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El nuevo Madrid de Mourinho: revolución en el equipo

Cambio de ciclo en el Santiago Bernabéu. José Mourinho vuelve al banquillo y, con él, llega un Real Madrid que apenas se parece al que cerró la pasada temporada sin levantar un solo gran título. Se marchó Álvaro Arbeloa, llegaron Marc Cucurella, Bernardo Silva, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries, Carlos Espí y Yan Diomande. La revolución no es discreta, es frontal.

El curso anterior terminó con un golpe duro: ocho puntos por detrás del Barcelona en LaLiga y un 2-0 en contra en el Clásico del Camp Nou, el 10 de mayo, que apagó la última opción de evitar el segundo año consecutivo sin trofeos mayores. Ese contexto explica el giro radical que se ve ya en la pretemporada.

Mourinho ha aparcado el clásico 4-3-3 que había definido al Madrid de los últimos años y trabaja con un 4-2-3-1 muy marcado: doble pivote, Jude Bellingham como mediapunta y un dibujo pensado para explotar la inversión de más de 125 millones de euros en el fichaje de Diomande. No es un matiz táctico, es una declaración de intenciones que afecta al ataque y al centro del campo.

El estreno liguero llegará con retraso respecto al resto: mientras casi toda LaLiga ya arrancó la 2026-27, el Madrid debutará el sábado 22 de agosto en el campo del Espanyol. Hasta entonces, Mourinho afina un once que tiene piezas fijas… y dilemas serios.

Ataque: Diomande o un falso extremo

Hay tres nombres que parecen intocables en la pizarra del técnico portugués: Kylian Mbappé como delantero centro, Bellingham por detrás de él y Vinícius Júnior, recién renovado a largo plazo, pegado a la banda izquierda. A partir de ahí, se abre la gran incógnita.

La derecha del ataque es el rompecabezas. Mourinho debe decidir si apuesta por Diomande como extremo puro o si sacrifica al fichaje más caro de la historia del club para reforzar el equilibrio con un centrocampista abierto a banda.

Si escoge la vía conservadora, Bernardo Silva y Arda Güler se disputarían ese costado, dejando a Diomande en el banquillo pese al desembolso millonario. Mucho dependerá de cómo se adapte el delantero de 19 años al vestuario, al ritmo competitivo y a la exigencia inmediata de un club que no espera a nadie.

Con Diomande titular, el Madrid gana vértigo, ruptura y amenaza constante al espacio. Con Silva o Güler, suma pausa, control y más pies por dentro para asociarse con Bellingham y Mbappé. Es una elección de estilo, no solo de nombres.

Existe una tercera vía: mover a Federico Valverde al extremo derecho. El uruguayo ya ha cumplido en esa posición, pero todo indica que, como nuevo capitán, arrancará en su zona natural, en el centro del campo. Si Diomande se asienta en la derecha, la noticia también sería positiva para Dumfries: un extremo tan agresivo obligaría al lateral a tener más apoyo defensivo detrás, y ahí el neerlandés podría explotar su potencia en la ida y vuelta.

Medio campo: ¿Bernardo Silva o Valverde junto a Tchouaméni?

En el doble pivote, el plan de Mourinho tiene un nombre subrayado: Aurélien Tchouaméni. Tras el fracaso en el intento de fichar a Rodri, el francés queda como único mediocentro posicional puro de la plantilla y se perfila como pieza fija en el once.

La duda está en su socio. El técnico maneja cuatro perfiles para acompañarle: Valverde, Bernardo Silva, Güler y el canterano Thiago Pitarch.

Por características, Valverde parte con ventaja. Su despliegue físico, su ida y vuelta y su capacidad para abarcar metros le convierten en el complemento más lógico para proteger a la defensa y dar solidez al bloque. Con él al lado de Tchouaméni, el Madrid se blinda mejor ante transiciones rivales y puede sostener un ataque muy ofensivo por delante.

Cuando el guion del partido pida mandar con la pelota y acorralar al rival, la balanza puede inclinarse hacia Bernardo Silva. El portugués ofrece salida limpia desde atrás, visión para filtrar pases y una lectura privilegiada entre líneas. Su presencia en el doble pivote convertiría al Madrid en un equipo más combinativo, pero también algo más expuesto.

La tercera carta es Arda Güler. El turco está pensado como relevo natural de Bellingham en la mediapunta, aunque Xabi Alonso ya lo utilizó la temporada pasada en una posición más retrasada. Si Mourinho busca un once abiertamente ofensivo, no se puede descartar que encaje a Güler unos metros por detrás, rodeando a Tchouaméni de talento creativo.

En la recámara queda Pitarch. El canterano dejó una gran impresión con Arbeloa por su energía y resistencia, y Mourinho valora precisamente ese dinamismo. No parte como titular, pero puede entrar en la rotación del medio campo en cuanto el calendario apriete.

Defensa: Cucurella y Dumfries cambian el paisaje

La línea defensiva también se redibuja. En el lateral izquierdo, Marc Cucurella llega para ser titular indiscutible. Álvaro Carreras asumirá el rol de suplente y Ferland Mendy, castigado por las lesiones, queda relegado a un papel claramente secundario.

En el eje de la zaga, las certezas son relativas. Dean Huijsen y Antonio Rüdiger parten como pareja inicial, pero el club confía en que el fichaje de Ibrahima Konaté y la recuperación total de Éder Militão eleven el nivel competitivo de la defensa. Si ambos responden, Raúl Asencio perderá peso en la rotación y el Madrid ganará profundidad y variantes en una zona que sufrió demasiado la temporada pasada.

Por la derecha, la presencia de Dumfries promete un perfil muy distinto al visto en cursos anteriores: lateral profundo, agresivo, con alma de carrilero. Su sociedad con Diomande, si Mourinho se decide por el extremo africano, podría convertir esa banda en un martillo. Si el técnico opta por más control y mete a Silva o Valverde por ese sector, el neerlandés tendrá más respaldo para elegir bien cuándo lanzarse al ataque.

El dibujo está claro, las piezas son nuevas y el margen de error es mínimo. El 22 de agosto, en el campo del Espanyol, se verá la primera versión real del Madrid de Mourinho. La cuestión es sencilla y brutal: ¿bastará esta revolución para devolver al club a la pelea por todos los títulos o será solo el primer capítulo de otra temporada de ajustes forzados?