Nottingham Forest: Menos fichajes, más calidad esta temporada
Nottingham Forest ha cambiado de libreto este verano. Nada de avalanchas de fichajes, nada de reconstrucciones masivas. Esta vez, el club ha apostado por algo mucho más claro: menos cantidad, más calidad.
Oliver Glasner lo tenía decidido desde el principio. Le gusta trabajar con grupos reducidos, con futbolistas que conozca bien y que pueda moldear a diario. Por eso, nadie en el club esperaba un mercado con la misma rotación frenética de otros años. Y se ha notado.
El movimiento que más ruido ha hecho es el de Liam Delap. Sus 50 millones de libras marcan una apuesta fuerte, pero también un mensaje: Forest quiere un nueve para hoy y para los próximos años.
Delap llega como relevo natural de Chris Wood, con la misión de recuperar confianza y ritmo competitivo tras su etapa complicada en Chelsea. En el City Ground le esperan minutos, paciencia y un contexto mucho más estable.
En la zaga, la inversión también ha sido contundente. Ousmane Diomande, firmado por 34 millones de libras, aterriza para reforzar el corazón defensivo de un equipo que ya tenía buenas piezas. Glasner lo imagina encajando junto a Murillo y Nikola Milenkovic en una línea de tres centrales que, sobre el papel, combina físico, salida de balón y agresividad en los duelos. Si esa estructura funciona, Forest puede ganar una solidez que el año pasado le faltó en momentos clave.
Por fuera, la competencia se ha encendido. Daniel Muñoz ha seguido a Glasner desde Crystal Palace y su llegada apunta directamente a un nombre: Ola Aina. El colombiano conoce al técnico, sabe lo que le exige y entiende el rol del carrilero en sus sistemas. Aina, hasta ahora pieza importante, tendrá que responder en el césped para no perder protagonismo en el costado derecho.
En el centro del campo, el fichaje tiene un componente emocional y otro táctico. Xaver Schlager es un viejo conocido de Glasner de su etapa conjunta en Wolfsburg. No es el gran bombazo mediático para tapar el hueco que deja Elliot Anderson, pero sí un jugador de confianza absoluta para el entrenador: intenso, disciplinado y fiable en los partidos grandes. Forest no ha buscado un sustituto de nombre, sino un engranaje que el técnico sepa utilizar de memoria.
Hay otro factor clave: no habrá fútbol europeo esta temporada. Después de la exigente campaña pasada, que llevó al equipo hasta las semifinales de la Europa League y lo dejó exhausto antes de la dura derrota en la vuelta ante Aston Villa, el calendario será mucho más amable. Menos viajes, menos acumulación, más tiempo de trabajo en campo de entrenamiento. Para una plantilla corta, es casi una bendición.
La sensación que deja el vestuario es extraña… pero positiva. Tras los 13 fichajes del verano pasado, este Forest se siente, por fin, reconocible. Hay continuidad, hay caras conocidas y hay una estructura que no se ha desmontado cada tres meses. Glasner ya lo advirtió: no es un mago y no va a ofrecer soluciones instantáneas. Pero ahora sí tiene algo que no siempre se concede en la Premier League: tiempo para moldear un equipo a su imagen.
La apuesta está clara. Menos ruido de mercado, más trabajo silencioso. La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará este giro hacia la estabilidad para que Nottingham Forest dé el siguiente paso?






