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Liverpool acelera por Barcola y Konsa en el mercado

Liverpool entra en la recta decisiva del mercado con la sensación de que falta algo importante. Mucho ha cambiado en el banquillo, con Andoni Iraola tomando el relevo de Arne Slot y remodelando el cuerpo técnico, pero en los despachos la sensación es otra: el equipo aún no está listo para volver a pelear seriamente por la Premier League.

Las llegadas de Jeremy Jacquet y Victor Muñoz inauguraron el verano, pero el impulso se ha frenado. Y en Anfield saben que el margen de error es mínimo, sobre todo con una cuestión que lo condiciona todo: encontrar un sustituto de nivel élite para Mohamed Salah.

Mientras el calendario del mercado entra en un tramo clave, las líneas telefónicas de Liverpool echan humo.

Barcola, entre Anfield y el Emirates

El plan parecía claro. Bradley Barcola se había convertido en la gran alternativa tras perder la carrera por Yan Diomande, que terminó en el Real Madrid. Con el francés señalado como “plan B” de lujo para reforzar el ataque, Liverpool ya habría avanzado en las conversaciones y, según se apunta, tendría incluso un acuerdo en términos personales con el jugador.

Pero el mercado nunca se deja guiar por los planes de un solo club.

Arsenal ha irrumpido en la operación y amenaza con dinamitar el trabajo previo de los de Iraola. El equipo del norte de Londres también ha salido escaldado con el Real Madrid: Vinicius Jr llegó a valorar, según se ha informado, un cambio al Emirates antes de firmar su renovación. Ese portazo ha obligado a Mikel Arteta a reorientar su búsqueda de un extremo zurdo.

Ya ha incorporado a Christos Tzolis como relevo de Leandro Trossard, pero no se conforma. Quiere más competencia, más pólvora en banda. Y ahí aparece Barcola como objetivo prioritario.

El interés de Arsenal no llega solo. Según The Independent, el club también sigue de cerca a Julián Álvarez, de Atlético de Madrid, y a Iliman Ndiaye, de Everton. El argentino habría expresado su deseo de salir de los colchoneros, pero Diego Simeone se niega a abrir la puerta. Ese bloqueo empuja todavía más a los gunners hacia Barcola.

Para Liverpool, el escenario es incómodo. El vigente campeón de la Premier League —Arsenal— es, hoy por hoy, uno de los pocos clubes ingleses capaces de ofrecer un atractivo deportivo y económico comparable, o incluso superior, en el mercado actual. Y cuando dos gigantes apuntan al mismo jugador, la batalla se decide en detalles: proyecto, minutos, salario, sensación de oportunidad.

En Anfield, el trabajo se centra ahora en convencer al Paris Saint-Germain. El club francés llegó a tasar a Barcola en torno a 145 millones de libras, una cifra prohibitiva incluso para los grandes. Las últimas informaciones rebajan el precio a unos 109 millones, todavía altísimo pero ya dentro de un rango “negociable” para un futbolista llamado a ser referencia ofensiva durante años.

Liverpool ha hecho los deberes con el jugador. Falta el acuerdo con el PSG. Y cada día que pasa, con Arsenal avanzando, el margen se estrecha.

El vestuario de Aston Villa se inquieta: el efecto Konsa

Mientras el frente ofensivo se complica, en la defensa surge otra historia que Liverpool sigue con atención. En Aston Villa, el vestuario estaría “cada vez más preocupado” por la posible salida de Ezri Konsa este verano, según el Daily Mail. Y en Anfield el nombre del internacional inglés figura bien subrayado en la lista.

La necesidad es evidente. Pese a la incorporación de Jeremy Jacquet, la zaga sigue siendo una prioridad. La reciente lesión de Joe Gomez ha encendido las alarmas, y tanto Jacquet como el también joven Giovanni Leoni aún están en proceso de recuperar su mejor forma tras sus propios problemas físicos.

Konsa encaja casi a la perfección en el perfil que busca Liverpool. Central de jerarquía, capaz también de actuar como lateral derecho, exactamente las dos posiciones donde el equipo de Iraola necesita más fondo de armario y competencia real. Un futbolista hecho, con experiencia en la élite inglesa y listo para rendir desde el primer día.

El problema, como casi siempre, es el precio.

Aston Villa valora al defensa en torno a los 60 millones de libras. Una cantidad alta para cualquier central, pero todavía más si se tiene en cuenta que cumplirá 29 años en octubre y que le quedan menos de dos años de contrato. Desde el punto de vista de mercado, la operación no es sencilla de justificar.

Y sin embargo, el encaje deportivo es tan claro que la situación irrita a Liverpool. El tipo de jugador que necesitan está ahí, en la Premier, con minutos, con jerarquía, con versatilidad. Pero atado a una tasación que obliga al club a pensar dos veces cada movimiento, sobre todo con otras necesidades abiertas y una gran inversión probablemente reservada para el heredero de Salah.

En Birmingham, mientras tanto, los compañeros de Konsa miran de reojo. Saben que el interés es real. Sienten que la posibilidad de perder a un pilar de la defensa va en aumento. Y esa inquietud en el vestuario de Villa solo alimenta la sensación de que algo puede romperse en cualquier momento.

Liverpool se mueve entre dos frentes que definen proyecto y presente: el extremo que debe mantener viva la amenaza ofensiva tras Salah y el defensa que apuntalaría una línea castigada por lesiones y dudas físicas. El tiempo corre, los rivales se organizan y el mercado, como siempre, no espera a nadie.