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El Liverpool asegura a Alisson: No se va

El verano apunta a terremoto en Anfield, pero hay una pieza que el Liverpool se ha negado a sacrificar. En medio de una fuga de experiencia que amenaza con vaciar el vestuario de sus voces más veteranas, el club ha sido tajante con uno de sus grandes líderes: Alisson Becker no se va.

La decisión llega en un contexto delicado. Por segundo verano consecutivo, el Liverpool afronta una remodelación profunda. Andy Robertson y Mohamed Salah se marchan libres. El lateral escocés pone rumbo al Tottenham, que ya ha asegurado a Marcos Senesi y estudia un golpe fuerte en el mercado a costa del Manchester City. Salah, icono de una era, deja un vacío que no se llena solo con fichajes.

Y no son los únicos frentes abiertos. El futuro de nombres importantes como Alisson, Joe Gomez, Curtis Jones, Alexis Mac Allister y Cody Gakpo ha estado rodeado de dudas. A esa incertidumbre se ha sumado en las últimas horas la salida de Ibrahima Konaté, que no ha logrado alcanzar un acuerdo de renovación con el club.

Konaté se va, el hueco es enorme

La marcha de Konaté, confirmada el jueves por la noche, ha caído en Anfield como una noticia tan asumida como dolorosa. Según el periodista Ben Jacobs, dentro del club se considera “un desenlace decepcionante”, algo que el Liverpool intentó evitar durante meses.

Las conversaciones arrancaron en noviembre de 2023 y se prolongaron sin éxito. Había distancia, mucha, entre las pretensiones del jugador y la propuesta del club. El Liverpool estaba dispuesto a pagar un salario alto, pero se mantuvo firme en su política interna: nada de romper la estructura salarial ni descompensar el equilibrio del vestuario por una sola renovación, por importante que fuera.

En esa ecuación también entra el futuro inmediato de la plantilla. En el club hay fe en el crecimiento de Jeremy Jacquet y Giovanni Leoni de cara a la próxima temporada. La cúpula deportiva ha optado por no seguir adelante con lo que se consideraba una renovación demasiado costosa y destinar ese esfuerzo económico a un frente prioritario: reemplazar a Mo Salah y reforzar otras zonas clave del equipo.

La consecuencia es evidente. Con Konaté fuera, el Liverpool se queda con Virgil van Dijk, Joe Gomez, Jacquet y Leoni como opciones para el centro de la zaga. Sobre el papel son cuatro nombres, pero los dos últimos llegan tras lesiones de larga duración y sin apenas rodaje en la élite. El club ya asume que debe acudir de nuevo al mercado para incorporar un quinto central.

En la lista temprana de candidatos aparecen Gleison Bremer, de la Juventus, y el ex del propio Liverpool Jarell Quansah, entre otros nombres que empiezan a circular en los despachos.

Alisson, blindado por el club

En paralelo a esa reconstrucción defensiva, el Liverpool ha trazado una línea roja: no perder a otro pilar del proyecto. Y ahí entra Alisson Becker.

Según Fabrizio Romano, el club ya ha comunicado formalmente al guardameta brasileño que quiere que siga y que continúe como pieza central del equipo la próxima temporada. El plan, cerrado desde la semana pasada, es claro: el Liverpool no está dispuesto a dejar marchar a otro futbolista experimentado y clave en el mismo verano en el que dice adiós a Salah, Robertson y Konaté.

La situación, hasta hace poco, apuntaba en otra dirección. Alisson y la Juventus habían alcanzado un acuerdo verbal sobre las condiciones personales en abril. El club italiano ponía sobre la mesa un contrato de tres años, muy atractivo para un portero que entra en la treintena y que solo tiene 12 meses más de vínculo con el Liverpool.

El escenario estaba servido para una negociación compleja. Sin embargo, la relación entre Alisson y el Liverpool sigue siendo excelente. Ninguna de las dos partes quería forzar una ruptura. El brasileño no iba a presionar públicamente para salir si el club decidía retenerle. Y el club, con el mapa de bajas sobre la mesa, ha optado por la vía contundente: se queda.

Con la postura del Liverpool ya fijada, Alisson cumplirá el último año de su contrato en Anfield. En un vestuario que pierde referentes, su figura se vuelve aún más central: líder silencioso, voz respetada y seguro bajo palos en un equipo que, sin él, quedaría desnudo en la portería.

Un mercado que se complica

La salida de Konaté abre otra batalla. El Daily Mail apunta a PSG como destino más probable para el central francés, aunque también se le ha vinculado con Chelsea, Bayern Munich y Real Madrid. No faltarán pretendientes para un defensor en plena madurez competitiva.

En Anfield, la decisión de no romper la banca por su renovación encaja con una estrategia más amplia: repartir los recursos entre la búsqueda de un sustituto de Salah, la reconstrucción de la defensa y el mantenimiento de un núcleo de experiencia que evite que el equipo se descomponga de golpe.

Porque ese es el riesgo real. Perder al mismo tiempo a Salah, Robertson y Konaté ya obliga a un ejercicio fino de ingeniería deportiva. Dejar salir también a Alisson habría significado dinamitar de raíz la columna vertebral que sostuvo al Liverpool en sus años de gloria reciente.

El club ha elegido su batalla. Konaté se marcha. Alisson no. La portería de Anfield seguirá teniendo dueño, al menos un año más. La pregunta, ahora, es si bastará con ese ancla para que el nuevo Liverpool no se pierda en plena tormenta de verano.