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Luis Enrique y la transformación del PSG

Nasser Al-Khelaifi ya no se esconde. Para el presidente de Paris Saint-Germain, la apuesta por Luis Enrique no es solo un acierto deportivo: es, directamente, “la mejor decisión” de su mandato. Y lo dice ahora, cuando el proyecto empieza a parecerse, por fin, a lo que el club llevaba más de una década persiguiendo.

De constelación de estrellas a equipo reconocible

Desde su llegada al Parc des Princes en 2023, el técnico asturiano ha ido desmontando, pieza a pieza, la vieja imagen de un PSG construido a base de nombres propios y egos desmedidos. El cambio es visible: menos foco en la individualidad, más en el engranaje colectivo. Un equipo que ya no vive solo de chispazos, sino de una idea clara, repetible, reconocible.

La directiva lo interpreta como un giro de identidad. Donde antes se veía una constelación, hoy se ve un bloque. Donde antes se hablaba de figuras, ahora se habla de un grupo que compite de manera sostenida en el máximo nivel. Y en el centro de esa transformación, Luis Enrique.

Al-Khelaifi, en declaraciones a CBS Sports Golazo, no escatimó elogios. Recordó que llevaba quince años hablando con el entrenador sobre la posibilidad de ficharlo. Quince años de espera para un técnico al que define como “el mejor entrenador del mundo” y, sobre todo, como una figura capaz de manejarlo todo: vestuario, día a día, presión mediática y la compleja realidad que rodea siempre al PSG.

El vestuario, el verdadero giro

Para la cúpula del club, el cambio más profundo no está en el sistema táctico ni en la pizarra, sino en la cabeza de los futbolistas. La mentalidad. Dentro del vestuario, cuentan, ya no se respira la fragilidad de otros años. El grupo se percibe más unido, más comprometido con el esfuerzo colectivo y con una disciplina defensiva que antes aparecía y desaparecía según el rival o el contexto.

Al-Khelaifi insiste en ese punto: cómo trabajan juntos, cómo conviven, cómo defienden “dentro y fuera del campo”. Habla de pasión, de pelea, de disfrutar incluso en los entrenamientos, de un equipo que se empuja a sí mismo cuando las cosas se complican. No es una descripción menor para un club que durante años fue señalado por su tendencia a desmoronarse en los momentos límite.

La palabra que repite el presidente es familia. “Somos una familia, y ellos son una familia, la familia PSG”, subraya. No es casual. Después de tantas temporadas marcadas por rupturas internas, jerarquías inestables y estrellas desconectadas del proyecto, el mensaje busca dejar claro que algo se ha roto… para bien.

Luis Enrique, símbolo de una nueva era

En el relato del presidente, Luis Enrique no solo dirige, sino que encarna la nueva versión del PSG. Al-Khelaifi habla de “revolución”, no solo en Paris Saint-Germain, sino en el fútbol en general. Una afirmación contundente, cargada de admiración, que refleja hasta qué punto el club se ha alineado detrás de su entrenador.

La gestión del día a día, el trato con los jugadores, la relación con los medios en Francia —un entorno que el propio presidente define como “no siempre fácil”—, todo entra en ese paquete de elogios. Para Al-Khelaifi, tener al asturiano en el banquillo es “un honor” y una pieza central de un grupo que, asegura, está “haciendo historia”.

El discurso es claro: PSG ya no quiere ser solo un aspirante ruidoso en Europa, sino un club con una identidad reconocible y una cultura competitiva sólida. Y la figura de Luis Enrique se ha convertido en el eje de ese relato.

La pregunta, inevitable, ya no es si el presidente confía en su técnico. Eso está resuelto. La cuestión es otra: hasta dónde puede llegar este PSG que, por primera vez en mucho tiempo, se siente más equipo que escaparate.

Luis Enrique y la transformación del PSG