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Liverpool acelera por Bradley Barcola mientras se agota la era Hughes

Richard Hughes vive sus últimos días en Liverpool. Su salida rumbo a Al Hilal se acerca y, con ella, se cierra una etapa corta, intensa y llena de interrogantes en los despachos de Anfield.

Ha sido un trayecto brusco. De levantar otro título de Premier League a encadenar ventanas de fichajes caóticas, con objetivos prioritarios que terminaron rechazando públicamente al club.

En su primer verano, el gran deseado fue Martin Zubimendi. No llegó. En el tercero, el nombre fue Yan Diomande. Tampoco. Su segundo mercado dejó mejores sensaciones: varios objetivos clave cruzaron la puerta de Melwood. El problema es que buena parte de esas incorporaciones aún no han justificado el dinero invertido.

La frustración entre la afición ha ido creciendo a medida que se acerca la marcha de Hughes. Cuando un director deportivo manda en la política de fichajes, el hincha quiere ver un plan. Quiere a alguien que sepa exactamente qué perfil busca, que tenga alternativas preparadas y que parezca ir un paso por delante del mercado.

En las últimas semanas, la sensación ha sido la contraria.

Por momentos, Liverpool ha parecido un club lanzando dardos a una diana a oscuras, esperando que alguno acierte por pura suerte. Y esa no es precisamente la forma más tranquilizadora de gestionar un verano de traspasos.

El calendario no ayuda. El inicio de la Premier League está a horas, pero la plantilla sigue lejos de estar cerrada. Hay huecos por todas partes y, quizá lo más preocupante, Andoni Iraola todavía no dispone de todas las piezas necesarias para imponer el fútbol que quiere.

No era este el guion previsto para el verano en Anfield. Algo tiene que cambiar. Y rápido.

El caso Barcola, un pulso que se alarga

En medio de ese contexto, el nombre de Bradley Barcola se ha convertido en el gran culebrón. Liverpool lleva semanas, incluso meses, negociando con PSG por el extremo francés. Sin acuerdo. Sin ruptura. Un pulso frío.

A estas alturas, la operación se parece a un juego de quién parpadea primero. Un riesgo serio para un Liverpool que ya anda corto de profundidad de plantilla.

Y aunque Barcola termine vistiendo de rojo, el rompecabezas seguirá incompleto. El club necesita otro extremo capaz de jugar por derecha, una zona que ha quedado marcada por el enorme vacío que deja Mohamed Salah.

Ibrahim Mbaye ha sonado como posible opción, pero desde dentro de Liverpool han rebajado las expectativas: de momento, todo se queda en un interés exploratorio, nada avanzado, nada cercano.

La lista de alternativas realistas se acorta día a día. Y el reloj no se detiene.

Romano apunta a un “acelerón” definitivo

En medio de la incertidumbre, llega una señal de movimiento. Según Fabrizio Romano, Liverpool está al menos pisando el acelerador en una gran operación.

El especialista en mercado, en su canal de YouTube, ha confirmado que las conversaciones con PSG por Bradley Barcola continúan y que espera que los ‘Reds’ aceleren su ofensiva en los próximos días.

El mensaje es claro: tras tantas rondas de negociación, todo apunta a que Liverpool está cerca de alcanzar un acuerdo por el joven francés.

La pregunta es otra. ¿Llegará Barcola —y cualquier otro refuerzo que pueda seguirle— a tiempo para que Iraola tenga un equipo reconocible cuando el balón empiece a rodar en la Premier?