PSG conquista su quinto título consecutivo en Ligue 1
En un partido que olía a final de temporada mucho antes del pitido inicial, PSG viajó a Lens con una misión simple y brutal: ganar y cerrar matemáticamente la Ligue 1. Lo hizo sin pestañear. Un 0-2 frío, profesional, casi quirúrgico, que explica por qué el campeón en Francia sigue teniendo nombre y acento parisino.
Kvaratskhelia silencia Bollaert
El contexto no admitía dudas: jornada 29 aplazada, primero contra segundo, Lens aferrado a la última esperanza de alargar la pelea por el título, PSG dispuesto a convertir la noche en una coronación anticipada.
La resistencia local duró lo que tardó Khvicha Kvaratskhelia en aparecer. El georgiano, ya instalado entre la élite ofensiva del continente, castigó a un estadio que empujaba como en las grandes citas. Un golpe seco. Gol y silencio en la grada. El tipo de zarpazo que separa a un aspirante de un campeón hecho y derecho.
Lens no se rindió. Se lanzó a por el empate, consciente de que cualquier punto perdido convertía la Ligue 1 en una formalidad. Subió líneas, apretó, probó desde fuera del área y cargó el área con centros. Pero se encontró con un muro.
Safonov, el guardián del título
Matvey Safonov sostuvo al campeón cuando el partido pedía carácter. Cuatro paradas de primerísimo nivel, de esas que cambian temporadas, no solo partidos. Manos firmes, reflejos afilados, autoridad en el área. Cada intervención suya fue una bofetada a la fe de Lens.
El tiempo corría a favor de PSG. El marcador, no tanto. Un solo gol mantenía viva la duda. Bastaba un detalle, un rebote, un error para reabrir la noche.
Hasta que apareció Ibrahim Mbaye.
Mbaye pone el sello definitivo
En el descuento, cuando Lens ya atacaba más con el corazón que con las piernas, el joven talento de PSG encontró el premio que todo canterano sueña en un escenario así: gol en el tiempo añadido para cerrar un título. 0-2, puño sobre la mesa y celebración contenida, casi acostumbrada, de un equipo que ha hecho de ganar la liga un hábito.
Ese tanto no solo mató el partido. Certificó oficialmente lo que la tabla venía anunciando desde hace semanas: PSG, campeón de Francia otra vez.
Cinco seguidas y un nuevo listón histórico
Este trofeo no es uno más. Es la quinta Ligue 1 consecutiva para el club, una racha que rompe el anterior récord interno de cuatro ligas seguidas, logrado entre 2012 y 2016. La era actual ya supera a la primera gran oleada de dominio parisino.
Desde la llegada de Qatar Sports Investments en agosto de 2011, el proyecto ha sido una máquina de títulos domésticos: 12 campeonatos de liga en 15 temporadas. Un control casi absoluto del fútbol francés.
El dato que lo resume todo: PSG acumula ya 14 títulos de la máxima categoría, cuatro más que el histórico Saint-Étienne. La distancia no deja de crecer.
Desde el desembarco catarí, solo tres equipos han logrado romper la hegemonía: el Montpellier de Olivier Giroud en 2012, el Monaco de Kylian Mbappé en 2017 y el Lille campeón de 2021. Tres excepciones en década y media. Nada más.
La actual racha de cinco ligas seguidas sugiere algo claro: la brecha entre PSG y el resto no solo existe, se ensancha.
Una liga decidida, una carrera europea al rojo vivo
Con el título ya cerrado, la Ligue 1 no se apaga. Cambia de foco. PSG manda con 76 puntos, Lens le sigue con 67 y ambos tienen ya asegurado su billete para la nueva fase de liga de la próxima Champions League.
Detrás, la verdadera batalla empieza ahora. Lille es tercero con 61 puntos. Lyon acecha con 60. Rennes, con 59, no se descuelga. Tres equipos, dos plazas europeas de máximo nivel y un final de temporada que, para ellos, vale tanto como un título.
Mientras el campeón levanta otra vez el trofeo y añade metal al museo del Parc des Princes, la pregunta ya no es quién puede frenar a este PSG en Francia.
La cuestión es otra: cuánto tiempo tardará alguien en siquiera acercarse.





