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Lyon derrota a Rennes 4-0 pero la polémica ensombrece el partido

El Lyon–Rennes prometía ser uno de los grandes partidos de este inicio de Ligue 1. Lo fue, pero por razones que fueron mucho más allá del juego. El fútbol brilló. El ambiente, no.

Durante buena parte de la primera parte, el estadio vivió lo que había ido a ver: un Lyon agresivo, preciso, lanzado hacia la zona alta de la tabla. Ernest Nuamah encendió al público con un doblete de delantero grande, dos zarpazos que pusieron a los de Paulo Fonseca 2-0 arriba y con la sensación de tener el encuentro donde querían.

Pero el ruido cambió de tono.

En la grada apareció una pancarta polémica, dirigida según los primeros informes al gran rival histórico, Saint-Etienne. El mensaje encendió a un sector de la afición y encendió también las alarmas de los responsables del estadio y de los colegiados, que comenzaron a vigilar la situación con evidente preocupación.

La tensión subió rápido. El speaker del estadio tuvo que entrar en escena, lanzando un aviso formal por los videomarcadores para intentar frenar los cánticos insultantes que empezaban a extenderse. El llamamiento sonó claro. No surtió efecto. Los gritos continuaron, más desafiantes que antes.

En medio del descontrol, apareció la figura del capitán.

Corentin Tolisso, que conoce bien lo que significa este club, decidió no esperar a que todo se desbordara. El excentrocampista del Bayern Munich cruzó el campo y se dirigió directamente al Virage Nord, la zona más caliente, para hablar cara a cara con los grupos de animación. Sin intermediarios, sin gestos grandilocuentes: diálogo directo en un momento de máxima tensión.

El gesto no bastó para calmar del todo el clima. El delegado del partido optó por la vía más dura: ordenó a ambos equipos abandonar el césped y regresar a los vestuarios para un parón de enfriamiento. El choque, que enfrentaba al cuarto contra el quinto de la Ligue 1, se paraba no por lo futbolístico, sino por seguridad.

Para el Lyon, el corte fue un jarro de agua fría. Había firmado 45 minutos casi perfectos, con un Nuamah imparable y un Rennes desbordado, que llegaba a la cita cuarto con 10 puntos, dos por encima de un Lyon que aspiraba a adelantarle y meterse de lleno en la pelea por Europa. De repente, todo ese dominio quedaba tapado por la polémica en la grada.

Quince minutos después, la pelota volvió a rodar. Y el Lyon demostró que no pensaba dejar que el contexto le robara la noche.

Nada más reanudarse el juego, en el minuto 48, Zachary Athekame firmó el 3-0, un golpe que dejó a Rennes contra las cuerdas. El conjunto visitante, ya tocado antes del parón, se vio sin respuestas ante un rival lanzado y un marcador que empezaba a rozar lo irremontable.

El capitán que había intentado apagar el fuego en la grada se encargó de poner la firma definitiva en el césped. En el 76’, Tolisso apareció para marcar el cuarto tanto y cerrar una actuación que mezcló liderazgo emocional y autoridad futbolística.

Con ese 4-0, el Lyon se colocó al borde de una victoria contundente, de esas que marcan vestuarios y clasificaciones. El triunfo le lleva hasta los 11 puntos, lo impulsa hasta la segunda plaza y le deja a solo dos del líder, Monaco.

En una noche partida en dos entre el brillo deportivo y la sombra de la polémica, el mensaje final lo puso el marcador. La cuestión es si este Lyon, tan dominante pese al ruido exterior, está dando el primer gran golpe de autoridad de su temporada.