Liverpool: Inversión de 100 millones en Adam Wharton
El debate ya está servido en la orilla roja del Merseyside. Con tres semanas de mercado por delante, al Liverpool le reclaman un golpe de autoridad… y de chequera. La petición es clara: invertir entre 85 y 100 millones de libras en un centrocampista de la Premier League. Nombre y apellidos: Adam Wharton, el motor del Crystal Palace.
Hasta ahora, el verano en Anfield se ha movido sobre todo en la retaguardia y las bandas. Han llegado Jeremy Jacquet, Ronald Araujo —cedido— y el extremo Victor Munoz. En el centro del campo, apenas un matiz: el regreso de Harvey Elliott tras su fallido paso por Aston Villa. Nada más. Ningún fichaje específico para una zona que ya dio síntomas de fatiga la pasada temporada.
Ahí entra en escena Darragh MacAnthony.
MacAnthony señala el camino: vender a Mac Allister y apostar por Wharton
El presidente del Peterborough United, declarado seguidor del Liverpool desde niño, aprovechó su presencia en el programa “White and Jordan” de talkSPORT para lanzar un mensaje directo al club de su infancia. Sin rodeos, puso a Adam Wharton en el centro del tablero y cuestionó el presente de Alexis Mac Allister.
“Me encantaría que ficharan a Adam Wharton. Creo que Mac Allister, para mí, se quedó sin piernas el año pasado. Solo cuando se puso la camiseta de Argentina le volvieron las piernas”, afirmó, con una franqueza que no suele escucharse cuando se habla de un campeón del mundo.
Su propuesta fue todavía más contundente: si el Liverpool puede hacer negocio con la salida del argentino, la apuesta debería ser Wharton. Un relevo generacional, pero también estructural. “Si puedes hacer negocio ahí con su marcha, creo que traes a Wharton y tienes un jugador para los próximos siete u ocho años que será titular. Tiene un potencial enorme. Incluso si cuesta 85-100 millones o lo que sea, estás asegurando un jugador a largo plazo”.
No es una reflexión menor. Es un mensaje directo al director deportivo Richard Hughes: el gran movimiento del verano, si llega, debería pasar por el corazón del equipo.
El contexto: Barcola en el radar y un presupuesto que no es infinito
El problema es que la realidad del mercado del Liverpool apunta en otra dirección. El club está inmerso en la persecución de un fichaje de alto coste para el ataque: Bradley Barcola, del Paris Saint-Germain. Un objetivo que, por sí solo, ya implica una inversión muy elevada.
Cambiar de rumbo a estas alturas para lanzarse a por Wharton supondría abrir otra operación multimillonaria a contrarreloj. Y eso, con el cierre del mercado acercándose, parece poco probable.
Wharton no es un desconocido en los despachos de Anfield. Durante el verano se habló de interés del Liverpool en el centrocampista del Crystal Palace, pero esas conversaciones se han enfriado. No hay contactos activos en estos momentos, al menos no públicos.
Mientras tanto, el jugador sigue ganando prestigio en la élite. A sus 22 años, ya acumula 70 partidos de Premier League con el Palace y ha recibido elogios de peso. Declan Rice lo calificó como un futbolista de “nivel top”, una etiqueta que no se regala en el círculo de los mediocentros de élite.
Un perfil que encaja con la herida abierta del ‘6’
Lo que alimenta el debate no es solo el talento de Wharton, sino la carencia evidente del Liverpool en una posición muy concreta: el mediocentro puro, el ‘6’ de toda la vida. La derrota ante el Monaco el domingo volvió a dejar al desnudo ese problema.
El análisis fue duro desde la prensa local. Ian Doyle, del Liverpool Echo, describió cómo el equipo “se volvió desordenado y demasiado fácil de atravesar” después de ponerse 2-0 arriba. James Pearce, en The Athletic, fue igual de claro: preocupa que el club no haya fichado aún un especialista defensivo para aliviar la carga sobre Ryan Gravenberch.
Los datos sostienen el argumento de quienes miran a Wharton como una solución. No es un mediocentro destructor al estilo clásico, pero domina el arte de recuperar balones y lanzar ataques desde la medular. Sus números en la Premier League 2025/26 lo dibujan como un generador de juego con colmillo: está en el top 5% entre sus pares en “grandes ocasiones” creadas por 90 minutos, en el 84º percentil en ocasiones generadas y en el 85º en recuperaciones. También destaca en posesiones ganadas en campo rival y mantiene cifras sólidas en entradas y duelos ganados.
No es el ‘6’ que arrasa en cada choque, pero sí el centrocampista que te permite mandar en el partido y vivir más arriba. Justo lo que el Liverpool no logró sostener ante el Monaco cuando el marcador parecía bajo control.
¿Oportunidad perdida o fichaje inevitable a medio plazo?
Hoy, nadie en el club espera que Adam Wharton aparezca en Anfield antes del cierre de este mercado. Las prioridades están marcadas y el foco económico apunta a Bradley Barcola.
Sin embargo, la sensación es otra cuando se mira un poco más allá de septiembre. Un centro del campo que acusa la falta de un especialista defensivo, un perfil joven, ya contrastado en la Premier, con estadísticas de élite y margen de crecimiento. Un presidente rival que, desde fuera, se atreve a decir lo que muchos aficionados piensan en privado: quizá haya que sacrificar una pieza importante para traer a alguien que marque la próxima década.
Si el Liverpool quiere volver a dominar partidos desde la sala de máquinas, no desde el caos, el nombre de Adam Wharton volverá a sonar. La cuestión ya no es si encaja. La cuestión es cuándo estarán dispuestos a pagar el precio.






