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Noni Madueke: el sueño del Mundial y la ambición de hacer historia

Noni Madueke vive el sueño de cualquier futbolista: disputar su primer Mundial con la selección de Inglaterra. Pero no ha viajado a Norteamérica para hacer turismo futbolístico ni para coleccionar camisetas. Quiere algo mucho más grande. Quiere acabar con 60 años de espera.

El siguiente paso en ese camino llega este miércoles, en el duelo de octavos de final del Mundial 2026 ante DR Congo (17:00, hora del Reino Unido). Un cruce trampa, ante un rival incómodo, que medirá el temple de una generación inglesa acostumbrada a vivir bajo el foco.

“Es un sueño hecho realidad competir en el Mundial”, reconoció Noni ante los medios, agradecido pero lejos de la autocomplacencia. La primera misión está cumplida: superar la fase de grupos. Ahora empieza el torneo de verdad.

El reto de derribar un muro

Inglaterra se prepara para enfrentarse a una DR Congo dura, ordenada, con un plan claro: cerrar espacios, reducir el campo a 30 metros y obligar al rival a desesperarse. Ya lo vivieron los de Thomas Tuchel ante Ghana, que les frenó con un 0-0 áspero y lleno de interrupciones.

Madueke no se engaña. Sabe lo que viene.

“Siento que todos los equipos tienen dificultades cuando el rival coloca a 11 jugadores en 30 metros de espacio, no es fácil romper eso. Hemos visto a otras grandes selecciones sufrir también. Es parte del fútbol ahora”, explicó, asumiendo el reto como una constante del juego moderno.

Cuando Inglaterra salta al césped, el guion casi siempre se repite: el rival se protege. “Claro, cuando juegas contra Inglaterra, de forma natural vas a tener un enfoque defensivo por la calidad que hay en nuestro equipo. Espero un partido difícil, seguro”.

Nada de mirar por encima del hombro. “Cuando llegas a esta fase del Mundial, no puedes tomarte a ningún rival a la ligera. Ellos tendrán sus puntos fuertes y sus cualidades. El partido será definitivamente difícil y estaremos preparados desde el inicio”.

Confianza desbordante para el todo o nada

Madueke transmite algo más que ilusión. Transmite una fe feroz en sí mismo. No suena a arrogancia, sino a la convicción que exige un escenario como este.

“Estás jugando por tu país en el escenario más grande y tienes que tener una confianza excesiva en tu capacidad”, subrayó. No habla de prudencia. Habla de hacerse cargo del momento. “El fútbol de eliminatorias es donde está todo, así que intento estar en mi mejor nivel para eso. Al final del día, junto a tus compañeros en el campo, depende de ti entregar”.

No se esconde. Sabe que este tipo de partidos definen carreras. Que un detalle, un desborde, una decisión en el último tercio puede cambiar la historia de un Mundial.

Tuchel, el banquillo como arma

Si algo distingue a esta Inglaterra es su fondo de armario, sobre todo en ataque. Thomas Tuchel no ha dudado en agitar el banquillo en la fase de grupos, rotando piezas, cambiando perfiles, explotando la variedad de talento que tiene a su disposición.

Madueke ha sido parte activa de ese plan: dos titularidades y una aparición desde el banquillo en su primer gran torneo con la absoluta. Nada mal para un debutante en este escaparate.

“Siempre tienes que estar en el nivel más alto, porque sabes que tienes a un jugador top esperando, mordiéndote los talones para intentar entrar en el equipo”, admitió. La competencia no le intimida; le afila.

Ese pulso interno es casi una extensión de su día a día. “Ese tipo de competencia sana es buena, pero jugando para Arsenal y para Inglaterra, realmente no necesitas a nadie más para mantenerte en el máximo nivel, sabes que eso es un requisito”.

Duelo silencioso con Bukayo Saka

Como en el club, también en la selección. Noni comparte banda, vestuario y ambiciones con Bukayo Saka. Dos perfiles distintos, un mismo objetivo: empujar a Inglaterra hacia su primer título mundial desde 1966.

“Normalmente debería ser un poco extraño, pero no lo es”, confesó. No hay tensión visible, no hay guerra fría. “Siento que no afecta a nuestra relación. Queremos lo mejor el uno para el otro cuando el otro juega, porque eso significa que si él juega bien, yo juego bien, entonces Arsenal e Inglaterra tienen más opciones de ganar”.

La competencia se convierte en combustible. En Londres levantaron un título de Premier League. Ese éxito no se queda en el Emirates; viaja con ellos. “Siento que esa sensación de ganar permanece. Es genial llevar [un título de Premier League] a un torneo tan grande y tan prominente como el Mundial. Definitivamente te llena de confianza”.

Esa inercia ganadora es la que Inglaterra quiere trasladar a las noches de eliminación directa. Sin red. Sin margen para el error.

Orgullo de vestuario: el guiño a Gabriel Martinelli

Mientras Noni atendía a la prensa, otro extremo de Arsenal hacía de las suyas a miles de kilómetros. Gabriel Martinelli marcaba un gol decisivo para Brasil, otro guiño del destino a la colonia gunner que brilla en este Mundial.

“Seguro, estoy feliz por él”, dijo Madueke, con una sonrisa. Y dejó un matiz que resume bien el espíritu competitivo del torneo: “Espero que continúe haciéndolo extremadamente bien, solo no si juegan contra nosotros”.

Entre el sueño infantil de jugar un Mundial y la ambición adulta de ganarlo hay una delgada línea. Noni Madueke camina por ella con naturalidad. Ahora le toca demostrar si esa “confianza excesiva” puede abrirle paso a Inglaterra en un camino que el país lleva seis décadas esperando completar.