Nottingham Forest: El sueño de volver a ganar títulos
El nuevo proyecto de Nottingham Forest nace con una idea fija: volver a ganar
El eco de los viejos días de gloria sigue resonando en las orillas del río Trent. Brian Clough, las Copas de Europa, Wembley como segunda casa, los “Miracle Men”. Todo eso aún pesa en las paredes del City Ground. Pero ahora, por primera vez en mucho tiempo, Forest vuelve a hablar abiertamente de títulos, no solo de permanencias honrosas o de buenas carreras en copa.
Al mando está un técnico austriaco que ya sabe lo que es hacer historia reciente en Inglaterra. En su etapa en Crystal Palace levantó la FA Cup, la Community Shield y la Conference League, un botín impensable hace no tanto para el club del sur de Londres. Ese currículum le puso en el radar de gigantes como Manchester United y Chelsea. No terminó en Old Trafford ni en Stamford Bridge, pero sí en un banquillo con una carga histórica enorme: Nottingham Forest.
Llegó pronto, a comienzos de verano, y eso le da algo que muchos entrenadores en la Premier League no tienen: tiempo. Tiempo para moldear un vestuario heredado de Vitor Pereira, tiempo para imponer su idea, tiempo para equivocarse en pretemporada y acertar cuando el balón empiece a contar de verdad.
Un mercado agitado… y una chequera abierta
El movimiento ya ha comenzado. El traspaso de Elliot Anderson a Manchester City por 116 millones de libras, cifra récord para el club, marca un antes y un después. Es una pérdida deportiva, pero también una oportunidad gigantesca. Evangelos Marinakis, el siempre enigmático magnate griego naviero, no acostumbra a guardar el dinero en un cajón.
Su estilo es claro: respalda a quien se sienta en el banquillo, aunque no le tiemble el pulso a la hora de cambiar de entrenador si la apuesta no funciona. Esta vez, su ambición está más expuesta que nunca. Forest lleva cuatro años de regreso en la Premier League y, en ese tiempo, ya ha asomado la cabeza en las grandes noches: semifinales de Carabao Cup, FA Cup y Europa League. Competitivo, sí. Ganador, todavía no.
El reto es otro. No basta con “estar ahí”. El club quiere que la inversión se traduzca en metal, en placas nuevas en una sala de trofeos dominada por los recuerdos de Clough. Títulos de hace más de tres décadas, casi todos. Desde la victoria en la final del play-off de Championship, nada ha cambiado en las vitrinas.
La mirada de un hombre que lo vivió todo
Para entender el peso de esa exigencia basta escuchar a alguien que estuvo dentro. Walker, exdefensa del Forest e integrante de aquel segundo gran equipo de Clough, creció viendo al club levantar Copas de Europa y convertir Wembley en una extensión del City Ground a finales de los 80 y principios de los 90. Habló con GOAL, en un acto con talkSPORT Bet Online Slots, y no se escondió al responder si Forest puede volver a levantar trofeos.
“Me gustaría pensar que sí”, afirmó. Y su razonamiento va directo a la figura del propietario. Marinakis, dice, “pone el dinero donde pone la boca”. Quiere ganar algo. Lo desea. Y no solo por ambición deportiva: también por ego, por gusto por el foco, por ese sueño de verse saltando en el césped de Wembley con un trofeo en las manos.
Walker no lo plantea como una fantasía romántica, sino como una posibilidad real si el club sabe canalizar esa inyección económica y construir sobre lo logrado en los últimos cinco años. La base competitiva ya existe. Falta el salto.
El poder de una copa
En la conversación, Walker rescata una frase que le marcó cuando era joven. Se la dijo Steve Hodge, allá por 1987, cuando Forest aún vivía instalado en la pelea por los títulos. “Cualquiera puede ganar una copa. El mejor equipo gana una liga, pero cualquiera puede ganar una copa”. Ese año, recuerda, Forest ganó dos.
La idea se le quedó grabada. Y sigue vigente. “Cualquiera puede ganar una copa”, repite. Lo aplica al fútbol actual, al Mundial, a cualquier torneo de eliminación directa. En un formato así, una actuación perfecta en el día clave puede cambiarlo todo. Solo hay que sobrevivir ronda a ronda, mantenerse “en el bombo”.
La liga es otra cosa. Construir un equipo para ganarla exige una regularidad casi inhumana. Walker lo admite: eso es “difícil”. Pero cuando se trata de FA Cup, League Cup o incluso una competición europea, el discurso cambia. “Por supuesto que puedes”, insiste. Con el impulso adecuado, con un bloque bien armado y una pizca de inspiración, Forest puede volver a morder una medalla.
Un club, una ciudad, una expectativa
En el fondo, el mensaje va más allá de los trofeos. Walker piensa en la gente. En la hinchada que llenó Wembley en aquellos años dorados y en la que hoy anima en Premier League con la esperanza de ver algo más que buenas intenciones. “Sería bonito que los aficionados fueran recompensados”, dice. “Sería genial para la ciudad. Para todos”.
El nuevo técnico tiene un verano entero para ensamblar su plan. Marinakis tiene dinero y voluntad para sostenerlo. La historia del club marca el listón. Y un exjugador que lo ganó todo con la camiseta roja recuerda, una y otra vez, que “cualquiera puede ganar una copa”.
La pregunta ya no es si Nottingham Forest puede soñar. Es cuánto tardará en convertir ese sueño en una noche de Wembley con el capitán levantando un trofeo hacia el cielo.






