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Mohamed Salah brilla en la goleada del Trabzonspor ante Galatasaray

Mohamed Salah arrasa y deja en la sombra el frustrado regreso de Victor Osimhen

El plan de Galatasaray se vino abajo antes de empezar. Victor Osimhen, señalado como el gran regreso tras su lesión, no pasó de la banda. Había trabajado toda la semana al margen del grupo, alimentando la esperanza de verlo aunque fuera unos minutos. No ocurrió. Y el equipo lo pagó caro: 4-0 ante un Trabzonspor lanzado y con un Mohamed Salah desatado.

Un golpe desde el minuto 4

El partido apenas había respirado cuando Salah ya lo tenía bajo control. Minuto 4. Un robo, campo abierto y una carrera de casi 80 metros. El egipcio arrancó, levantó la cabeza y no dudó. Defensores desbordados, portero batido. 1-0 y un mensaje claro: la estrella del día no iba a ser Osimhen.

Galatasaray acusó el impacto. Sin su referencia ofensiva y sin respuestas desde el banquillo, el equipo se estiró mal y defendió peor. Cada pérdida se convertía en una amenaza. Cada balón que tocaba Salah, en una ocasión.

Salah, director y ejecutor

El segundo gol nació de su pausa. Salah recibió cerca del área, atrajo rivales y, cuando la zaga se cerró sobre él, soltó un pase milimétrico al otro lado del área. Allí apareció Noah Saviolo, que cruzó el disparo y cerró una jugada colectiva impecable. Simple, rápida, letal.

Galatasaray ya estaba contra las cuerdas. Y el egipcio no levantó el pie. Justo antes del descanso, volvió a aparecer en el área para firmar su sexto tanto liguero de la temporada. Ese gol no solo amplió la ventaja; cambió el tono del partido. Trabzonspor entró al vestuario en modo dominio total. Galatasaray, en modo supervivencia.

Hat-trick, goleada y expulsión

La segunda parte se convirtió en un ejercicio de control para el conjunto local y de impotencia para el visitante. Galatasaray intentó maquillar el resultado, pero sin Osimhen y sin claridad en los últimos metros, la reacción nunca llegó.

La noche pedía un cierre a la altura del protagonista. Y Salah lo entregó. A diez minutos del final, completó su hat-trick y selló el 4-0. Frialdad en el área, definición de especialista y una actuación que lo colocó en el centro de todos los focos.

La frustración en el banquillo visitante estalló poco después. Okan Buruk, técnico de Galatasaray, terminó expulsado tras una airada protesta, símbolo perfecto de la noche: un equipo desbordado, sin su gran delantero y sin respuestas ante un rival que olió sangre desde el primer minuto.

Mientras Galatasaray sigue esperando el verdadero regreso de Victor Osimhen, la liga ya tiene claro quién marca el ritmo ahora mismo: un Mohamed Salah que no perdona.