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Liam Delap y su amarga noche en Ipswich

Liam Delap vivió una noche amarga en su regreso a Ipswich. Nottingham Forest mandó, generó, golpeó primero y, sin embargo, se marchó de Portman Road con un simple 1-1 y una sensación de ocasión perdida que pesa más que un punto.

El delantero, convertido en venta millonaria a Chelsea tras firmar 12 goles con Ipswich en la temporada 2024-25, volvió a la que fue su casa con la camiseta de Forest y un dato incómodo a la espalda: solo dos tantos en la Premier League desde que dejó Suffolk. No mejoró su registro. Y el momento que esperaba para reconciliarse con el gol acabó en una mueca de frustración.

Forest manda, Williams golpea

Oliver Glasner mantuvo la fe en Delap pese a sus fallos recientes en Crystal Palace. Y el plan, en lo colectivo, funcionó desde el arranque. A los seis minutos, Forest ya enseñaba los colmillos: Jair Cunha rozó el 0-1 y, acto seguido, Delap apareció en buena posición tras una gran acción del recuperado Morgan Gibbs-White, pero su disparo se marchó muy desviado.

El guion no parecía propio de un equipo que arrancaba la jornada como penúltimo. Forest se plantó en Portman Road con personalidad, presionó alto, atacó con ritmo y terminó encontrando premio muy pronto, en una jugada que llevó la firma táctica de Glasner.

Delap aguantó de espaldas ante Issa Diop, descargó y permitió que Gibbs-White se anticipara a Dara O'Shea. El mediapunta filtró el balón hacia la derecha para Daniel Muñoz y el carrilero colombiano levantó la cabeza para encontrar, al otro lado, a su homólogo: Neco Williams. Llegada perfecta, volea seca con la derecha y gol. Christian Walton solo pudo mirar cómo la pelota se colaba en su portería a los 13 minutos.

Forest olió sangre. Julio Enciso respondió con una falta que se marchó por encima del larguero, pero el partido tenía un dueño claro. Gibbs-White probó suerte sin puntería y, poco después, solo una intervención espectacular de Leif Davis sobre la línea evitó el segundo tanto del internacional inglés. Ipswich sobrevivía más que competía.

Un regalo imperdonable

Cuando el descanso se acercaba y Forest parecía tener el choque bajo control, llegó el error que cambió el tono de la noche. A cuatro minutos del final del primer tiempo, Nikola Milenkovic convirtió una situación sencilla en un desastre.

O'Shea lanzó en largo, Milenkovic controló sin oposición, pero su pase atrás hacia Matz Sels se quedó corto, flojo, mal dirigido. Enciso olió el fallo en décimas de segundo, se plantó solo ante el guardameta y definió raso al palo más lejano. De la superioridad visitante al 1-1 en un suspiro, con Ipswich agarrado al encuentro gracias a un obsequio defensivo.

Glasner no se lo podía creer. Había construido una ventaja con un plan claro y la veía evaporarse por una acción aislada, sin que Ipswich hubiera encontrado la forma de dañar realmente a su equipo.

VAR, polémica y ocasiones desperdiciadas

Nada más arrancar la segunda parte, el duelo se encendió todavía más. En el minuto 47, James McAtee encaró y Diop lo derribó en una acción que, a primera vista, olía a expulsión. El árbitro Thomas Bramall no señaló ni falta. El VAR intervino, le llamó a la pantalla y, tras la revisión, el colegiado rectificó a medias: pitó la infracción, pero solo mostró tarjeta amarilla al central.

Forest protestó con vehemencia. Sentía que el partido se le escapaba entre decisiones arbitrales y errores propios. Y, sin embargo, siguió empujando.

La falta posterior no se tradujo en peligro real, pero el asedio no se detuvo. En la hora de juego, Williams volvió a aparecer en el área rival con un disparo que fue bloqueado y, en la continuación, Murillo se giró dentro del área para forzar una parada de Walton.

El central brasileño volvió a rondar el gol poco después, en una fase en la que Forest encadenó llegadas y obligó a Ipswich a replegarse muy cerca de su área. Dan Ndoye también se quedó cerca de culminar el dominio visitante, con Davis otra vez decisivo bajo palos, sacando una pelota clave cuando Portman Road ya contenía la respiración.

El momento de Delap… y otro lamento

Y entonces llegó la escena que marcará el recuerdo del partido para Delap. A 16 minutos del final, cuando el duelo pedía un héroe, el balón cayó en el área tras un despeje defectuoso de Abdoul Ouattara. El delantero, bien colocado, ganó el salto, pero su cabezazo se marchó por encima del larguero. Era una ocasión limpia, de esas que un ‘9’ no suele perdonar.

El delantero intentó redimirse desde lejos, con un potente disparo desde unos 30 metros que salió rozando el poste. Esta vez la grada local contuvo el aliento. La visitante se llevó las manos a la cabeza. Centímetros que separan la narrativa de la resurrección de la del bloqueo.

Forest siguió siendo el equipo más ambicioso hasta el final, pero el marcador ya no se movió. Ipswich resistió, se aferró a su punto y dejó a los de Glasner con un sabor agrio: una sola victoria en ocho partidos de liga bajo el mando del técnico austríaco, pese a noches como esta, en las que el plan se impone al rival pero no al resultado.

Portman Road despidió a Delap entre la familiaridad del pasado y la incomodidad del presente. Forest necesita que su delantero vuelva a ser el de Ipswich. La cuestión es cuánto tiempo puede esperar la temporada a que eso ocurra.