Luis de la Fuente defiende a Rodri tras el Mundial
Luis de la Fuente, sin filtros: criticar a Rodri “es un insulto a la inteligencia futbolística”
Luis de la Fuente llevaba semanas mordiéndose la lengua. Lo defendió en cada rueda de prensa, lo blindó en cada alineación y lo puso en el centro de un proyecto que terminó coronándose campeón del mundo. Y cuando todo acabó, cuando España levantó el título tras derrotar a Argentina, el seleccionador ya no quiso suavizar nada.
Cuestionar a Rodri, dijo, “es un insulto a la inteligencia futbolística”.
El contexto explica la dureza de las palabras. Rodri aterrizó en el Mundial 2026 en Norteamérica bajo una lupa incómoda: arrastraba problemas físicos recientes, llegaba tras un curso exigente y no faltó quien insinuara que su presencia en la lista cerraba la puerta a un perfil más “dinámico” en el centro del campo. Había dudas. Y se las hicieron llegar.
El torneo se encargó de triturarlas.
El Mundial de la confirmación
A sus 30 años, el mediocentro del Manchester City firmó un campeonato casi clínico con el balón, pero de una autoridad emocional que no recogen las estadísticas. España encajó un solo gol en todo el torneo y Rodri fue el eje silencioso de esa solidez: siempre bien perfilado, siempre disponible, siempre ofreciendo una salida limpia cuando el partido se atascaba.
Su 93,4% de acierto en el pase a lo largo de los siete encuentros resume una parte de su impacto. No toda. Porque, más allá del dato, fue el jugador que marcó el ritmo de una selección que se atrevió a dominar a cualquiera, incluida una Argentina que llegó como campeona defensora y se estrelló contra el control de La Roja en la final.
El premio Golden Ball al mejor jugador del Mundial no fue un gesto simbólico ni una concesión al campeón. Fue el reconocimiento internacional a un futbolista que ya venía de ganar el Balón de Oro en 2024 y la Champions League con el City, y que ha ido acumulando, casi sin estridencias, un palmarés individual que lo coloca entre los grandes mediocentros de la historia reciente.
La defensa de un seleccionador
De la Fuente no esperó a tener el trofeo en la mano para defenderle. Durante el torneo ya había mandado mensajes claros, pero tras el título, en declaraciones a la televisión pública española TVE, decidió subir el tono y poner nombres y apellidos a su convicción.
“Con todos los respetos –y sin querer ofender a nadie– dije que dudar de Rodri era, evidentemente, un insulto a la inteligencia futbolística”, recordó el técnico, citado por ESPN. No era una frase lanzada al aire, sino una respuesta directa a semanas de debate interno en el fútbol español.
El seleccionador fue más allá: “Es el mejor jugador del mundo en su posición, teniendo en cuenta que tenemos detrás a Martín Zubimendi, que también es uno de los grandes, seguramente el segundo mejor del mundo. Rodri aporta claridad, visión, equilibrio. Rodri es una inspiración para nosotros”.
En una sola declaración, De la Fuente dibujó el mapa de poder del centro del campo español: Rodri como referencia absoluta y Zubimendi como heredero inmediato. Un lujo que muy pocas selecciones pueden permitirse.
El eco en Manchester y Madrid
Mientras España celebraba, el eco de cada intervención de De la Fuente viajaba inevitablemente hacia Manchester y Madrid. El Mundial no solo ha reforzado el estatus de Rodri; ha complicado aún más su situación contractual y emocional en el Etihad.
Sobre la mesa, una realidad incómoda para el Manchester City: Real Madrid, según se entiende desde el entorno de la operación, ya habría alcanzado un acuerdo personal con el jugador, a la espera de que los clubes logren cuadrar la parte más delicada, la del traspaso. El City ya ha puesto precio. El conjunto blanco ha respondido con su propia valoración. Entre ambas cifras se abre ahora el gran abismo de uno de los culebrones del verano.
Cada partido dominante de Rodri en el Mundial, cada pase que limpiaba una salida, cada intervención que desactivaba una transición rival, aumentaba la sensación de que el City está ante una encrucijada histórica. De la Fuente, con su defensa pública, no hizo más que subrayarlo: perder a un futbolista así no es solo perder a un mediocentro. Es desarmar el esqueleto de un equipo.
Porque quien lo firme no solo incorporará a un campeón del mundo con Golden Ball, Balón de Oro y Champions en la mochila. Construirá, casi por obligación, una estructura a su alrededor. Rodri no es un complemento; es un sistema.
Y ahí está la verdadera pregunta que deja este Mundial: ¿quién se atreverá a dejar marchar, o a no fichar, al jugador que acaba de ser reconocido, sin discusión, como el mejor del mundo en el torneo que más pesa en el fútbol?






