Logotipo completo Alargue Final

Luis Enrique y el desafío de Lamine Yamal sin Nuno Mendes

Luis Enrique afronta la víspera del duelo contra Barcelona con algo más que mariposas en el estómago. Tiene un problema táctico de los que quitan el sueño. Y tiene nombre propio: Lamine Yamal.

En el Parc des Princes, el asturiano no podrá contar con la pieza que sostenía todo su plan para frenar al mayor desequilibrante del rival. Nuno Mendes, considerado por muchos el mejor lateral izquierdo del mundo en este momento, cayó lesionado de gravedad ante Strasbourg y estará fuera varias semanas. Un mazazo. Y un enorme agujero en el costado izquierdo de Paris Saint-Germain justo antes de recibir al equipo de Hansi Flick.

El vacío que deja Nuno Mendes

La dirección deportiva de PSG había intentado blindarse en verano. Fichó a Lucas Digne, veterano francés de 33 años, por 7 millones de euros procedente de Aston Villa, con la idea de tener un relevo fiable para Mendes. Sobre el papel, una operación lógica. En la práctica, a horas del partido, siembra dudas.

El cuerpo técnico mira ese lado izquierdo y no ve certezas. Ve recuerdos. Y no precisamente agradables.

El diario español Sport recordó que Digne arrastra una cicatriz reciente precisamente ante este mismo bloque. Fue él quien cometió el penalti que abrió el camino de la victoria de España en el Mundial 2026 y quien sufrió, durante noventa minutos largos, a un Lamine Yamal desatado. Aquella noche se le hizo interminable.

El propio Digne lo reconoció después en un mensaje muy crudo en redes sociales: se dijo “enormemente decepcionado” consigo mismo, con el equipo y con todo el esfuerzo realizado, y se acordó de los aficionados que viajaron y de los que apoyaron desde Francia y desde el resto del mundo. Cerró el mensaje con orgullo por representar a su país, pero el poso era de dolor. Esa herida no ha cicatrizado del todo.

El fantasma del Mundial y un Lamine en estado de gracia

Luis Enrique teme que la historia vuelva a escribirse con la misma tinta. El contexto no ayuda: Lamine llega lanzado. Frente a Real Betis firmó un partido de esos que cambian un plan de partido rival: un gol maravilloso, una asistencia decisiva ejecutada con frialdad y una actuación total bajo las órdenes de Hansi Flick.

Cada vez que el joven extremo encara, el recuerdo de aquel penalti del Mundial pesa un poco más en la mente de Digne. Y Luis Enrique lo sabe. El asturiano no puede permitirse que el miedo condicione la banda por la que Barcelona más daño puede hacer.

De ahí el rompecabezas. Si apuesta por Digne, gana experiencia, conocimiento del escenario y un lateral zurdo natural, pero se expone a que las dudas mentales reaparezcan ante el mismo verdugo. Si se inclina por otra solución, asume riesgos de otro tipo.

Hernández, Zaire-Emery y los parches que no convencen

La alternativa más evidente es Lucas Hernández, 30 años, un jugador al que Luis Enrique apenas ha utilizado este curso y que se siente más cómodo como central. Sacarlo al lateral izquierdo en una noche de tanta exigencia, frente a un regateador tan eléctrico, tiene algo de apuesta al límite.

La otra opción, mucho más forzada, sería desplazar a un centrocampista como Warren Zaïre-Emery al lateral. Una idea que en el vestuario se maneja casi como último recurso. Nadie en el club ve con buenos ojos improvisar en una posición tan delicada ante un extremo del calibre de Lamine.

En realidad, la elección no es solo de nombres. Es de estructura. Juegue quien juegue, PSG tendrá que arropar ese sector con ayudas constantes. Digne, si finalmente parte como titular, necesitará un escudo doble: coberturas de Vitinha y Fabián Ruiz desde dentro y un compromiso férreo de la banda contraria, donde se espera la presencia de Kvaratskhelia, para obligar a Barcelona a mirar también hacia atrás.

Nadie en París quiere revivir la semifinal del Mundial. Ni el penalti. Ni las carreras a contrapié. Ni la sensación de impotencia ante un chico que, entonces, apenas empezaba a escribir su historia.

Un golpe que no admite excusas, pero cambia el partido

Luis Enrique dispone de una de las plantillas más profundas de Europa. Tiene argumentos de sobra para competir sin buscar coartadas. Pero la ausencia de Mendes es un golpe durísimo. No solo por lo que aporta en ataque, sino por algo todavía más valioso en noches como esta: era el único que había conseguido mirar a los ojos a Lamine Yamal y ganar muchos de esos duelos individuales.

En el cruce de octavos del Mundial, el seleccionador español Luis de la Fuente lo admitió con naturalidad: Mendes “le ganó” muchas veces al joven extremo. Ese precedente daba a PSG una referencia, un antídoto. Hoy, ese antídoto no está disponible.

Lamine, en cambio, sí está. Y llega con un plus de confianza: sabe que delante puede tener a un lateral al que ya desbordó en un escenario aún más grande. Esa certeza, para un futbolista que vive del uno contra uno, es gasolina pura.

El balón rodará en el Parc des Princes con una pregunta flotando en el aire: ¿encontrará Luis Enrique la fórmula para tapar a Lamine Yamal sin su mejor escudo, o volverá a abrirse la misma herida que empezó en el Mundial?