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El Madrid se desahoga con goleada 4-1 ante el Rayo

El golpe ante el Real Betis no dejó secuelas. El Madrid salió herido, pero no tembloroso. Y el Rayo lo pagó. 4-1 en una noche en la que el equipo de José Mourinho volvió a enseñar colmillo arriba… y cansancio en las piernas.

Mbappé abre el camino y manda

El partido se rompió pronto. Kylian Mbappé, que vive instalado en el área rival desde que arrancó la temporada, asumió el primer acto. Penalti, balón al punto fatídico y ejecución fría para abrir el marcador. Sin dudas. Sin concesiones.

El gol desató al Madrid. El Rayo no tuvo tiempo ni de reorganizarse cuando llegó el segundo. Esta vez, Mbappé cambió el rol: de finalizador a asistente. Un envío preciso y Álvaro Carreras apareció para firmar el 2-0. Gol que olía a sentencia antes del descanso.

El estadio pedía más y el equipo respondió. Vinicius Jr. desbordó por la izquierda, levantó la cabeza y puso un pase atrás medido. Jude Bellingham, que llega al área como si llevara años vestido de blanco, atacó el espacio y empujó el 3-0. Media hora de fútbol y el partido parecía decidido.

Un Madrid de dos caras

Tras el descanso, el guion cambió de tono. El Madrid bajó una marcha, quizá dos. El calendario aprieta, la Champions pesa y las piernas lo notan. El Rayo, orgulloso, no se rindió. Sergio Camello aprovechó su oportunidad y recortó distancias para el 3-1, abriendo una rendija de incertidumbre.

No fue suficiente para poner en duda el resultado, pero sí para desnudar el desgaste blanco. El propio Mourinho lo reconoció después: su equipo jugó “45 minutos y luego se acabó”. El técnico portugués vio cómo la intensidad se evaporaba y puso un ejemplo claro: los últimos diez minutos de Bellingham, fundido, sin energía para un esfuerzo más.

Aun así, la calidad terminó de cerrar la noche.

Mbappé iguala a Benzema y sentencia

Cuando el partido ya moría y el Rayo intentaba, más por orgullo que por convicción, rascar algo en campo contrario, apareció de nuevo Mbappé. El francés, que vive una arrancada de curso demoledora, firmó su segundo tanto en el tiempo añadido y selló el 4-1 definitivo.

Con ese gol, Mbappé igualó el registro de Karim Benzema en la temporada 2021-22: seis tantos en las cinco primeras jornadas de Liga. Un dato que lo coloca de inmediato en la conversación histórica reciente del club y subraya la dimensión de su impacto.

El triunfo, además, estira una racha que pesa: el Madrid encadena ya 17 partidos sin perder en casa ante el Rayo, una serie que se remonta a 1996. Casi tres décadas de dominio en este duelo.

Mourinho, entre la pegada y el reproche

Tras el encuentro, Mourinho mezcló elogio y advertencia. Sabe lo que tiene entre manos arriba, pero no olvida lo que se escapa.

“Marcamos muchos goles, pero también fallamos muchas ocasiones. Le dije a mi cuerpo técnico que un día habrá un equipo que pagará por todas estas ocasiones falladas”, comentó, con una sonrisa que escondía un aviso. Y fue más allá: “Habrá un partido en el que marcaremos siete goles”.

El técnico dejó claro que el plan pasaba por liquidar el choque pronto, consciente del desgaste acumulado por la Champions a mitad de semana. El equipo cumplió durante una parte. La segunda, en cambio, fue un ejercicio de supervivencia física más que de brillantez.

Bernardo Silva, el otro director

Mientras Mbappé acapara portadas y Bellingham suma goles, Bernardo Silva va tejiendo algo distinto: control. El portugués, uno de los grandes fichajes del verano, empieza a asentarse como pieza clave en el proyecto.

No necesita estridencias. Pide el balón, da pausa, acelera cuando toca y ofrece líneas de pase constantes. Es el metrónomo que Mourinho buscaba para ordenar las posesiones y dar fluidez a la salida desde atrás.

Tras la victoria, Bernardo explicó con claridad cuál es su papel: ayudar en la construcción, dar continuidad al juego y permitir que el equipo progrese con criterio. “Estamos contentos con los tres puntos, pero ahora tenemos que prepararnos para el próximo partido”, subrayó, reflejando el mensaje interno del vestuario: no hay tiempo para recrearse.

El Madrid ha respondido al golpe con una goleada, suma cuatro victorias en cinco jornadas y ve cómo sus nuevas estrellas encajan cada vez mejor. La pregunta ya no es si tiene gol. La cuestión es cuánto le durará el físico para sostener este ritmo en todas las competiciones.