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Lennon Miller y su camino hacia la selección escocesa

Liverpool queda muy lejos de Boston y de Miami.

Tres mil ciento noventa y seis millas separan el Hill Dickinson Stadium del Everton de la casa de los New England Patriots, el escenario que acogió el estreno de Escocia en el Mundial, en junio. La distancia no es solo geográfica. También es emocional.

En una noche fría a orillas del Mersey, aquel 31 de marzo, el camino hacia ese duelo contra Haití, menos de tres meses después, empezaba a dibujarse en la cabeza de Lennon Miller. Pero no como él habría soñado.

El centrocampista de Udinese formó parte de la lista de Steve Clarke para los amistosos ante Japón en Hampden y Costa de Marfil durante ese parón internacional. La afición pedía caras nuevas, pedía riesgo, pedía minutos para el chico. No llegó ni uno.

La imagen lo decía todo: Miller, consolado por su padre, Lee, a pie de césped en Liverpool. Un abrazo largo, denso, que adelantaba lo que estaba por venir.

El tiempo pasó. Llegó la despedida de Clarke ante Curazao. Y el golpe final. En lugar del antiguo ganador del premio PFA Young Player of the Year, el seleccionador llamó a Tyler Fletcher, centrocampista de 19 años del Manchester United, aún sin estrenar con la absoluta. Miller, directamente, se quedó fuera del Mundial.

«Fue realmente difícil. Fue un verano duro. No se puede esconder», admite Lee, exinternacional escocés. «Como familia, tuvimos que arroparlo. Lleva tiempo en el fútbol, aunque sea joven. Y yo también he estado en esto muchos años. Unas palabras de sabiduría, de ánimo. Y, mira, no le tocaba ir al Mundial, por la razón que fuera. Solo le queda seguir, apretar los dientes y trabajar».

Del golpe, a la puerta que se abre.

La etapa Clarke ya es pasado. Sebastien Pocognoli ha asumido el reto de la renovación que pedía a gritos la Tartan Army. Y en su primera lista para la doble jornada de la Nations League aparece de nuevo un nombre que muchos echaban de menos: Lennon Miller.

El grupo tiene otro aire. Más fresco, más atrevido. Y el mediocampista de 20 años llega en un momento muy distinto al de aquel abrazo en Liverpool. En su segunda temporada en Udinese, por fin encadena continuidad.

Ha participado en los cinco partidos de Serie A de I Bianconeri, titular en los dos últimos. También ha tenido peso en la Coppa Italia: dos victorias y 90 minutos completos frente a Venezia a principios de mes. Señales claras de confianza en un chico que, no hace tanto, irrumpía en el primer equipo del Motherwell apenas seis días después de cumplir los 16.

El salto a Italia prometía ser una curva de aprendizaje enorme. Lo está siendo. Pero, según su padre, la evolución va por el camino correcto, justo cuando se abre una nueva etapa en la selección.

«Es fantástico verlo de vuelta», cuenta Lee, que se vestirá de corto con Aberdeen en el próximo torneo Tennent's Sixes. «El seleccionador tuvo una videollamada muy buena con él el día antes de anunciar la convocatoria. Muy positivo, muy directo.

»La primera temporada en Italia era para asentarse, encontrar su sitio. Esta ya ha jugado más minutos. Está siendo muy buena. Se está desarrollando cada día. Es un régimen totalmente distinto, un entorno distinto, otro estilo de vida. Todo ha sido excelente.

»Solo tiene que seguir haciendo lo que está haciendo allí. Y, ojalá, trasladarlo ahora a la selección».

De un verano roto a un otoño de oportunidad. El siguiente paso depende de Miller. Y de cuánto esté dispuesto a demostrar que aquel abrazo en Liverpool fue solo el inicio de su verdadera historia con Escocia.