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Mbappé falla un penalti y el Madrid de Mourinho cae en el Villamarín

Real Madrid conoció su primera derrota de la era José Mourinho 2.0 en el lugar más incómodo posible: en el último suspiro y con Kylian Mbappé frente al punto de penalti. Real Betis se llevó un 1-0 de enorme prestigio en el Benito Villamarín y cortó en seco el arranque perfecto del técnico portugués en su regreso.

Minuto 94. Vinícius Júnior cae en el área tras ser derribado por Natan, el árbitro señala el punto fatídico y el estadio contiene la respiración. Mbappé, infalible hasta ahora, siete penaltis consecutivos convertidos con la camiseta blanca en todas las competiciones, coloca el balón. Carrera corta, golpeo… y Álvaro Valles adivina la intención, se estira y atrapa el disparo blando del francés. Estallido verdiblanco. Silencio incrédulo en los visitantes.

Valles, muro de principio a fin

El portero del Betis no solo se hizo gigante en el penalti. Llevaba toda la noche construyendo su partido. Antes del descanso ya había frustrado a Jude Bellingham y había visto cómo Vinícius rozaba el gol con un disparo que besó el poste. Mbappé, hiperactivo pero impreciso, desperdició dos ocasiones claras en la primera parte: en la primera se topó con Natan y en la segunda apareció Marc Bartra con una entrada salvadora que justificó su titularidad.

Nada de eso desordenó a Valles. Ordenó a su defensa, mandó en el área y ganó cada segundo que pudo. Cuando Real Madrid apretó tras el descanso, él sostuvo al Betis y preparó el escenario para el golpe final.

Parrott irrumpe y castiga

El partido se jugaba ya a un ritmo frenético. Mbappé rozó el 0-1 nada más reanudarse el juego, con un disparo cruzado que se marchó por centímetros. El intercambio de golpes se instaló en el césped. Cada ataque blanco encontraba respuesta verdiblanca. El encuentro pedía un héroe inesperado.

A falta de menos de diez minutos, el guion cambió de manos. Nelson Deossa conectó un potente cabezazo que Thibaut Courtois solo pudo repeler a medias. El balón quedó suelto en el área pequeña, tierra de nadie durante un segundo eterno. Apareció Troy Parrott, recién llegado este verano desde AZ Alkmaar, y empujó la pelota a la red. Primer gol con el Betis. Gol para tumbar al Madrid. Gol para que el Villamarín explotara.

El Madrid, contra el reloj y contra el VAR

El tanto de Parrott no frenó al Madrid. Lo desató. Mbappé se sacó un latigazo desde la frontal que se estrelló en el larguero a cinco minutos del final. Mourinho se desgañitaba en la banda. El equipo blanco volcó definitivamente el campo.

El empate pareció llegar por fin en una acción acrobática de Carlos Espí, recién ingresado. El canterano se inventó un toque de espaldas que superó a Valles y silenció al estadio por unos segundos. Pero la alegría duró lo que tardó el VAR en trazar las líneas: fuera de juego y gol anulado. Otra vez a empezar. Otra vez a correr contra el cronómetro.

Courtois aún tuvo que evitar el 2-0 en una nueva llegada de Deossa antes de la jugada que lo cambió todo: la carrera de Vinícius, el derribo de Natan, el penalti, la presión, el fallo.

Un golpe a la racha y un regalo para el Barça

La derrota tiene peso estadístico. Es la primera vez desde la temporada 2015-16 que Real Madrid pierde uno de sus cuatro primeros partidos de Liga. El regreso de Mourinho, trece años después de su anterior etapa, había arrancado con tres victorias consecutivas que alimentaban la idea de un equipo rocoso, competitivo, reconocible. En Sevilla, ese relato se resquebrajó.

El tropiezo, además, abre la puerta a Barcelona. El equipo azulgrana puede marcharse tres puntos por delante en la clasificación si gana en su visita a Valencia el domingo. Demasiado pronto para hablar de fugas, pero lo bastante pronto como para marcar territorio.

Real Madrid se va del Villamarín con ocasiones falladas, un penalti mal ejecutado y un gol anulado por centímetros. Betis se queda con la noche perfecta, el debut soñado de Parrott y la imagen de Valles volando hacia su izquierda para detener al hombre llamado a decidir grandes títulos.

Una noche de septiembre, un penalti en el 94 y una pregunta que se instala en la temporada blanca: ¿fue solo un tropiezo… o la primera grieta del proyecto de Mourinho?