Neymar enciende alarmas por lesión pero Santos pide calma
Neymar vuelve a colocarse en el centro de todas las miradas. Esta vez no por un regate ni un gol decisivo, sino por una molestia en el momento más delicado del año: la antesala del Mundial.
El astro de Santos sufrió una lesión en la pantorrilla derecha durante la derrota ante Coritiba, el pasado domingo 17, en partido del Brasileirão. El gesto de dolor encendió de inmediato las alertas en Brasil, donde cada paso del dorsal 10 se mide ya en clave de Copa del Mundo.
Un edema mínimo, una preocupación enorme
El diagnóstico, sin embargo, llega con matices. Rodrigo Zogaib, jefe de los servicios médicos de Santos, explicó que se trata de “una pequeña lesión” en la pantorrilla: un edema. Según reveló al portal ge, la acumulación de líquido mide apenas dos milímetros.
En términos médicos, es algo menor. En términos emocionales, en un país que vive el fútbol como religión, es un terremoto.
Zogaib detalló que el tratamiento previsto oscila entre cinco y diez días, dependiendo de la evolución. El plan del club es claro: tener a Neymar en condiciones de ser entregado a la CBF la próxima semana, sin restricciones, para el inicio de los entrenamientos de la selección.
Entre el club, la selección y la Copa Sudamericana
En Santos reina un moderado optimismo. En el club incluso consideran posible que Neymar llegue a tiempo para jugar el duelo de la Copa Sudamericana frente a Deportivo Cuenca. Sería una señal poderosa: no solo estaría listo para la selección, sino también para seguir compitiendo a nivel continental con su equipo.
La hoja de ruta es ajustada, casi milimétrica. Tratamiento intensivo ahora, evaluación diaria y, si la respuesta es positiva, regreso progresivo al campo. Cada día cuenta.
Ancelotti mira de reojo
Mientras tanto, la noticia cruzó rápidamente de los despachos médicos de Santos al cuartel general de la selección. Según informó el periodista Diogo Dantas, de O Globo, el contratiempo genera preocupación en el cuerpo técnico de Carlo Ancelotti, que entiende que una lesión en la pantorrilla, por pequeña que sea, suele requerir “un tiempo razonable” de recuperación.
La alarma no es gratuita. Neymar llega al tramo final de la preparación con un historial de problemas físicos en grandes citas. Cualquier edema, por mínimo que sea, se interpreta como un posible punto de inflexión.
El reloj del Mundial ya corre
Brasil tiene marcada en rojo la fecha del 27 de este mes. Ese día, en Granja Comary, la selección comenzará su preparación para el Mundial. La expectativa interna es contar con Neymar desde el primer entrenamiento, sin limitaciones.
El calendario aprieta. El 31, la Canarinha se medirá a Panamá en un amistoso en el Maracanã, último partido en suelo brasileño antes de la despedida oficial de la delegación. Será el primer gran termómetro para medir el estado del 10.
Después, el equipo de Ancelotti viajará a Estados Unidos. El 6 de junio, Brasil se enfrentará a Egipto en su último ensayo antes del debut mundialista. Para entonces, nadie en la selección contempla un escenario en el que Neymar no esté a pleno rendimiento.
Por ahora, los datos son claros: edema pequeño, tratamiento corto, previsión de alta rápida. La duda no está en los informes médicos, sino en otra parte. ¿Responderá el cuerpo de Neymar al ritmo feroz que exige un Mundial cuando el margen de error ya es prácticamente inexistente?






