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MLS All-Star XI: Nuevos Talentos y Regresos Ilustres

La lista del XI All-Star de la MLS ya está sobre la mesa. Y llega cargada de nombres rutilantes, caras nuevas y una historia que se arrastra desde el año pasado.

En la portería, Brian Schwake (Nashville SC). Bajo los focos por primera vez en un All-Star, el guardameta se gana el premio tras una temporada de crecimiento constante. No es un nombre de marketing, es un nombre de rendimiento.

En los laterales, dos perfiles muy distintos. A la izquierda, Anthony Markanich (Minnesota United), uno de esos defensas que han pasado del anonimato a la conversación nacional en cuestión de meses. A la derecha, Andy Najar (Nashville SC), experiencia, carácter y una zancada que sigue marcando diferencias en banda.

Por dentro, una pareja de centrales con historias opuestas pero complementarias: Mbekezeli Mbokazi (Chicago Fire), debutante en este escaparate, y Tim Ream (Charlotte FC), que regresa al All-Star… 15 años después. El defensor ya había sido elegido en 2011, cuando vestía la camiseta de New York Red Bulls. Ahora lo hace como referente veterano en Charlotte y símbolo de longevidad en la liga.

En el mediocentro defensivo, Sebastian Berhalter (Vancouver Whitecaps) se gana el puesto como ancla del equipo. Trabajo sucio, lectura de juego, equilibrio. Un perfil menos vistoso, pero imprescindible en un partido que, casi siempre, se desata hacia adelante.

Por delante de él, dos nombres que representan presente y futuro de la MLS. Zavier Gozo (Real Salt Lake), uno de los grandes focos de atención del once, vive su primera convocatoria All-Star con apenas un puñado de meses bajo los reflectores. Su nombre ya suena vinculado a Aston Villa y este escaparate puede acelerar todavía más esa conversación. A su lado, Hany Mukhtar (Nashville SC), ya consolidado como uno de los grandes generadores de juego de la liga, aporta pausa, último pase y gol.

Y arriba, un tridente que mezcla narrativa global y poder mediático: Hugo Cuypers (Chicago Fire), Son Heung-Min (LAFC) y Leo Messi (Inter Miami).

Cuypers llega como delantero de trabajo constante y olfato en el área, otra de las caras nuevas de esta edición. Son, en cambio, aterriza en su primer All-Star con la sensación de que este reconocimiento se había retrasado simplemente porque llegó a la MLS el verano pasado. Si hubiera desembarcado antes, su presencia habría sido casi automática. Y Messi, como siempre, es el epicentro: cada vez que su nombre aparece en una lista, el foco se multiplica.

En total, seis debutantes en el XI All-Star: Zavier Gozo, Son, Markanich, Schwake, Cuypers y Mbokazi. Un bloque que mezcla irrupciones recientes con figuras consagradas y que confirma la tendencia de la MLS a usar este partido como escaparate para sus nuevas estrellas.

Una herida abierta desde el último All-Star

La elección de Messi no llega en un vacío. El año pasado, el All-Star se vio envuelto en polémica cuando el argentino y su compañero de Inter Miami, Jordi Alba, fueron seleccionados… pero no se presentaron al partido. La liga reaccionó con firmeza: un partido de suspensión para ambos.

La MLS no quiere repetir el episodio. Y lo ha dejado claro con una regla que ya ha hecho pública y que se mantiene vigente: cualquier jugador que no participe en el All-Star Game sin la aprobación previa de la liga quedará inhabilitado para disputar el siguiente encuentro oficial con su club. No hay matices, no hay excepciones públicas. O se está, o se paga.

Duelo con Liga MX y cita en Charlotte

El guion competitivo se mantiene: las estrellas de la MLS se medirán de nuevo a lo mejor de la Liga MX. El rival todavía no tiene nombres propios; la liga mexicana no ha revelado sus seleccionados, aunque el año pasado lo hizo a mediados de junio, alrededor de un mes antes del choque.

Esta vez, el escenario será Bank of America Stadium, en Charlotte, el próximo 29 de julio. Casa de Charlotte FC, casa también de Tim Ream en este All-Star simbólico para él, y nuevo epicentro de un duelo que ya se ha convertido en una especie de termómetro del pulso futbolístico entre ambas ligas.

Un XI potente, un reglamento claro y una cita marcada en rojo. La pregunta, ahora, no es si habrá espectáculo. Es quién se atreverá a perdérselo.