzar los entrenamientos y entrar en las convocatorias del primer equipo. Entre los nombres que más suenan en las conversaciones técnicas aparece uno con fuerza: Augusto Owusu. El joven ha impresionado a los ojeadores con sus actuaciones en el filial y se perfila como una de las primeras soluciones internas para tapar grietas.

La Juventus se ve obligada a reinventarse en plena temporada, con su capitán en el quirófano, su centro del campo al límite y la responsabilidad cayendo sobre hombros cada vez más jóvenes. La pregunta ya no es cuántos regresarán, sino si el equipo llegará vivo, competitivo y reconocible al parón de invierno.