Neto y su oportunidad en el Mundial 2026
Neto llega al Mundial de 2026 con una mezcla de ilusión infantil y determinación de veterano. No es un recién llegado a la élite: acumula 25 internacionalidades con Portugal. Pero esta vez es distinto. Esta vez es un escenario que llevaba demasiado tiempo esperando.
El atacante aterriza en la gran cita tras dejar su firma en el último amistoso antes del torneo, marcando su segundo gol con la selección en la victoria por 2-1 ante Nigeria. Un disparo que valió más que un simple tanto de preparación: fue una declaración de intenciones. Está listo.
Un sueño que se hizo esperar
Para Neto, este Mundial no es solo otra competición en el calendario. Es la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, de estar donde siempre se imaginó cuando veía a Portugal competir en los grandes torneos.
“Es mucha motivación por mi parte”, explica, con la serenidad de quien sabe lo que le ha costado llegar hasta aquí. Quiere estar, quiere ser protagonista, quiere devolver todo el apoyo recibido.
Su objetivo es claro: ayudar al equipo y pelear por el título. No solo por él. También por la afición, por su familia, por los amigos que siente que lleva consigo cada vez que viste la camiseta de Portugal. Cada minuto sobre el césped será un recordatorio de ese compromiso.
Durante años miró desde fuera las grandes citas de su selección. Ahora, formar parte de una de ellas se le presenta como “un sueño hecho realidad”. No hay rastro de conformismo en su discurso. Solo ambición.
Un grupo exigente y una primera parada en Houston
Portugal arrancará su camino en el Grupo K, con un calendario que no permite despistes. El debut será ante DR Congo, en el Houston Stadium, el miércoles 17 de junio a las 18:00 (hora del Reino Unido). Un estreno con trampa: rival físico, partido de alta tensión y la presión de no fallar en la primera jornada.
Después llegará Uzbekistan, de nuevo en el Houston Stadium, el martes 23 de junio a las 18:00 (hora del Reino Unido). Otro duelo en el que Portugal está obligada a imponer su jerarquía si quiere encarrilar el pase antes de medirse a Colombia, el otro gran nombre del grupo.
En ese escenario, el margen para la duda es mínimo. Neto lo sabe. Llega con ritmo, con confianza y con la sensación de que este torneo puede marcar un antes y un después en su trayectoria internacional.
Su sueño ya no es estar. Es dejar huella. Y Qatar, para él, ya no es una espina: es el recuerdo que alimenta su hambre en Estados Unidos.






