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Mourinho regresa al Real Madrid: contrato de tres años

El viejo conocido regresa al Bernabéu. Jose Mourinho ha firmado un contrato de tres años para convertirse en el nuevo entrenador del Real Madrid, en una operación de alto voltaje deportivo… y político. Porque el acuerdo, por sí solo, no basta: solo será válido si Florentino Perez sigue al mando del club tras las elecciones presidenciales del 7 de junio.

Un fichaje pendiente del voto

El club no presentará oficialmente a Mourinho hasta que pase la cita electoral. No es un detalle menor. El portugués, de 63 años, tiene ya su compromiso rubricado, pero su futuro blanco depende directamente de la continuidad de Perez, que ha decidido jugar fuerte en medio de uno de los momentos más tensos de su mandato.

El presidente, de 79 años, anunció las elecciones en una rueda de prensa extraordinaria a comienzos de mes. Allí cargó con dureza contra los periodistas, contra La Liga y denunció lo que definió como una “campaña organizada” en su contra. El contexto no puede ser más inflamable: dos temporadas consecutivas sin títulos han erosionado su figura como no ocurría desde hace años.

Por primera vez en dos décadas, no irá solo a las urnas. Enrique Riquelme, empresario del sector de las energías renovables, se presenta como alternativa y rompe una larga tradición de elecciones sin oposición real. Pese a ello, las previsiones internas siguen situando a Perez como claro favorito. Si se confirma, Mourinho tendrá vía libre para tomar el mando por segunda vez.

Un regreso con memoria

El portugués no llega como un desconocido. En su primera etapa en el banquillo del Real Madrid, entre 2010 y 2013, Mourinho dejó una huella profunda. Ganó La Liga, la Copa del Rey y la Supercopa de España, rompió la hegemonía del mejor Barcelona de la era Guardiola y encendió al vestuario, a la grada y al país entero con su estilo frontal.

Ahora vuelve desde Benfica, donde aterrizó en septiembre y ha cerrado la temporada en tercera posición en la Primeira Liga. Su salida del club portugués abre la puerta a un nuevo capítulo en Madrid, esta vez con un club que llega herido por la falta de títulos y con un entorno más dividido que entonces.

Arbeloa, relevo fugaz

La llegada de Mourinho pone fin a la etapa relámpago de Alvaro Arbeloa en el banquillo. El exdefensa asumió el cargo en enero, tras la marcha de Xabi Alonso, en un intento de estabilizar el proyecto desde dentro, con una figura de la casa. El movimiento ha durado apenas unos meses.

El Real Madrid apuesta de nuevo por un técnico de impacto inmediato, capaz de agitar la plantilla y marcar territorio desde el primer día. Mourinho encaja de pleno en ese perfil. Su figura polariza, pero también moviliza. Y en un club que no se ha permitido ganar nada en dos temporadas, la paciencia se ha agotado.

Poder, vestuario y futuro

El contrato ya está firmado. Las condiciones deportivas, pactadas. Solo falta un elemento: el veredicto de los socios sobre el futuro de Florentino Perez. Si el presidente conserva el trono, el Bernabéu volverá a escuchar a Mourinho en la banda, con la misión de devolver títulos, autoridad y miedo escénico.

Si no, ese documento de tres años quedará en papel mojado y el club deberá reinventar de nuevo su hoja de ruta. El balón, esta vez, no está en el césped. Está en las urnas. Y de ese voto depende si el Real Madrid se entrega otra vez al método Mourinho o busca un camino distinto para salir de su sequía.

Mourinho regresa al Real Madrid: contrato de tres años