Manchester United busca un plan B tras perder a Mateus Fernandes
El Manchester United encaja otro golpe en el mercado. Tras semanas de negociaciones y sondeos, Mateus Fernandes se marcha al Tottenham y en Old Trafford se quedan sin uno de los centrocampistas jóvenes más codiciados de la Premier League. El plan A se ha esfumado. Ahora, el “sueño” tiene nombre y apellido: Aurelien Tchouaméni.
De Mateus Fernandes a la búsqueda de un plan B… de lujo
El club inglés había tanteado a Fernandes con West Ham durante toda la ventana. El portugués venía de una temporada sobresaliente en un equipo que sufrió más de la cuenta, pero donde él se consolidó como uno de los mediocentros más completos de la liga: personalidad con el balón, pase progresivo, conducción poderosa entre líneas. Un perfil perfecto para un United que lleva años buscando orden y autoridad en el centro del campo.
Pero el Tottenham se movió con decisión. Acordó pagar las 85 millones de libras que pedía el West Ham, con una cifra garantizada que cerró la operación y dejó al United mirando desde fuera. Sin subastas, sin dramas públicos. Simplemente, fuera de la carrera.
En Manchester ya habían reforzado la medular con Ederson, procedente del Atalanta, pero la idea era añadir otra pieza de nivel alto para completar el salto competitivo. Ese hueco que debía ocupar Fernandes vuelve a quedar vacío. Y en la cúpula deportiva aparece un nombre que seduce a todos: Tchouaméni.
Tchouaméni, el “fichaje soñado” que choca con la realidad
El mediocentro del Real Madrid lleva tiempo en el radar del United. No es un interés nuevo ni oportunista. En los despachos de Old Trafford lo ven como el fichaje que cambiaría el tono del proyecto, un golpe de autoridad en el mercado y, sobre todo, una solución inmediata a varios problemas estructurales del equipo.
Pero querer no es poder.
El periodista especializado en fichajes Fabrizio Romano lo ha explicado con claridad: el United adora al jugador, lo considera un objetivo de máximo nivel, pero se estrella con los números. No solo con el precio que exigiría el Real Madrid por uno de sus titulares, también con el salario del propio Tchouaméni, catalogado internamente como “demasiado alto” para la operación que se plantea desde Inglaterra.
Según Romano, la única vía para abrir una puerta real al fichaje pasa por replantear por completo el paquete salarial. Sin una rebaja sustancial, el escenario es sencillo: no hay trato.
Y ahí aparece otro obstáculo de peso. El Real Madrid no tiene urgencia por vender. Tchouaméni es un fijo en la rotación, un jugador de presente y de futuro, integrado en un centro del campo de élite y con contrato largo. El club blanco no está presionado ni por la situación deportiva ni por la económica, lo que obliga al United a contentar a dos partes muy exigentes: la entidad española y el futbolista.
Un mediocentro de élite para un proyecto que busca identidad
Si, pese a todo, el United encontrara una rendija para cerrar la operación, el impacto deportivo sería enorme. Tchouaméni se ha consolidado desde 2022, cuando llegó del Monaco, como uno de los mediocentros defensivos más completos de Europa. Casi 140 partidos con el Real Madrid, presencia constante en noches grandes de LaLiga y de la Champions League, y un papel importante en la selección francesa, donde también se ha hecho un hueco como titular en grandes torneos.
Su fútbol encaja con lo que el United persigue desde hace años: un ancla fiable por delante de la defensa, capaz de proteger la zaga, anticiparse, robar y, al mismo tiempo, dar una primera salida limpia al equipo. No es solo un destructor; entiende el juego, administra la posesión y da equilibrio. Con 26 años, se encuentra en ese punto ideal donde ya ha acumulado experiencia de élite, pero todavía tiene margen para seguir creciendo.
Para Michael Carrick, que intenta construir un equipo reconocible y competitivo a partir del balón y de la presión organizada, un perfil como el de Tchouaméni sería una pieza central del proyecto, no un simple refuerzo de lujo.
El mercado no espera
Tras perder a Fernandes, el United seguirá rastreando el mercado de centrocampistas. La necesidad es evidente, pero el margen de maniobra es limitado por las cifras y por la competencia. El club observa, calcula, espera una oportunidad. Sabe que Tchouaméni es, hoy, más una ambición que una opción realista.
La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿podrá el United transformar ese “fichaje soñado” en una operación viable o tendrá que resignarse, otra vez, a mirar cómo su gran objetivo brilla con otra camiseta?






