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Mourinho enfría la euforia antes del Clásico: ‘Lo anterior no cuenta’

Jose Mourinho llegó a la sala de prensa con el gesto de quien sabe que se acerca el tipo de partido que marca temporadas y carreras. Mañana, en la décima jornada de la liga española, el Clásico ante Barcelona asoma como un examen total para su Real Madrid. Pero el portugués se encargó de bajar el volumen a cualquier sensación de superioridad previa.

“Estamos atravesando un buen momento, estamos jugando bien y marcando goles, pero lo que hemos hecho antes no cuenta para nada en el Clásico, y no tendrá ningún impacto. Es un partido completamente diferente”, sentenció. Sin adornos. Sin concesiones a la complacencia.

El 4-0 del Barça en París no engaña a Mourinho

La goleada encajada por Barcelona ante Paris por 4-0 se convirtió, como era previsible, en uno de los ejes de la rueda de prensa. ¿Sirve como pista, como grieta psicológica a explotar? Mourinho cerró esa puerta de inmediato.

“No creo que una derrota en un solo partido vaya a cambiar el estado psicológico del equipo ni su nivel de confianza. Del mismo modo, tampoco habría cambiado mi estado si hubiéramos perdido con Leipzig por 1-4”, explicó.

El mensaje es claro: ni el tropiezo del rival ni una hipotética debacle propia deben condicionar el enfoque. El portugués quiere un Madrid inmune al ruido, a las lecturas fáciles y a la tentación de creer que el Clásico se juega en la hemeroteca y no sobre el césped.

Lamine Yamal, respeto sin renunciar a la identidad

El nombre de Lamine Yamal apareció pronto. El joven talento de Barcelona se ha convertido en una de las grandes obsesiones defensivas de cualquier rival. ¿Habrá un plan específico para frenarle?

Mourinho no lo negó… pero tampoco se arrodilló ante la idea de rediseñar todo su equipo por un solo jugador.

“Todos los jugadores de Barcelona son buenos, y lo mismo se aplica a Real Madrid. Él es un gran jugador, y a los grandes jugadores hay que respetarlos. Pero hay una diferencia entre respetar a un rival y cambiar tus planes y estructuras tácticas y abandonar tu identidad. No lo vamos a hacer, ni contra él ni contra ningún otro jugador que posea una calidad tan excepcional”, afirmó.

Ahí está el sello del técnico: reconocimiento al talento ajeno, pero defensa férrea de un plan propio. Respeto, sí. Renuncia, no.

Elogio seco a Hansi Flick

El otro foco inevitable fue Hansi Flick. ¿Qué piensa Mourinho del técnico de Barcelona? ¿Algún dardo, alguna guerra dialéctica previa al choque? Nada de eso. El portugués optó por la sobriedad, casi por el cansancio ante este tipo de cuestiones.

“No entiendo las preguntas relacionadas con los rivales. Es un gran entrenador y hace un trabajo excelente. ¿Qué queréis que diga?”, respondió, cortante, sin dejar espacio a interpretaciones maliciosas.

El mensaje, otra vez, apunta en la misma dirección: el Clásico se decidirá en los banquillos y en el campo, no en la sala de prensa. Mourinho llega con un equipo en racha, pero se encarga de recordar que, cuando la pelota eche a rodar, ni los goles anteriores ni las goleadas ajenas valdrán de escudo. Solo contará lo que pase mañana, en noventa minutos que siempre dejan cicatriz.