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Martin O’Neill asume el mando en Celtic: un nuevo comienzo

Martin O’Neill no regresa a Glasgow como bombero ocasional. Vuelve como jefe. De nuevo. Celtic está a punto de oficializar al irlandés de 74 años como entrenador permanente con un contrato de un año, después de que el veterano técnico se impusiera en la carrera por el banquillo a Robbie Keane.

El club de Parkhead llevaba meses atrapado en la resaca del fallido ciclo de Wilfried Nancy. La temporada amenazaba con naufragar hasta que O’Neill, reclamado de urgencia en dos etapas interinas, tomó el mando y enderezó el rumbo con una frialdad casi quirúrgica: Premiership y Scottish Cup, doblete doméstico para salvar el curso y calmar una grada al límite.

Ese impacto inmediato abrió la puerta a algo más que un simple parche. O’Neill se reunió con el principal inversor del club, Dermot Desmond, para explorar la posibilidad de seguir al frente del proyecto. Sobre la mesa, sin embargo, no estaba solo su nombre: Robbie Keane, exdelantero del propio Celtic, también mantuvo conversaciones para asumir el cargo.

La reacción de parte de la afición fue clara. El pasado de Keane en los banquillos, marcado por su etapa en Israel, encendió a unos hinchas ya irritados por los vaivenes deportivos del último año. El ruido crecía. La figura de O’Neill, en cambio, ofrecía algo que en Parkhead valoran como oro: certezas.

El club ha decidido. Según ha trascendido, O’Neill ha aceptado convertirse de nuevo en entrenador permanente del Celtic, esta vez con un acuerdo por una temporada. Un movimiento conservador en la duración, ambicioso en el mensaje: la prioridad es estabilidad inmediata y continuidad sobre el césped.

El irlandés no llega solo. Durante su etapa interina ya había armado un núcleo de confianza en el vestuario técnico. Shaun Maloney y Mark Fotheringham se sumaron a su cuerpo técnico, mientras que Stephen McManus fue promovido a un rol sénior, reforzando la identidad del club en el día a día del entrenamiento.

Queda, eso sí, una pieza importante por encajar en la estructura. El puesto de Head of Football Operations sigue vacante desde la salida de Paul Tisdale, que acompañó a Nancy en la puerta de salida en enero. O’Neill está en conversaciones para que uno de los hombres de su entorno asuma un nuevo rol dentro del área de fútbol y de reclutamiento, un cargo clave para alinear fichajes, cantera y planificación deportiva con la idea del técnico.

Con el banquillo definido, la mirada se desplaza inevitablemente hacia el mercado. Celtic, campeón y con doblete bajo el brazo, no puede permitirse la autocomplacencia. El club ya ha sido vinculado con varios nombres y uno de los más recientes es el del extremo Taïryk Arconte, pieza importante en el Rodez que alcanzó los play-offs de la Ligue 1 francesa. Un perfil joven, vertical, que encaja en la necesidad de refrescar las bandas y añadir profundidad ofensiva.

La puerta de salida, sin embargo, también empieza a moverse. Daizen Maeda, Arne Engels y Benjamin Nygren despiertan interés en otros clubes. El caso de Nygren resulta especialmente delicado: tras solo una temporada en el East End de Glasgow, el futbolista ha admitido que podría estar abierto a un traspaso. Un mensaje que obliga al Celtic a anticiparse y a decidir si convierte una posible venta en una oportunidad para rearmar la plantilla o lucha por retener a una de sus piezas con mayor proyección.

O’Neill conoce el terreno. Sabe lo que significa gestionar un vestuario campeón en un entorno que exige ganar siempre y, al mismo tiempo, renovar el equipo sin romper el equilibrio. Su reto inmediato pasa por blindar a sus futbolistas más determinantes, afinar un par de incorporaciones que eleven el nivel competitivo y consolidar un estilo reconocible que no dependa solo del impulso emocional de su regreso.

El Celtic ya tiene a su hombre. Ahora falta saber si este segundo mandato de Martin O’Neill será un epílogo nostálgico o el inicio de otra etapa dominante en Escocia.

Martin O’Neill asume el mando en Celtic: un nuevo comienzo