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James Morrison y Tony Mowbray: Un enfrentamiento en The Hawthorns

James Morrison ha disfrutado casi cada minuto de su corta vida como entrenador. Desde que tomó las riendas de West Bromwich Albion en febrero, el equipo solo ha perdido seis de sus 24 partidos, se ha instalado en la sexta plaza del Championship y ha cambiado el miedo al descenso por una ambición clara: volver a mirar hacia la Premier League.

Pero el sábado llega algo distinto. Algo más íntimo. Y seguramente, su prueba más grande hasta ahora.

El discípulo que recibe al mentor

Será apenas el sexto partido de la temporada en The Hawthorns. El balance en casa no impresiona: solo dos victorias. Y esta vez el visitante no es cualquiera. Llega Blackburn Rovers, a solo un punto por detrás en la tabla y dirigido por un hombre que conoce cada rincón del club y del propio Morrison: Tony Mowbray.

La historia entre ambos no es superficial. Mowbray fue quien llevó a Morrison a West Brom en 2007, fichándolo desde su ciudad natal compartida, Middlesbrough. A partir de ahí, se forjó un vínculo que va mucho más allá de la pizarra.

Morrison, hoy con 40 años, disputó los primeros 78 de sus 341 partidos con la camiseta del Albion bajo las órdenes de Mowbray. Años después, ya retirado, se sentó a su lado en el banquillo, como parte de su cuerpo técnico cuando el técnico de 62 años —con etapas en Hibs, Celtic, Coventry City, Blackburn Rovers, Sunderland y Birmingham City— regresó a The Hawthorns en enero de 2025.

“Será bueno competir con él”, dijo Morrison a BBC Radio WM. Lo dice con respeto, pero también con la determinación de quien sabe que los puntos son oro en esta división. “Espero que reciba la ovación que se merece”, añadió. No habla solo de un exentrenador; habla de alguien a quien sigue llamando “gaffer” y al que todavía mira hacia arriba.

Recuerdos dorados, urgencias presentes

Bajo el mando de Mowbray, West Brom vivió una de sus temporadas más brillantes: ascenso y semifinal de FA Cup. Morrison no olvida. “Es importante recordar los buenos tiempos con Tony”, admite. Pero enseguida aterriza en la realidad: “Necesitamos los tres puntos”.

La narrativa sentimental se cruza con la fría competitividad del Championship. Blackburn llega con esa etiqueta peligrosa de “tapado”, un equipo al que muchos veían más abajo en la tabla y que Mowbray ha empujado por encima de las expectativas. Morrison lo sabe y lo verbaliza: su rival está rindiendo por encima de lo que se pronosticaba.

El contexto hace que el partido tenga un filo especial. West Brom quiere encadenar triunfos, algo vital en una liga donde la inercia marca temporadas. “Queremos respaldar una victoria”, subraya Morrison. En esta categoría, no hacerlo suele costar caro.

El regreso de Mowbray a un lugar especial

Para Tony Mowbray, volver a The Hawthorns no implica cuentas pendientes. Fue despedido en abril de 2025, solo tres meses después de que el club lo recuperara como el entrenador del histórico ascenso de 2008-09. Podría haber rencor. No lo hay.

“Albion es un club maravilloso, con una base de aficionados increíble y una percepción de ser un club de Premier League más que de Championship”, explicó en BBC Radio Lancashire. Mowbray sabe lo que significa West Brom, lo vivió en dos etapas muy distintas, con un fútbol inglés y un modelo de propiedad que, según él mismo reconoce, han cambiado “masivamente” desde su primera llegada en 2006.

En medio de ese discurso, aparece de nuevo Morrison. “Fiché a James Morrison en aquel tiempo. Es un tipo muy brillante y ahora lo está haciendo excepcionalmente bien como entrenador”, apunta Mowbray. No suena a cortesía vacía. Su trayectoria conjunta lo respalda.

El veterano técnico insiste en que no guarda “pensamientos negativos” hacia el club que lo despidió. Habla de desafío, de medir fuerzas, casi con gusto. “Estoy deseando enfrentarme a James”, dice. Y remata con una sonrisa que se puede imaginar sin verla: espera que su antiguo pupilo “tenga un mal día el sábado”, para luego desearle que siga haciéndolo bien después.

Un duelo que pesa más que tres puntos

Sobre el papel, es un partido directo por los puestos de promoción. Sexto contra un perseguidor inmediato. Un punto de diferencia. Un estadio que quiere recuperar su condición de fortín. Pero bajo la superficie, el choque arrastra años de historia compartida, ascensos, vestuarios y charlas de pasillo.

Morrison dirige ahora el club al que llegó siendo un joven centrocampista. Mowbray vuelve como rival, con otra camiseta, pero con la misma calma analítica de siempre. El discípulo busca consolidar su proyecto; el maestro, demostrar que todavía sabe cómo silenciar un estadio que un día fue suyo.

El sábado, en The Hawthorns, no se juega solo un West Bromwich Albion–Blackburn Rovers. Se mide una relación, se pone a prueba una idea de futuro y se revisitan viejos recuerdos. La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿quién dará el siguiente paso hacia la Premier League, el alumno emergente o el veterano que lo descubrió?