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Mourinho y la presión de un gran duelo europeo con el Inter

José Mourinho vuelve a encender el foco en la previa de una gran noche europea. Entre dardos al calendario, elogios a su antiguo club y la presión propia del banquillo de Real Madrid, el portugués se prepara para medirse de nuevo a un viejo amor: Inter.

El calendario, otra vez en el punto de mira

Mourinho no dejó pasar la oportunidad de insinuar que algo no cuadra con la planificación de partidos de Real Madrid. Lo hizo a su manera, con ironía, sin nombrar directamente a nadie, pero dejando la sospecha flotando en el ambiente.

«Mañana tendremos tres jugadores suspendidos, pero en el campo siempre será 11 contra 11. Quizá la persona que hizo el calendario era italiana», lanzó, dejando clara su incomodidad con la acumulación y el encaje de fechas.

No podrá contar con Arda Güler, Bernardo Silva ni Eduardo Camavinga, todos sancionados para esta cita. Un golpe importante en un tramo de temporada en el que el margen de error es mínimo.

Inter, la vieja casa y un modelo que no se ha movido

Para Mourinho, Inter no es solo un rival. Es el club con el que firmó una de las páginas más grandes de su carrera: el triplete de 2010, incluida la tercera y última Champions de los nerazzurri antes de las finales perdidas en 2023 y 2025.

Desde entonces, el portugués ve una línea clara en el proyecto interista. Y la elogia sin reservas.

«Inter ha sido un gran equipo durante seis años. De Antonio Conte a Simone Inzaghi y Cristian Chivu, el modelo de juego es el mismo. Es un equipo que puede jugar con los ojos cerrados. La única sorpresa en estos años es que no haya ganado la Champions», reconoció.

No lo dice cualquiera. Lo dice quien construyó parte de esa identidad ganadora en el Stadio Meazza. Y lo dice en la víspera de un duelo en el que Real Madrid necesita mostrar algo más que memoria histórica.

Chivu, del vestuario al banquillo… y sin rencores

El partido llega también cargado de morbo por la figura de Cristian Chivu, hoy técnico de Inter, ayer defensa a las órdenes de Mourinho. En los días previos surgieron rumores de una mala relación entre ambos. El portugués los cortó en seco.

«Ha sido mi jugador; hemos trabajado juntos. Pasamos por muchas cosas, buenas y malas», recordó. Y cuando le preguntaron con quién habían hablado para sostener que existía un mal vínculo, respondió con un desafío directo: «¿Con quién?».

Chivu viene de firmar un doblete doméstico la temporada pasada, ligando título de liga y copa. Inter llega, por tanto, con un proyecto asentado y con un entrenador que conoce de primera mano las exigencias de Mourinho… y cómo competirle.

La herida de Sevilla y la exigencia del campeón

Real Madrid aterriza en esta cita europea golpeado por su primera derrota del curso liguero, ante Real Betis en Sevilla. Un tropiezo que cortó una racha de tres victorias seguidas y que dejó al técnico con una sensación clara: el equipo jugó, pero no mató.

«Quiero ganar mañana. Puedo decir que quiero jugar bien, pero no quiero jugar bien como hicimos contra Real Betis y luego perder», sentenció.

La escena en el vestuario tras la derrota fue, para él, una señal de que el equipo entiende el contexto. «Los vi como quería verlos, muertos en el vestuario en Sevilla, y luego listos para el entrenamiento del domingo», explicó. Dolidos, pero reaccionando rápido.

El peso de la historia y un presente sin margen

El club con 15 Champions en sus vitrinas no vive de recuerdos. La última la levantó en la temporada 2023-24, pero después encadenó dos eliminaciones en cuartos de final ante Arsenal y Bayern Munich. Para Mourinho, el mensaje es claro: no hay tiempo para recrearse.

«Estamos en una fase en la que jugaremos ocho partidos y el objetivo es clasificarnos. Quiero centrarme en este único partido», subrayó, consciente de que cada punto puede marcar el camino en la liguilla.

En su segunda etapa en el banquillo blanco, tras su primer ciclo entre 2010 y 2013, ha regresado con una misión evidente: devolver títulos a un club que cerró la última campaña en blanco. La derrota ante Real Betis encendió las alarmas, pero no ha tocado su confianza en el grupo.

«Estamos convencidos de que hicimos un buen partido. Los goles que fallamos no son habituales. Tenemos problemas conocidos, pero es lo que hay. Jugaremos para competir. Soy el entrenador de Real Madrid y tenemos un partido de Champions muy importante mañana», remarcó.

Y dejó una lectura que apunta a un pulso largo, no solo a la noche que viene: «Creo que los dos nos clasificaremos, y es posible que estemos ambos en el futuro. Cada punto es importante. Inter viene aquí a buscar puntos.

El escenario está claro: un Real Madrid herido, un Inter sólido y reconocible, y Mourinho en medio, otra vez, entre el recuerdo del triplete y la urgencia de un presente que no perdona. Ahora, todo lo que ha dicho tendrá que sostenerlo en el césped.