Mundial 2026: Eliminatorias del Día 23
El Día 23 del Mundial 2026 cierra los dieciseisavos de final con un guion perfecto: tres eliminatorias, seis selecciones al límite y el campeón del mundo en el centro del escenario. Dallas, Miami y Kansas City marcan el mapa de una jornada que puede cambiar historias y jerarquías.
Australia – Egipto: una primera final en Dallas
En el Dallas Stadium se abre el telón con un duelo de necesidad pura. Australia llega desde el Grupo D con cuatro puntos y un trayecto irregular pero resistente: victoria 2-0 ante Turkiye, derrota frente a Estados Unidos y un 0-0 áspero contra Paraguay. Ha sufrido, pero ha aprendido a sobrevivir.
Egipto aterriza desde el Grupo G con cinco puntos y un problema mayúsculo: el estado físico de Mohamed Salah. El capitán se marchó con una lesión muscular en el último partido ante Irán y desde entonces todo gira en torno a su pierna. Hossam Hassan se muestra optimista, pero la realidad es simple: sin un Salah sano, el ataque egipcio pierde casi todo su filo.
El contexto añade peso al césped: ninguna de las dos selecciones ha ganado jamás un partido de eliminación directa en un Mundial. Lo que está en juego no es solo un pase a octavos; es un trozo de historia.
El foco, curiosamente, se posa en la portería australiana. La decisión de Graham Arnold de sentar al veterano y ex capitán Matthew Ryan en favor del joven Beach sorprendió al vestuario y al país. El guardameta de Melbourne City apenas suma cinco partidos con la absoluta, pero ha respondido como si llevara una década bajo palos: actuación sobresaliente en el triunfo ante Turkiye y segunda portería a cero frente a Paraguay.
Si Australia quiere seguir en el torneo, Beach tendrá que firmar otra noche grande. Con un Egipto tocado pero orgulloso, cualquier error se paga con el billete de vuelta a casa.
Argentina – Cabo Verde: el campeón frente al cuento de hadas
El centro de gravedad del día se traslada a Miami. Allí aparece Lionel Messi, otra vez, como si el tiempo no corriera para él. Argentina llega lanzada: tres victorias en el Grupo J, todas por más de un gol de diferencia, y una racha de diez triunfos consecutivos. Es el campeón que no se ha cansado de ganar.
Messi, a los 39 años, comparte la cima de la tabla de goleadores del torneo con seis tantos y ya acumula 19 goles en Mundiales. No hay misterio: es el jugador a seguir porque no existe una alternativa realista. Vuelve a ser el faro, el finalizador y el organizador, todo al mismo tiempo.
Enfrente, Cabo Verde, la gran historia romántica del Mundial. Tres empates en el Grupo H, invicto y con un resultado que explica su carácter: 0-0 ante España, resistiendo durante 90 minutos ante una de las potencias ofensivas del torneo. Su portero, Vozinha, ha sido el héroe silencioso, sosteniendo a los Blue Sharks con reflejos, valentía y una serenidad impropia de un debutante en estas alturas.
El premio, sin embargo, trae consigo un salto de categoría brutal. Pasar de sobrevivir a base de orden y sacrificio a medirse con el campeón del mundo y con un Messi en plena forma es otro deporte. Cabo Verde ha demostrado que sabe sufrir; ahora deberá demostrar si puede hacerlo contra el mejor.
La pregunta es directa: ¿podrá Vozinha contener lo que nadie más ha contenido? Hasta ahora, casi nadie ha logrado sacar a Messi del partido. Y si el 10 se siente cómodo en Miami, la ilusión caboverdiana puede chocar de frente con la realidad de la élite.
Colombia – Ghana: talento contra resistencia en Kansas City
La jornada se cierra en el Kansas City Stadium con un duelo que enfrenta estilos y estados de ánimo. Colombia llega desde el Grupo K con autoridad: victorias ante Uzbekistán y DR Congo y un 0-0 trabajado frente a Portugal. El equipo de Néstor Lorenzo ha mostrado una de las delanteras más fluidas del torneo, con Luis Díaz y James Rodríguez marcando el compás.
Díaz ataca los espacios, rompe líneas, obliga a los defensas a correr hacia su propia portería. James, capitán y cerebro, vuelve a encontrar en la selección el contexto que ha echado en falta en varios de sus últimos clubes. Con Colombia, su zurda vuelve a mandar. El reto para él va más allá del pase o el disparo: debe liderar, gestionar los tiempos y mantener la calma cuando el partido se ensucie.
Y se va a ensuciar. Ghana ha llegado a estas alturas como una de las mejores terceras del Grupo L, apoyada en una defensa que Carlos Queiroz ha reconstruido a contrarreloj. Su plan es claro: pocos espacios, pocas ocasiones, mucho contacto. Apenas ha generado 15 disparos en toda la fase de grupos, pero ha logrado que los partidos se jueguen al ritmo que le conviene.
Colombia es favorita, sí, pero este tipo de eliminatorias no se ganan solo con cartel. Un choque físico, de pocas ocasiones, puede convertir la noche en una trampa para un equipo que se siente más cómodo cuando el balón corre y el partido se abre.
En Kansas City, el talento colombiano se mide a una muralla africana que no tiene problema en convertir los 90 minutos en una batalla posicional. Si James consigue imponer su fútbol ante la fricción y la pausa de Ghana, Colombia dará un paso firme hacia la parte seria del cuadro. Si no, el Mundial podría sumar otra sorpresa a una edición que ya ha demostrado que ningún nombre, por grande que sea, viene con garantía incluida.





