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Michael Olise brilla en el Allianz Arena con hat-trick y homenaje de Neymar

Michael Olise salió del Allianz Arena con mucho más que un simple balón bajo el brazo. El hat-trick le garantizaba la pelota del partido por derecho propio. El premio al mejor jugador de la noche tampoco admitía discusión: tres goles, dos asistencias, un recital. Pero el recuerdo más inesperado le esperaba después, en la zona mixta.

Allí, entre cámaras y micrófonos, le entregaron una camiseta de Neymar con una dedicatoria personal. Un gesto directo desde Brasil. El astro pidió a la periodista Isabela Pagliari que se la hiciera llegar durante su visita al Allianz Arena. Un guiño de ídolo a admirador.

Olise nunca ha escondido sus referentes. En su lista de héroes figuran Neymar, Lionel Messi y Zinedine Zidane. Nombres que marcaron una era y que ahora, de algún modo, se cruzan con la irrupción del francés de 25 años. Neymar vivió su cima futbolística en el Barcelona y, con 34 años, apura su carrera en el Santos de su ciudad natal. Mientras uno se acerca al epílogo, el otro parece estar escribiendo el prólogo de algo grande.

Un comienzo de temporada descomunal

Los números de Olise esta temporada hablan con crudeza. Ante Union, en su séptimo partido oficial del curso, volvió a ser elegido mejor jugador del encuentro. Ya van cuatro veces. Once participaciones de gol en total, una cada 51 minutos. Producción de súper élite.

Su actuación ante Union fue una exhibición completa: definición, último pase, lectura de espacios, personalidad. No fue solo un hat-trick en una goleada por 7-0. Fue la sensación de que cada ataque pasaba por sus botas, de que el partido giraba a su antojo.

Harry Kane, que comparte ataque con él, no se ahorró elogios. “Disfruto mucho jugando con Michael, y también me gusta mucho como persona”, afirmó. “No todo el mundo llega a ver su verdadera personalidad, pero es un gran tipo. Es completamente diferente a lo que parece desde fuera”. Un comentario que abre una ventana a un futbolista que, puertas afuera, apenas se deja ver.

Porque Olise es, sobre todo, esquivo con los focos. Se le considera muy tímido ante los medios. Ni siquiera después de una noche de cinco intervenciones directas en goles quiso ponerse delante de las cámaras de Sky. Cedió el protagonismo. “Para eso estoy yo”, bromeó su amigo Jamal Musiala, que acudió en su lugar con una sonrisa.

De la timidez al debate por el Balón de Oro

Mientras Olise rehúye el ruido, el ruido le persigue. Max Eberl, miembro de la directiva responsable del área deportiva, fue un paso más allá y lo colocó directamente en la conversación por el premio más prestigioso del fútbol mundial. “Para mí, Michael Olise es también uno de los candidatos al Balón de Oro. Es uno de los mejores jugadores del mundo”, sentenció.

No es una frase menor. El Balón de Oro se asocia hoy a nombres como Kane, Lamine Yamal, Kylian Mbappé o Rodri, todos ellos señalados como grandes favoritos. Meter a Olise en ese grupo es una declaración de intenciones y, al mismo tiempo, un reflejo de lo que está ocurriendo sobre el césped.

De momento, el francés responde con lo único que le interesa realmente: goles, asistencias, influencia. Se lleva balones, premios individuales y ahora también camisetas dedicadas por sus ídolos. La pregunta ya no es si su racha continuará. La cuestión es hasta dónde puede llevarla. Y si el próximo gran escenario del fútbol mundial tendrá que aprender a pronunciar, sin titubeos, un nombre que ya empieza a pesar: Michael Olise.